miércoles, 19 de marzo de 2014

SAN JOSÉ

San José no puede ser el patrono de los falleros. Por pura coherencia.
San José es el humilde, que sirve a todos en el silencio, buscando pasar desapercibido.
Los falleros son orgullosos, y molestan a todo el mundo con el mayor ruido posible.
San José es el orante, el que guardaba todas las cosas en su interior.
Los falleros son los que nos parten por la mitad la cuaresma, invadiendo nuestro silencio orante
con sus discotecas, petardos y orquestas a todas horas.
San José era el justo.
Los falleros son esa minoría que impone injustamente su dictadura a los demás, queramos o no.
San José era el hombre de los sueños.
Los falleros no duermen -ni dejan dormir- aunque tengan que meterse de todo para aguantar tantos días.
San José es el hombre que cuida de Dios, ante todo y sobre todo.
Los falleros son los que sólo pisan la Iglesia de año en año,
y se atreven encima a comulgar, cometiendo sacrilegio con lo más sagrado.

No, de ninguna manera San José puede serl el patrono de los falleros. Por pura coherencia.
Los cristianos reclamamos a San José para nosotros. Es nuestro. ¡Devolvédnoslo, falleros!
No queremos que se tome más el nombre de San José en vano.
No queremos que se blasfeme más tomando a San José por bandera.
No queremos que se trate a San José como algo decorativo, folclórico,
como si fuese de cartón piedra como una falla más a la que al final se acaba quemando.
Nosotros, los hijos de San José, los hermanos de Jesús,
amamos y honramos a San José, y lo tenemos como modelo al que imitar de verdad.
¡Eso es un patrón!.


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