viernes, 17 de octubre de 2008

El pensamiento negativo

Hay un hombre que me tiene confundida. Desde hace tiempo. Es de los poquitos que han conseguido que yo me sentara más de media hora seguida delante de la caja tonta. Con lo que queda más que demostrado que ha despertado mi interés. Suele ocurrirme con los hombres inteligentes, al márgen de que esté o no de acuerdo con sus ideas.

La semana pasada me regalaron su libro. "El pensamiento negativo", de Risto Mejide. Lo tengo prácticamente devorado. Y aunque hay algún capítulo que yo tiraría directamente a la basura, no puedo dejar de recomendarlo. Ha conseguido hacerme reir, llorar, enfadarme, disfrutar, y sobre todo pensar. Pocos hombres han sacado tanto de mí en tan poco tiempo.

Imagino que si Risto leyera lo que voy a poner a continuación se quedaría pasmado. Porque entre sus cientos de frases de oro, he encontrado una que incluso me ha servido para hacer hoy mi oración de la mañana. Él escribe así: "Si ella está, las cosas son. Y si no está, sólo hacen de punto. Y. Seguido. Entre. Tantos. Espacios." Cambio el "ella" por "Él" -así, con mayúscula-, y no tengo más que añadir el ruego de aquellos de Emaús: "¡Quédate con nosotros!" (Lc 24,29). Probablemente la mejor oración que he hecho en muchos días. De negativo nada. Gracias por el cable, Risto Mejide.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

HEEEY, mi chica, que aquí estooooy, que entre unas cosas y otras, hace tiempo que no paso por aquí, pero siempre te merodeo, ya lo sabes, que soy tu Tina...

Oye, pero ese Risto, no es un payaso con la gracia en el...
cogote ??

Yo lo he oído alguna vez por la radio, y nunca más, diría yo que es un oportunista que se sabe popular por controvertido, y sabe arrimar el ascua a su sardina...

Pero bueno, tú si que molas, tanto que hasta le lees ¡¡!!

BESIIITOOOS !!!!!!!!!

angelito dijo...

no es maestro sino solo un yonki del juego de palabras, ingenioso sí pero sin discurso solido, como una de esas peliculas anecdoticas que dejan buen sabor de boca -p.ej. al estilo la historia de lo nuestro- que dejan flotando al personal pero... en el aire. vale que las palabras son contornos de mundos llenos de vida. por eso el merito hay que darselo por asomarse y otear sus horizontes. pero es un cartografo de laboratorio no un descubridor ni un testigo. y como pasea su frustracion por el papel -pienso- se convierte a menudo en el alien aquel de flujos corrosivos e instintos asesinos que que mejor no te lo cruces. y ahora me viene el recuerdo de aquella peli del club de los poetas muertos en que aquel desenfadado profesor va de iconoclasta con lo clasico y añpuesta por el dionisos que los chavales llevan dentro... ya sabeis que aquello termina en tragedia porque derriba sin levantar, aborat sin aportar, etc. y me venia a la mente, digo, porque las verdades sin caridad son arma que carga el diablo. lo siento... a risto no le veo malicia pero no le sale porque no tiene paz ni amor ni hijo ni... palabras con mayusculas. solo tiene el cascaron de las palabras y de un corazon cascado a sus poco años. yo sueño con que a este como a otros de los nuestros, personajes ellos de tanto potencial les llegue el ABSOLUTO y con EL dejen de moverse de aca para alla, siempre perdidos en la espuma, aunque sea en la cresta de la ola... y si dije solo el lado "negativo", él sabe que no es malo sin le ayuda a seguir a mejor, a mas bueno, a Dios.
ojalá encontrara la vena grande de las mayusculas y dejara a un lado lo encogido de lo manido, de esas palabras -flatus vocis- sin mucho o ningun contenido REAL Y GENUINO.

Hadasita dijo...

Dos opiniones, ninguna de las dos especialmente buena. Quizás merezca que aclare un poco esta entrada. No he pretendido hacer una apología de Risto -que podría hacerla, que sólo por usar la cabeza ya se lo merece-, sino mostrar cómo hasta del pensamiento negativo se puede sacar en positivo una idea, una frase que remueva por dentro, incluso una oración.

Ayer, hablando con Álvaro, comentábamos jugadas: a veces en el parchís te toca retroceder casillas; y en ese retroceso va y caes en otra que come ficha y cuentas 20... y al final ganas la partida por haber perdido una jugada.

A veces los fracasos, las equivocaciones, darse cuenta del "por ahí no era", no son tanto pensamiento negativo sino positivo: porque aprendes. Y si éste es el argumento del libro de Risto, aunque sea un oportunista y un yonky de las palabras (que es lo mismo que decir que es un profesional en lo suyo, puesto que es publicista), merece que le dedique tiempo a su lectura, aunque sea para discutir con él a solas en el sofá de mi casa pasando páginas.

Álvaro dijo...

Risto, Risto:

Veo que has conseguido tu objetivo sublime: crear polémica. Y ello, ya lo sabes, se debe tanto a la buena calidad del producto como a su acertado "marketing". Me explicaré, aunque probablemente tú ya sabes de qué hablo: el producto podríamos denominarlo, grosso modo, la vida; esa compañera de viaje que no nos pidió permiso para caminar con nosotros pero sin la cual el camino se haría muy pesado, aquella que a veces nos desintegra de la risa o del enfado, la que nos hace daño sin venir a cuento o nos regala momentos inolvidables. Eso es lo objetivo: lo que nos sucede y no podemos obviar. Lo subjetivo, por otra parte, el "marketing" (lo que tú has hecho), es la visión que cada uno manifiesta sobre su propia vida y, por qué no, sobre las vidas del resto de mortales. Ahí reside el éxito de tu siembra de polémicas: la perspectiva con la que analizas lo que ha sucedido, sucede y sucederá.
Se te ve un hombre curtido que se ha deleitado con hermosas ninfas más bellas que Leda, entre estanques bucólicos de ensueño, y que también ha tenido que soportar las cruentas batallas de la vida, arando con un yugo impuesto bajo un sol de injusticia. Es lógico, pues, que junto a una -supongo- personalidad característica tuya y las distintas experiencias de tu vida, expongas en tu (nuestro) libro alguna que otra visión, cómo decirlo, agria, pesimista, arrogante, chulesca, narcisista. Éso quizá sea lo que confunde e irrita al personal: la crudeza extrema de la vida, hasta el punto de que llegas a cuestionarte, indirecta y existencialistamente: ¿qué es la vida y de qué me sirve?; y las formas en que lo dices; formas que no gustan mucho ya sea porque el lector aplica juicios estéticos superiores a los tuyos, o porque no puede soportar verdades como... palabras. Porque, generalmente, Risto, el hombre es un ser orgulloso que se tiene en mucha estima, y cuando se presenta sin avisar y con alardes pseudoeruditos un tipo que nos da de bofetadas en la cara y nos llama de todo menos bonito... ¡Oh!, entonces nuestro ego se multiplica al tiempo que es herido certeramente.
He calificado antes tu visión sobre la vida como arrogante y pesimista, pero lo cierto es que no puedo olvidar el principal componente calificativo: el realismo. Se te podrá acusar de que dices las cosas con demasiada vehemencia, con un gratuito descaro, de que incitas a matricularnos en la "Academia de la Desesperanza sin Retorno: no pague nada y no tendrá que darse de baja", o de que -te delatas tú mismo en la portada- te cuesta Dios y ayuda sonreír (aunque tal vez sea un requisito más del "marketing" para vender tu mejor producto: tú mismo); pero nadie osará acusarte de antirrealista. Y es eso lo que me resulta tan atractivo del libro: el realismo. Algunos profesores me enseñaron, hace ya mucho tiempo, cuando tenía diecinueve años, que la literatura es absolutamente ficción; pues aunque se relate algo verdadero, sólo es cierto entre aquellas páginas y no existe fuera de ellas. Por ello, me congratulo en decirte que tu libro no es literatura: es realismo. Con tintes en ocasiones algo o totalmente distintos a los míos, pero realistas.
Esa es mi conclusión.
Saludos, Risto Realista.

Wizard Animation