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domingo, 8 de mayo de 2016

Ascensión

Define la RAE, en primera instancia, la ascensión como 
"Acción y efecto de ascender (subir a un sitio más alto)".
Y pienso yo, con mi lógica simple de siempre,
que si los cristianos somos los seguidores de Cristo,
y por eso cargamos con cruces, 
y defendemos la verdad a gritos desde los tejados,
y nos esforzamos en amar con un estilo muy característico,
y aguantamos críticas y chaparrones y traiciones,
incluso la aparente monotonía absurda del taller de Nazareth,
¡cómo no vamos a seguirle en su Ascensión!.

Subir a un sitio más alto.
No parece complicado.
Recuerdo que, cuando hace años 
vi la película de Fray Escoba
se me quedó muy grabada una escena 
en la que un fraile le preguntaba
qué había que hacer para ser santo.
Él respondió que de eso de ser santo él no sabía
(¡pedazo humilde el mulato!),
pero que debía ser algo parecido a ser bueno.
El fraile volvió entonces a preguntarle, 
esta vez qué había que hacer para ser bueno;
a lo que fray Escoba respondió:
"ser un poquito mejor".
Y yo pensé: no parece tan difícil.
Si soy un poquito mejor cada día,
al final seré buena y... 
¡¿quién sabe?!, quizás santa.

Ser un poquito mejor. Subir a un sitio más alto.
Han pasado los años y según mi experiencia, 
de fácil no tiene nada.
Ese poquito diario es HEROICO.
Hay veces que estoy tan agotada de esforzarme tanto
que pienso que dar un poquito más es imposible.
Que me voy a romper de tanto estirar.
¡Y así es!, así es si lo hago sola.
Lo que pasa es que se me olvida,
como pisar a fondo el embrague.
Lo sé, pero a la hora de hacerlo no me acuerdo.
Cuando mi Señor me dice que sin Él no puedo,
¿en qué idioma me lo tiene que repetir 
para que se me quede? ¿en klingon*?.

Estoy en mi ratito de oración de la mañana,
y el Buen Dios me habla con esta frase,
para que no me queden dudas de por dónde va el tema:
"Nunca te desalientes,
porque el Señor está siempre dispuesto a darte
la gracia necesaria
para esa nueva conversión que necesitas,
para esa ascensión en el terreno sobrenatural" (S.J.E: Forja, 237).
Un pasito más, Hadasita, aunque sea a gatas,
con el impulso que da el saber que no eres lo que logras,
Tras las huellas de Jesús hacia los brazos del Padre.
¡ARRIBA!
¡Feliz fiesta de la Ascensión a todos!


* Aclaración para los lectores menos flikis: idioma construido por Marc Okrand como lengua vernácula de la raza klingon en el universo de Star Trek.

martes, 5 de abril de 2016

Hágase

Hágase el silencio en mis voces interiores.
Hágase la luz en mis tinieblas.
Hágase el valor sobre mis miedos.
Hágase el encuentro auténtico y sincero.
Hágase limpieza en el cajón del recuerdo.
Hágase el nuevo día, con lluvia o con sol.
Hágase el matrimonio entre emoción y razón.
Hágase la paz donde haya turbación.
Hágase la esperanza sobre la espera.
Hágase la confianza del que es niño.
Hágase la pureza más fuerte que la experiencia.
Hágase el amor con el Amor como ejemplo.
Hágase el hoy, mañana de un mal ayer.
Hágase el perdón sobre el rencor.
Hágase la persona sobre el instinto.
Hágase la libertad guardando la dignidad.
Hágase la amistad, la familiaridad, la incondicionalidad.
Hágase el silencio que custodia la música.
Hágase la verdad sobre la opinión.
Hágase la Palabra sobre parloteos y gritos.
Hágase Dios, resucitado, vivo, presente.
Hágase en mí. Como en María.
Hágase hoy. Hágase aquí. Hágase ahora.
Hágase.

domingo, 3 de abril de 2016

Dios es Misericordia

Cuando era niña aprendí aquella canción que decía: "Dios es Amor, la Biblia lo dice. Dios es Amor, San Pablo lo repite...". Bonita, y útil. Gracias a ella recuerdo perfectamente que la definición de Dios como Amor está en el capítulo 4, versículo 8, primera de Juan. 

Pasan los años, y las experiencias hacen que a la palabra "amor" le añadamos connotaciones diversas, y que al final nos cueste reconocer a Dios en esa definición; porque en el fondo sabemos que Él es mucho más que lo que hasta ahora hemos experimentado en los amores humanos, tan efímeros e insustanciales a veces.

Y llega un momento en la vida de la Iglesia que el Espíritu sopla y remueve las cosas. Y sin cambiar en absoluto la verdad de la esencia de Dios como Amor, le añade un adjetivo calificativo muy revelador: "Misericordioso". Ya no es cualquier tipo de amor: Dios es Amor Misericordioso. Nuestro Dios es el Dios de la Misericordia. No es una novedad, sino un recuerdo. Si leyésemos más los Evangelios recordaríamos que Lucas tiene su capítulo 15 dedicado a las parábolas de la Misericordia. Pero los católicos, bien cabezotas e inconscientes, tenemos la Biblia de adorno cogiendo polvo en nuestras estanterías. Algo sí deberíamos aprender de nuestros hermanos protestantes...

Como Dios es Amor y conoce nuestra masa, inspiró a Faustina Kowalska todo un tratado sobre su Misericordia. Y parece que sí, que el Diario de Faustina sí lo hemos leído más últimamente. Sobre todo desde que San Juan Pablo II declaró el segundo domingo de Pascua como fiesta de la Divina Misericordia. Sin dejar de recomendar fervorosamente la lectura de este diario, vuelvo al principio, a la Palabra y a la infancia. Y por expresa petición de Hadasita, para felicitaros la fiesta de hoy, os cuelgo esta parábola en lugar de algunos preciosos textos conmovedores que tienen Teresa de Jesús, Fray Luis de Granada, o la propia Faustina sobre la Misericordia de Dios, que podréis encontrar fácilmente en internet. Queridos niños que me leéis, también los niños adultos: el Amor Misericordioso de Dios es así:

miércoles, 30 de marzo de 2016

El excitante reto de superar los miedos

Estas fallas pasadas, haciendo limpieza en el pueblo, encontré una libreta donde pegué una esquela que salió en un periódico cuando falleció el Papa santo que guió a la Iglesia durante la mayor parte de mi vida. Decía así: "Juan Pablo II: jamás tendremos miedo. Tú nos lo quitaste". Y me conmovió. Luego, en la Pascua, he escuchado al Señor decir en varias ocasiones "No tengáis miedo". Parece que se trata de un mensaje que me persigue por cosas muy concretas de mi vida actual. Lo siento como una llamada directa para mí, porque cada día creo menos en las coincidencias y más en la Providencia. Así que me he puesto manos a la obra.

He de reconocer que no me había metido en serio a sacarme el carnet de conducir antes, y he llegado a los 40 sin él, por pánico. Se llama amaxofobia. Me imaginaba a mí misma sentada al volante, y me daba auténtica angustia. Hoy, aprobado ya el teórico, me pongo cada mañana en el asiento del conductor, enciendo el motor, y me voy por la ciudad... sí, con tensión, pero ya sin pánico. Con respeto pero sin miedo. Más excitada y emocionada que asustada. Hasta que no me propuse el reto en serio de hacerlo, jamás hubiese pensado que yo sería capaz de estar hora y media seguida conduciendo por ciudad, rodeada de otros coches, sin pegármela y -de alguna manera- disfrutando.

Ya puestos a superar miedos, he dado otro paso adelante para tener dos conversaciones que me aterrorizan. Con dos personas distintas. Con una de ellas busco una reconciliación que de entrada veo difícil. Con la otra, un reencuentro con el pasado que me resulta especialmente doloroso, pero que necesita salir a la luz para ser sanado. No sé qué sacaré de ninguna de las dos conversaciones, salvo una cosa segura: la de haberme enfrentado cara a cara con mis miedos. Lo de las prácticas del coche para mí está siendo una auténtica práctica en este otro sentido. Es mi excitante reto de superar los miedos. 

No quiero ser una persona cobarde. No pienso permitirme la comodidad de serlo llamándome cristiana, después de haber visto estos días la valentía de Cristo y su victoria sobre todos los miedos humanos. Por eso me lanzo a nadar, pidiéndole al Buen Dios que me ayude para que, mediante estas pequeñas cosas ordinarias, me vaya fortaleciendo para seguirle con más valentía y confianza. ¡Al agua patos!.

domingo, 27 de marzo de 2016

Alegría del mundo

Cristo es la noticia del día.
Su Resurrección, nuestra esperanza.
Su victoria, nuestra fuerza.
Su cercanía, nuestra alegría.

Trending topic mundial:
¡Vida y Muerte lucharon,
y la Muerte fue vencida!.
¡Él vive!
Todos nuestros miedos,
nuestros sufrimientos,
nuestras luchas,
nuestros cansancios,
nuestras heridas,
todas nuestras batallas
-también las perdidas-
se recapitulan en una guerra ya ganada.
Todo tiene sentido.
Todos los viacrucis,
todas las muertes, interiores y exteriores,
todos los corazones traspasados,
todos los descensos a los infiernos,
todo tiene sentido en la Resurrección del Señor.
Lo veamos o no.
Lo sintamos o no.
No importa.
Importa que lo creemos.
Y que lo que creemos es la Verdad.

Cristo, alegría del mundo,
resplandor de la Gloria del Padre:
¡¡¡BENDITA LA MAÑANA
QUE ANUNCIA TU ESPLENDOR AL UNIVERSO!!!

sábado, 26 de marzo de 2016

Sin rendición

Ayer decía en un comentario que aceptar la voluntad de Dios no es una rendición. Y lo decía con la canción que os voy a poner abajo resonando entre mis recuerdos de otros tiempos. 

Los cristianos no nos rendimos, porque Cristo no lo hizo. Fue su vida una lucha de amor armada en favor del hombre, que acabó en victoria sobre la muerte. Eso es lo que celebramos esta noche.

María tampoco se rindió: siguió paso a paso al lado del Señor por el Vía Crucis más duro de la historia, y se mantuvo fiel ante la cruz y el sepulcro, creyendo más allá de las evidencias de esos momentos en Aquel a quien dio vida y que es la Vida.

No se rindió Teresa, ni Francisco, ni Ignacio, ni Juan, ni Domingo, ni Edith, ni Kolbe, Romero, ni Clara, ni Catalina, ni Pio de Pietrelcina, ni Bernardette, ni Antonio, ni Agustín...

No, no nos vamos a rendir nosotros. Esta noche no.

Hoy, más seguros que nunca de nuestra victoria final en Cristo, nos llenamos de su fuerza y volvemos al sí, para siempre: día tras día, por el desierto y en la tormenta: ¡sin rendición!

Os dejo con la canción. Es de mi querido Migueli, otro loco enamorado de Dios. Y con ella os deseo a todos una muy feliz y santa noche de Resurrección.

viernes, 25 de marzo de 2016

Entre cuatro paredes

A petición de Ángel en su comentario a la entrada anterior, 
subo este montaje y rescato la canción del pasado.
No sin cuestionarme primero qué tipo de de cristiana soy yo.
Si me asfixio entre cuatro paredes,
si sigo luchando, aunque sea en las sombras,
si salgo en favor de mis hermanos, 
o si me quedo sentada en un banco de caoba.

Hoy, viernes santo, me pregunto hasta qué punto 
no contribuyo yo a que la Iglesia,
fruto del costado abierto de Cristo,
sea un lugar triste.
Si sólo aporto quejas, malas caras,
egoísmo, división...
Es cierto que tengo mi cruz, y me duele;
pero me toca confesar, como aquel buen ladrón,
que la mía es merecida, 
mientras que Cristo ¿qué mal ha hecho?.

Jesús bendito, ten misericordia de mí.
No permitas que nada se interponga entre Tú y yo.
Renueva mi fe, para que sepa verte 
dando sentido a mi cruz con la tuya.
Y que pueda corresponder a tu Amor,
entregado hasta la muerte,
con una vida digna del calificativo de "cristiana",
tanto dentro como fuera de las cuatro paredes del templo,
allí donde Tú quieras llevarme. Amén.

Adoración de la Cruz

jueves, 24 de marzo de 2016

Jueves Santo

Ante el Misterio, sobran las palabras...

martes, 22 de marzo de 2016

Martes santo

Ni Misa, ni procesiones, ni oraciones especiales.
Trabajo mucho, eso sí. ¡Todo el día!.
Imagino a Dios complacido porque hoy Sarah 
ha aprendido a trabajar con números enteros, 
y a distinguir preposiciones de conjunciones.
Imagino también que le alegrará saber
que mi amiga Itziar no está sola, 
porque no la vamos a dejar jamás,
pase por los problemas que pase.
Que aun con dolor de garganta 
no me callo ni media palabra de ánimo
a los chavales del cole que están trabajando sus proyectos,
y que pese al agobio me empeño y controlo la ansiedad.
No sé dónde leí una vez que el Señor 
prefiere vidas santas que semanas santas.
Así que aquí dejo mi ofrenda de este martes santo,
absolutamente ordinario, y a la vez único e irrepetible.
Hecho de pequeñitos eslabones de amor encadenados.
Con lo que ha dado de sí, que es lo que es,
Él juzgará si mucho o poco. A mí no me corresponde.
Sólo Dios sabe descubrir en lo ordinario
algo valioso a sus ojos.

domingo, 20 de marzo de 2016

Credo

Creo en Dios.
Creo que Él es el Señor.
Creo que sabe mejor que nadie el por qué de las cosas,
y cómo dar sentido a todos nuestros sinsentidos.
Creo que Dios habita en los Sagrarios.
Creo, por eso, que el lado derecho de mi parroquia es el mejor.
Creo en su compañía silenciosa desde allí.
Creo que Dios se encuentra con nosotros en los Sacramentos.
Creo en el Dios de la Eucaristía y del Perdón. 
Creo en el Pan Vivo que me alimenta,
venga de las manos de quien venga.
Creo en el Dios de las mediaciones,
que se sirve de quien nos rodea
para enseñarnos qué hacer y qué no.
Creo en la Iglesia, su Esposa.
Creo en los cristianos del siglo XXI,
perseguidos fuera y dentro de sus propias comunidades.
Creo que Dios los ama en sus esfuerzos, 
más allá de sus logros.
Creo en la cruz como instrumento de salvación.
Creo en el dolor purificador y en la lágrimas sanadoras.
Creo en la humildad como virtud común a todos los santos.
Creo en el silencio, en la espera, y en la oración atendida
en el tiempo y el modo más conveniente.
Creo en el Dios que murió por mí también,
y que no dejará que ni una sola gota 
de esa sangre derramada se pierda.
Creo en el Dios de la Vida, que no se estanca en la muerte.
Que la vence. En Él y en nosotros.
Creo en cadenas rotas, prisiones abiertas,
esclavitudes superadas, soledades inexistentes,
lágrimas enjuagadas, música, alegría, paz y justicia.
Creo en el Reino de Dios, presente y oculto.
Creo que un día se hará la luz, y mis ojos verán lo que creo.
Y mi esperanza no se verá defraudada.

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