Hemos aguantado heróicamente hasta aquí. A las puertas de abril, definitivamente ya no quiero ir al cole. Y por lo que veo a mi alrededor es un mal común. Hadasita dice que ya está bien, que cuándo nos vamos a Nicaragua. Tesa lleva cada día peor el vernos marchar por la mañana y no regresar hasta la tarde. Los fines de semana pasan volando, y los días laborables son cada vez más largos. Estamos locas por coger un avión y marcharnos, allá donde el tiempo no existe, donde el mar estalla en toda su grandeza, donde la gente se abraza y la selva derrocha aire puro.
Lo mejor del colegio es cuando acaba. Cuando llegas a casa destrozada y te encuentras un trillonazo de saltos y besitos peludos dándote la bienvenida a tu vida. Mejor aún sería no tener que volver mañana. Podernos dedicar a cosas realmente importantes, como jugar a la pelota, hacer carreras, pintar palotes, leer cuentos, cantar y bailar y soñar despiertas.
¡Quiero vacaciones ya!
PD: ¿No os parece que mi princesita es la más bonita del mundo entero?
lunes 30 de marzo de 2009
¡No quiero ir al cole!
jueves 26 de marzo de 2009
De vuelta
Ayer me devolvieron mi portátil, con bastante información recuperada y limpito de virus.
miércoles 18 de marzo de 2009
Troyano
Pese a las fallas, todavía sigo viva.
Pero con tanto turismo, se me ha colado uno de éstos en casa.
Ha querido venirse a vivir a mi ordenador.
Y me ha dejado desconectada del mundo
(aunque no de los petarditos, no sé por qué).
He puesto el caso en manos de especialistas,
a ver si consiguen sacármelo,
sin que se lleve con él todos mis documentos.
lunes 16 de marzo de 2009
Valencia en fallas
Mi ciudad anda de fiesta. Tal y como entiende la fiesta mi ciudad.
Mucho ruido y poco coco.
Petardos descontrolados mañana, tarde y nohe,
en manos de adolescentes borrachos
y niños que tienen de todo menos la inocencia que debería caracterizarles.
Papeleras y contenedores quemados.
Las discotecas al aire libre, debajo de casas particulares, hasta las 5 de la mañana.
No importa si alguien quiere dormir:
el orgullo del fallero está por encima de cualquier otro derecho.
¿El mejor casal?: el que haga más ruido.
Orquestas y pasacalles desde la madrugada,
pasando por la hora de la siesta, hasta la madrugada siguiente;
porque quien no empalme un día con otro no sabe lo que es la fiesta.
Calles cortadas, cuatro de cada cinco.
Ni coches ni autobuses: sólo fallas.
Si estás enfermo, te aguantas.
Si estás cansado, te aguantas.
Si tienes trabajo, te aguatas.
Si estás triste, te aguantas.
Si eres anciano, te aguantas.
Si tienes bebés, te aguantas.
Si quieres tranquilidad, te aguantas.
Si estás de cuaresma, te aguantas.
Si no quieres bajar a la fiesta, la fiesta invadirá tu casa igualmente.
Por las buenas o por las malas.
Un monigote de cartón piedra, cuanto más ridículo, indecente y caro mejor, lo justifica todo.
¡Si el bueno de San José levantara la cabeza...!
A los que nunca habéis estado en Valencia en fallas os recomiendo que vengáis. Al menos una vez en la vida. Dudo que -si sois sensatos- queráis repetir. Pero una experiencia de infierno tan visceral como la que aquí se vive estos días es algo que merece la pena probar. Bonita meditación escatológica (en los dos sentidos de la palabra). Saber donde uno no quiere estar ayuda a aclarar lo que uno realmente quiere.
Aviso: el siguiente vídeo puede herir la sensibilidad de algunas personas...
domingo 15 de marzo de 2009
Rosita
Así se llamaba. No podía ser de otra manera.
Su padre, enternecido, se acercó a la cunita y la vio, ¡tan bonita!, rosita... Rosita...
Él le dio su primer beso. Mientras dormía segura entre sus brazos. Fue un beso devoto, cargado de asombro, de entusiasmo, de promesas...
Rosita lucía abriguito y primeros pasos en el parque.
No había invierno capaz de apagar su luz.
Donde Rosita jugaba siempre era primavera.
Jugaba solita con su osito.
Y jugaba con otros niños.
Jugaba en la guardería.
Y siguió jugando en la escuela.
Rosita, la de las trenzas caoba, sonrisa contagiosa, ojos sinceros. La más bonita, Rosita...
Se lo robó sin que ella se diera cuenta. Como un trofeo. Fue fugaz, pero le dejó un claro sabor a vergüenza.
Se llamaba Pedrito y tenía doce años.
Él quiso ser el primero que besara una flor... pero llegó el segundo.
El tercero lo buscó ella.
Le ardía el corazón a su lado.
Sintió despertar su piel como pétalos bajo el viento.
Y el mundo entero se tiñó de rosa.
Juanito besó a Rosita hasta que llegó Margarita.
Creo que fue entonces cuando apreció la primera espina...
Rosita jugaba.
Jugaba sola en su cuarto.
Jugaba con niños y no tan niños.
Jugaba a imaginar que era querida.
Jugaba a papás y mamás, a médicos y enfermeras, y a otras cosas prohibidas.
Dejaba esnifar su aroma, probar su tacto, admirar su belleza, morder su boca de fresa,
a cambio de morralla.
Y el Templo se hizo mercado...
Rosita, la de melena caoba, sonrisa forzada, mirada esquiva.
Flor, de tan tocada marchita. Llena de espinas.
Cueva de bandidos. Altar profanado.
¿La más bonita?
¡¡¡La más bonita!!!
¡La anhelada!. ¡La trasplantada!.
¡La restaurada!. ¡La siempre amada!.
Al beso del Padre eterno renació,
¡la más bonita!: Rosita...
sábado 14 de marzo de 2009
1440
Sin que sirva de precedente, y sin ningún tipo de interés en que adquiráis el producto,
os cuelgo un anuncio de la tele.
Porque el mensaje es bueno.
Al menos a mí me ha puesto las pilas. Y son las 7 de la mañana de un sábado...
domingo 8 de marzo de 2009
Uno de cuatro
jueves 5 de marzo de 2009
Declaración de principios
Ha pasado medio año desde que empezó el curso. Es un buen momento para hacer balance, parar, revisar, volver a mirar el mapa, reorientar el rumbo y coger carrerilla. Aquí dejo mi declaración de principios para los siguientes cuatro meses:

