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sábado, 25 de abril de 2009

Nostalgia

Estos días he vuelto a ver una de esas películas que guardo entre las de oro de mi colección: "Princesas", de Fernando León de Aranoa. Me gusta muchísimo, porque aunque habla de un tema durísimo como es el de la prostitución, lo trata con una delicadeza tan exquisita que conmueve. Cada escena es un cuadro dibujado con infinita ternura.

El vídeo que os cuelgo hoy habla de la nostalgia. Y he pensado mucho en lo que dice Caye, la protagonista, que estudios no tendrá pero de la vida sabe un rato. Y me siento privilegiada, y doy gracias a Dios por mi nostalgia. Porque yo sí tengo, y mucha. A veces pienso que el Cielo no es azul, sino verde. Y conforme los días se hacen más calurosos me crece el antojo de comerme un platico de gallopinto y un chocobanano de postre. Y hacerlo bajo un sol ecuatorial, oliendo a Pacífico y selva, en compañía del pueblo que me robó el corazón...

Gracias adelantadas, porque a mí sí me va a pasar. Faltan sólo 72 días.
Vista así, la nostalgia debe ser prima de la esperanza, ¿no os parece?

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Año nuevo...

Ironías de la vida. El dicho popular canta "año nuevo, vida nueva"; pero la gente parece poner en práctica justo lo contrario: "año nuevo, ¡rápido, se acaba el mundo! ¡comamos y bebamos y... que queda poco tiempo!". Por lo visto, lo de la vida nueva, está de adorno.

En nuestra casa el año nuevo comenzó ayer. ¿Por qué no?. Esta noche ni saldremos, ni beberemos, ni haremos nada que no podamos hacer mañana. Yo me he confesado, Hadasita está ordenando sus libros y juguetes, y a Tesa le hemos dado un buen baño. Somos bichos raros, de ésos que opinan que el orden y la limpieza ayudan a recomenzar. Estrenamos agenda, llenita de hojas en blanco, que espero que acaben rebosando Vida.

Desde aquí os deseamos un muy feliz 2009 -que no tiene por qué ser próspero: gracias a Dios la felicidad y la crisis son compatibles-; y que la VIDA NUEVA se imponga a la vaciedad, al sinsentido, a la hinchazón de lo efímero. Un recuerdo especial a la gente de Nicaragua: conoceros ha sido, sin duda, lo mejor del 2008.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Reencuentro Nica, otro más

La gente se nos va uniendo. El grupo crece vertiginosamente, y con él las posibilidades de viajar en futuros encuentros. Valencia, Riópar, y la próxima en Zaragoza; y ¿quién sabe? ¿Bilbao?.

En común tenemos al menos una cosa: estamos contagiados de nicaraguina aguda. Y es un problema, porque es contagiosísima, y ni hay vacuna ni hay cura. Sólo nos queda el remedio de coger un avión y cruzar el charco. Mientras, desde aquí nos preparamos para ser mejores, para poder dar lo mejor de nosotros cuando estemos allá.

Un placer haber pasado el día con vosotros. Un abrazo enorme a los que no habéis podido venir. Otro de bienvenida a los nuevos, de corazón. ¡Nos vemos en un mes en Zaragoza!

sábado, 8 de noviembre de 2008

Pijolandia

Llamo "Pijolandia" al barrio en el que vivo. Tiene muchas ventajas: la principal, que llego andando o en bici a cualquier sitio en un plis plas. Pero me choca el ambiente. No puedo evitar comparar... Cuando has estado en el paraíso, cualquier otra cosa te parece extraña.

En mi finca hay 14 pisos, con 4 viviendas de 4 habitaciones cada una. Aproximadamente 170 personas. Con una probabilidad altísima de seguir siendo para mí auténticos desconocidos el día que me marche a vivir a otro sitio. En menos de un mes, en El Salto, todo el mundo nos saludaba como si fuésemos familia: los niños venían corriendo a abrazarnos por las mañanas; y si alguno de nosotros había andado con colitis, no faltaba quien se interesase por su salud.
Asomada a la ventana hoy veo tiendas, bares, servicios de todo tipo: ni rastro de verde. Cuando mi Carry se asoma al balcón, con su hociquillo entre los barrotes, aullando de pena, me dan ganas de hacer lo mismito. Quizás, si aullamos las dos a la vez a pleno pulmón, nos oigan desde el otro lado del charco y vengan a rescatarnos.
Allá los perros andan sueltos, no ví ni media correa; y ojalá estuviesen lo sificientemente alimentados para sacar fuerzas y pegar un ladrido (acá, a mis queridos pijos de arriba y de abajo les molesta la salud -física y emocional- de mi peque: si ladra o si llora es un incordio, en vez de una bendición).

Me pregunto a qué planeta pertenezco realmente. Porque no sé vivir fuera de la ciudad: me siento sola, aislada, incomunicada. Pero tampoco sé vivir en ella: me dejé el corazón en la selva. ¿Habrá algún lugar en este planeta occidental donde se puedan encontrar las dos cosas: el cariño de la gente y el canto de los pájaros, con autenticidad, sin rollos artificiales? ¿Qué es, realmente, un hogar?

martes, 14 de octubre de 2008

Nostalgia

Este puente hemos estado en Riópar, y entre otras maravillas (como el nacimiento del río Mundo), me he encontrado con mi gente de Nica. Aquí una foto, para que veáis qué reguapa es esta peña. He vuelto muy nostálgica, la verdad. Pero pensándolo bien, me siento afortunada por ello. Hay una película de Fernando León que se llama "Princesas". Tiene frases de oro. Una de ellas habla de esto... Dice: "Es rara la nostalgia, porque tener nostalgia en si no es malo, eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos". Yo tengo una nostalgia aguda de Nicaragua. Probablemente porque haya sido de lo mejorcito que me ha pasado en toda mi vida. En el viaje de vuelta tuvimos un pequeño accidente de tráfico: nuestros ángeles de la guarda hicieron bien su trabajo, y volvimos sanos y salvos. Pero cuando te ves tan cerquita de cruzar la Meta, inevitablemente surge el balance. Yo le agradezco a Nicaragua haberme sacado tanto amor... porque sólo el amor cuenta, porque sólo sobre el amor seremos juzgados.

viernes, 10 de octubre de 2008

De puente

Dios sabe más.
Por eso, después de haber sobrevivido con mediana dignidad a septiembre, me regala un puente. Será que me hace falta.
No me importa que esté lloviendo, porque lo que voy a ver brilla con luz propia.
Es otro reencuentro Nica. Un brindis a la amistad.
El domingo os cuento. Aunque puedo adelanterme -sin riesgo a equivocarme- y decir que es estupendo sentirse acogido, querido, respetado, mimado por personas de un nivel humano como el que tienen mis hermanos de nacionalidad española y corazón nicaragüense.
Marcho donde nace el Mundo.
Envidiarme. Tenéis motivos.

jueves, 2 de octubre de 2008

Los colores de la selva

Hace un par de días un amigo me pidió que le describiera el famoso "verde-nica" del que tanto hablo. Se me quedó grabado en la retina, y lo echo de menos lo indecible. Intenté compararlo con algo, y no se me ocurrió con qué. Mi camiseta de Snoopy es mucho más fosfi, el verde de los pinos más apagado, el césped de mi jardín más amarillento, las hojas de las palmeras mucho más oscuras... El verde nica es intenso, frondoso, llenito de vida, de luz hasta en los días nublados. Al menos visto desde una pickup. Porque si te metes en él a pie, descubres que esconde otros mil colores que no se perciben desde el camino. Colores que aquí tampoco se entienden. El morado pitalla es bestial, el naranja mango, el rojo zapote, el verde café, el marrón cacao, ese blanco coco más rico que el de la perla o el marfil... Y si te atreves a adentrarte todavía más, encuentras el negro más radiante que existe en el mundo: el de los ojos de los niños que sobreviven en aquellas comunidades, protegidos tan solo por la pura Providencia.

Cuando estuve en aquellas tierras, una amiga me pidió que le describiera la ciudad que me ha visto crecer. Otra selva, pero bien distinta. No sabía cómo explicarle que aquí las personas suelen vivir en pisos, unas encima de otras; y que lo normal es que no se conozcan de nada, ni siquiera el nombre. Y me doy cuenta que hay colores que ellos jamás entenderán, como el verde-pizarra de cole, o el naranja mandarina, o el colorado gazpacho, o el azul piscina, o el negro asfalto, o el amarillo champagne... Imagino que el mismo susto que pasé yo la primera vez que se nos cruzó una vaca por la carretera la pasarían ellos si se les cruzara un tranvía. Tal vez temblaran con la música que sale a golpe de máquina y luces intermitentes de los pubs nocturnos. Y alucinarían con las fuentes con agua potable en medio de pequeños jardines artificiales con columpios, y los escaparates de las zapaterías con botas de mujer hasta la rodilla. Porque ¿cómo explicar en Nicaragua, donde los inviernos se pasan rozando los 40º, qué es un abrigo, una bufanda, unos guantes?. Y me pregunto... si se atrevieran a adentrarse un poco más en nuestra selva, ¿descubrirán -por ejemplo, en cualquiera de las aulas donde doy clase a diario- ese negro radiante brillando en el fondo de los ojos de nuestros niños?

Sorpresa: hay un color que todos entendemos igual. El rojo de la sangre de una herida; la sangre caliente, latina, que lanza el corazón a una velocidad abrumadora por nuestras venas llenándonos de vida... por pura Providencia.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Sueño a colores

No sé cómo soñaréis vosotros. Ni siquiera recuerdo cómo soñaba yo misma hace un tiempo. Para la mayoría dormir no es más que descansar. Para mí está empezando a convertirse en una forma baratísima de viajar.

Sueño a colores. Sueño con cielos azules y rojos. Sueño con tierras ocres y verdes intensos. Sueño con estrellas brillantes, pieles morenas, ojos negros, caballos marrones galopando en la orilla de un océano bravo y espumosos. Sueño con mangos naranjas, pitallas de un morado escandaloso, rojos zapotes, piñas amarillas, blancos cocos, tartas azules, y el olor del café y el cacao.

Sueño con el paraíso de Masatepe, las playas de Pochomil, el amanecer en El Salto, los mercados de Masaya, las risas de los niños en el Crucero, los campos de frijoles de El Uval. Y cuando abro los ojos, la vida sigue teniendo color. Mi sangre es tan roja como la que corre por las venas de aquella gente. Y el cielo que nos cubre -y desde el que Dios mira a sus hijos complacido- es el mismo manto visto desde esquinas diferentes.

viernes, 22 de agosto de 2008

No hay una sin dos...

... ni dos sin tres, espero.

Ayer tuvimos la segunda convivencia Nica. Y aunque me fallaron 5 personas (¡¡¡a ver cuándo conseguimos estar TODOS de verdad, que se os echó cantidad en falta!!!), fue un alegrón enorme volver a vernos las caras la mayoría. Hablamos, recordamos, hicimos planes de trabajo... Y cuando me quedé sola de nuevo lloré, a lágrima viva, de pura emoción. Me sentí abrazada por más de uno con un cariño y un respeto tan bestial, que creo que estoy definitivamente curada de algunos malos tragos. No hay nada que sane tanto y tan rápido como el amor. Y doy gracias a Dios, porque tengo dosis de sobra de esa medicina.

Tengo familia en Valencia. Tengo familia en Chile, en albacete, en Zaragoza, en Riópar, y en Nicaragua. Tengo hermanos en medio mundo. Y el corazón abierto de par en par.

Gracias a todos -los de aquí y los de allá, los de antes y los de ahora- por venir a robarme la soledad.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Todos vamos en el mismo barco

Otro pequeño montaje Nica.
La canción me vino a la cabeza muchas veces ya estando allá.
No sé si consigo transmitiros lo que siento...



"Todos vamos en el mismo barco.
Todos somos del mismo barro".
(Brotes de Olivo, "¿Cómo te podré pagar?")

miércoles, 13 de agosto de 2008

sábado, 9 de agosto de 2008

Reencuentro Nica

Este fin de semana he tenido el privilegio de compartir de nuevo la vida con algunos de los que estuvimos en Nicaragua el mes pasado. Ha sido un gustazo descomunal. Vale que nos ha faltado el gallopinto, que la paella está riquísima pero no es lo mismo. Muchos de los que no han podido estar han llamado por teléfono -y varias veces- porque en el fondo sí estaban... de corazón. Si me leéis, sabed que nos hemos acordado de todos y cada uno de vosotros con muchísimo cariño. Y que el 23 de este mes no tenéis excusa.

Hay una persona que se ha pasado medio año tratando de hacerme entender la importancia de tener relaciones personales gratificantes. Creo que ahora al fin lo he pillado. Lewis lo explica muy bien en la película "Tierras de Penumbra": la experiencia es una maestra brutal. Las cosas no se aprenden de verdad hasta que no se experimentan, por mucho que la teoría esté asimilada. Para mí, lo que vivimos allá, y la amistad que nos hemos traído acá, es una de las cosas más gratificantes de toda mi vida, que ya no es tan corta.

Repasando las fotos de Pilar, que son todas preciosas, al final he optado por colgar ésta. Porque en cada mirada, en cada sonrisa, desprevenidos y al natural, os veo tal cual sois: sencillos, amables, alegres, serviciales, tratando de dar siempre lo mejor de vosotros mismos. Si a los nicas les ha llegado la mitad de lo que me habéis llegado a mí, el pedazo testimonio que habéis dejado en esas tierras ha sido la mejor misión. Y corto ya, que tengo un nudo en la garganta de muerte y se me están saliendo los mocos. Sabéis que os quiero, ¿a que sí?. Gracias, por hoy, por ayer, por el mes pasado, por el que vendrá. Gracias. Mil gracias...

domingo, 3 de agosto de 2008

En El Crucero...

... hay una casa que las siervas del Divino Rostro, con Madre Teresita "la tordoterreno" a la cabeza, han convertido en horfanato. Os habréis dado cuenta que casi todas las fotos que os cuelgo son de niños. Motivos hay al menos dos:
1- A los niños les gusta que les hagan fotos.
2- Me parece de una insensibilidad y mal gusto morboso espantoso entrar en la casa de un adulto o de un enfermo a echar fotos.
De todas maneras, no quiero que os engañéis: las vidas de los nanos del Crucero no son menos dolorosas que las de sus mayores. Muchos de esos niños han sido abandonados, o están allí recogidos por situación de "riesgo" (o sea, malos tratos o violación). Y podría hablaros de casos con nombres propios que os quitarían el sueño más de una noche. Pero no creo que sea bueno airear lo malo. Me parece bastante más constructivo este pequeño vídeo donde veréis a Álvaro, Luis y Rafa jugando en el horfanato. Y apunto: a veces jugar (como dar de comer al hambriendo, o enseñar al que no sabe, o soportar con paciencia las flaquezas del prójimo) es una obra de caridad de primer grado. ¿Y a que no parece tan difícil?

jueves, 31 de julio de 2008

Populares y divinos

Hay una especie de telenovelucha que echan en Nicaragua, que he tenido la suerte de no ver y la desgracia de conocer de oídas. Se llama "Patito Feo". Es un colegio donde malconviven las "divinas" y las "populares", o sea, niñas sencillas y niñas pijas repelentes. El argumento es típico. Unas sobreviven al machaque de las otras. Lo curioso es que, entre los niños de verdad de las aldeas en las que hemos vivido, he encontrado algunas que se sentían orgullosas de ser populares, otras que llevaban su popularidad con resignación, y otras que soñaban con la divinidad como quien sueña con un anhelado príncipe azul. Una prueba más del efecto dañino que tiene la caja tonta sobre la higiene mental.

He buscado las fotos de la serie, y he vuelto a echar un vistazo a los nanos que tenemos en Uval para apadrinar, y yo no tengo ninguna duda: mis populares son absolútamente divinos. ¿No os lo parecen a vosotros?. Y lo mejor: gracias a Dios, los míos sí son reales...
Nota: hacer clik en la imagen para ampliar.

miércoles, 30 de julio de 2008

Recuperando lo perdido

Cuando llegué a Nicaragua estaba muerta de miedo. Por lo precipitado del viaje, por supuesto; pero también porque no sabía si podría con lo que allí me esperaba, porque me sentía muy rota por dentro. Ha sido un año especialmente duro. Así que decidí hablar con el padre Alfonso, para explicarle quién era y cómo me encontraba (no sé si os he dicho que no conocía a nadie del grupo). Me contó una historia que me hizo mucho bien. Creo que era S.Juan Crisóstomo, pero no estoy segura. Resulta que una vez se le acercó un hombre que venía lleno de rabia y de dolor, porque le habían robado una bolsa de monedas de oro. El santo le dijo que si se quería curar ese resquemor, lo que tenía que hacer era coger otra bolsa llena de monedas de oro y dársela a los pobres. Aplicándomelo a mí, el padre me dijo que si sentía que me habían robado... digamos que amor, que diera amor sin medida a los pobres. Y ha sido como predijo: he recuperado mi bolsa con creces.
El tiempo perdido aquí, allí es tiempo ganado.
El agobio del trabajo aquí, allí es cansancio alegre.
Las lágrimas amargas aquí, allí son lágrimas purificantes.
El silencio de Dios aquí, allí es Palabra viva en sus bienaventurados.
El sufrimiento de aquella gente ha aliviado el mío reduciéndolo a ñiñerías.
La vida que sentía monotona girando en círculos concéntricos se ha vuelto camino abierto lleno de luz y de motivos para dar gracias.
Y la palabra AMOR ha recuperado su sentido genuíno. Cada mirada, cada gesto, cada sonrisa agradecida que he recibido han sido tiritas para mi torpe corazón partido.
Quizás me fui dolida, porque sentía que me habían robado una bolsita de monedas de oro. Pero vuelvo cargada con una maleta enorme, numerada con una cinta de línea aérea que pone "Nicaragua"...

Nota: la foto es de Daniela, una niña de Uval que voy a apadrinar. Llegó a mí, sin decir palabra. Apoyó sus manitas juntitas sobre mis rodillas y levantó sus enormes ojos limpísimos hasta encontrarse con los míos. Y sólo con eso me hizo una cura bestial de espinas en el alma, que sólo quien lo haya experimentado podrá entenderme.

martes, 29 de julio de 2008

Gente

Aquí un adelanto de las fotos de nuestro trabajo este año en Nicaragua, dedicado especialmente a Vero, Elisa, Carol, Mari, Vito, Álvaro, Luis, Rafa, Rosario, Lidia, Emilio, Pilar y D.Alfonso. Ha sido un privilegio bestial compartir con vosotros uno de los mejores momentos de mi vida. Infinitas gracias por enriquecerme tanto con vuestro ejemplo y vuestra amistad.

lunes, 28 de julio de 2008

Uval

Hace unos días os comentaba el caso de la comunidad del Uval, donde por 400 dólares podríamos comprar toda una cuadra más para el cultivo de frijoles. Actualmente trabajan para pagar el 37% de intereses que les cobra el banco por el préstamo que pidieron para alquilar las que ahora tienen. Con lo que apenas sacan nada para ellos mismos. Y si alguien coge una puñetera infección tonta, muere, porque no pueden permitirse ir a Managua y comprar un medicamento de 3 €.

Os pedí ayuda, y ya tengo el dinero para 2 cuadras. Nunca me falláis. Pero como en estas cosas creo que es virtud ser ambiciosa, me he propuesto que sean 5 las cuadras de más que puedan trabajar para esta próxima cosecha. Prefiero apadrinar un poblado que un niño, porque sí, porque podemos de sobra.

Aquí os cuelgo una foto de mi gente del Uval. Vosotros juzgaréis si merece la pena apostar por ellos o no... (ahora me acuerdo que también S.Pablo escribía a unas comunidades pidiendo ayuda para otras, y que consideraba que era lo justo, puesto que -al fin y al cabo- los cristianos somos HERMANOS).

viernes, 18 de julio de 2008

Desde S.Rafael del Sur

A 3 Km de El Salto está la alcaldía de S.Rafael del Sur, donde he descubierto un ciber. Y como hoy nos es absolútamente imposible salir de misión, porque está diluviando a lo bestia, me he venido en taxi a contaros un poquito.

Estamos todos fenomenal: agotados, sucios, con cagaleras, pero contentísimos. Las clases de S.Pablo en el noviciado se convirtieron en un día de retiro sobre la vocación y la fidelidad, eso sí, con S.Pablo como ejemplo. Cuando me lo dijo Madre Teresita casi me da un infarto, porque no lo llevaba preparado: pero como el Espíritu sopla a su antojo, por lo visto les encantó, y querían engancharme al día siguiente para otro retiro sobre la Eucaristía. Tranquilos los que teníais planeada una "operación rescate", que dije que no. Me tira más la selva, la misión, ir de casa en casa, pringarme con la gente, dar la catequesis entre dos chabolas con trillones de críos jugando con una pelota al lado...

Ayer estuvimos en Masaya, en el mercado de artesanía por la mañana y en el volcán por la tarde. Una chulada. Y por la noche, la peque del grupo se dobló un pié, y hubo que llevarla al hospital; pero es una tía de hierro (pese a sus 17 añitos): nada la podrá parar.

Las dos fotos que os pongo son de una aldea que se llama Uval, donde estuvimos de misión anteayer. En una aparece Álvaro con los nanos; en la otra, para que os hagáis una idea, una "Carry" del tercer mundo. Es todo tan desproporcionado y tan injusto... ¿Sabéis que con 300 dólares podríamos sacar adelante una cuadra más de campo de frijoles, y con ello dignificar la vida de todo Uval? ¿Sabéis que eso es bastante menos de lo que me costó mi último móvil? ¿Sabéis que aquí nos da vergüenza contar que en España, cuando nos da la gana, abrimos la nevera y tenemos agua pura y fresca a nuestro antojo? ¿O nos metemos en la ducha y... -¡¡alucinante!!!- hasta usamos "acondicionador" y "mascarilla vitaminada", que es para darnos hasta en el carnet de identidad si se nos ocurre quejarnos de algo? ¿Sabéis que aquí, en una chabola más pequeña que mi comedor, duermen padre, madre, abuelos, y 4 churumbeles, 3 gallos un chancho y 2 perros esqueléticos, todos en el mismo colchón de tierra?

Una se siente tan impotente y tan pobre aquí, que me ha dado por pensar que quizás es providencia que hoy no podamos salir. Porque así tendremos más tiempo para orar, que es otra forma de ayudar, quizás la más útil de todas. Os quiero mucho. Dentro de una semana, a estas horas, estaré llegando a Manises. A ver si se os ocurre montar algo para sacar esos 300 dólares, y los mandamos a la gente de Uval de parte de la peña de este blog, que nivel (económico y humano) hay de sobra para hacerlo, ¿o no?. Besitos mil.

lunes, 14 de julio de 2008

De aquí a allá

Una, en Nica, sabe dónde amanece, pero no dónde va a anochecer. Hoy, el padre Alfonso, me ha dicho que agarre la bolsa, que me voy un par de días al noviciado de la madre Teresita (Siervas del Divino Rostro, las que llevan también el horfanato, el cole y la casa cuna) a dar unas clases sobre S.Pablo. Y allá me voy, muertica de miedo. Que sea lo que Dios quiera (y que S.Pablo me ilumine, jeje).

Os cuento cómo va la cosa aquí. Estamos en una especie de aldeuchas de una zona que se llama El Crucero. En concreto nosotros dormimos en El Salto, que en realidad no es un pueblo: son casas a un lado y al otro del camino, donde viven camioneros principalmente, que trabajan para una empresa de cemento o algo así. Cada poquitos kilómetros hay una aldeilla de estas, de poquísimas chocitas, con gente con historias que os pondrían la carne de gallina. Nosotros nos levantamos a las 5, si hay agua nos duchamos, desayunamos, oímos Misa, y salimos a visitar casa por casa, 3 aldeas a la semana, invitando a la gente a las catequesis de la tarde e informando que traemos médicos, por si alguien necesita. Vale. Por la tarde (a las 3) volvemos para las catequesis y los nanos vienen a mogollón, los adultos van sólo a los médicos, y a mí -no sé por qué- se me han pegado las adolescentes. Suele ocurrir. La aldea en la que he estado yo se llama S.Pablo (me persigue), y a partir de mañana iremos a otras 3 distintas a lo mismo. En los ratos libres solemos ir al horfanato, menos los domingos -como ayer- que salimos de excursión. La foto que os pongo es del grupete en el lago. Como véis, estamos todos contentos.

Yo soy la mimada, sin duda: esta noche y la siguiente dormiré en el convento, camita con sábanas y café al levantar. Debe ser lo más parecido al paraíso, y más si abres la ventana y se te clava la selva en la retina, y se te acerca algún lugareño/a con esos ojos enormes, negrísimos, a darte los buenos días.

Una experiencia común de todo nuestro grupo es que nos sentimos super-pobres, los más pobres de todo el lugar. Ni tenemos nada con qué ayudarles, ni tenemos la autenticidad que tienen ellos. Y hablando de fe... no sé quién está misionando a quién. Al menos vamos rascando algún bautismo (el próximo domingo será la fiesta a lo grande). Dice el padre Alfonso que ni la pobreza en sí da la felicidad, ni el dinero en sí da la felicidad: sino Cristo vivo en uno, en la medida en que se está dispuesto a decirle "aquí estoy, para hacer tu Voluntad"...

Los amigos nicas que estamos haciendo son la caña: Payo es un taxista estupendo que recita a Rubén Darío como nadie; Doña Chepita es mi "mamá nica", la que nos hace la comida (hoy, como me venía a Managua, me ha preparado una fiambrera con frijoles: ¡¡¡la amooooooooo!!!). Y así todos. Dramas familiares, para empezar a contar y no parar. Cuánta pena y cuánta envídia me dan... No sé cómo expresarlo.

Los días pasan lentísimos, se hacen largos, el tiempo no tiene sentido. Las horas son tan intensas, que desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche parece que han pasado 4 días. El calor es asfixiante, sudamos como cerdos, y ya tenemos a 2 más en el grupo con diarrea. Pero aquí cualquiera se atreve a quejarse... Creednos: ¡¡¡¡¡¡¡¡nos da igual, estamos contentos!!!!!!!!

En fin: os dejo que siento que "pierdo el tiempo", con perdón y sin querer ofenderos. No me he venido aquí para meterme en internet. Pero quería compartiros un pelín. Porfa, que alguien le haga llegar a Tina que estoy bien, ¿ok?. Besitos mil. El 26 nos vemos. Seguid rezando por nosotros, por favor: vuestra oración es nuestra riqueza y fortaleza aquí.

domingo, 13 de julio de 2008

Desde Granada

Estoy en Granada, pero en la Nica. Hasta ahora no he podido encontrar un ciber. Con tener agua para una ducha ya me siento afortunada. No puedo contaros lo que es esto, porque no hay palabras, lo teneis que ver. Pero os dire que me impresiona la autenticidad. Aqui todo es verdad, tanto lo bueno como lo malo, y hay muchisimo de las dos cosas. Lo que no hay es caretas. No se puede esconder nada detras de la pobreza. La realidad es la que es, pura y dura, como la selva. El pecado se palpa, como la suciedad, y la gracia tambien. Somos 14 misioneros contando a las 3 medicos, y no alcanzamos a hacer practicamente nada mas que estar y escuchar y a veces dar una palabra de aliento o llorar con el otro. Parece que nada de lo importante para nosotros en Espana lo es realmente, porque aqui nadie necesita de nada mas que un platico de frijoles al dia y, con suerte, un techo bajo el que dormir. Ni siquiera el agua es... agua. Es como una cosa gris con bichos que no he visto jamas. Hasta ayer estuve con vomitonas y cagaleras. Pero feliz, porque de verdad que la gente, cuando es amable, lo es de verdad, y cuando te cuidan, lo hacen de verdad. Los nanos del horfanato os partirian el alma, sobre todo porque son nanos de verdad, no como los nuestros. Y por las calles, que no son calles sino chabolas a un lado y otro del camino, se te cruza igual un perro que un caballo, un gallo, una vaca, un cerdo o cualquier cosa, todos esqueleticos por supuesto. Si hay algo comun a todos es el hambre, la suciedad, y que somos hijos de Dios. La igualdad no puede ser mayor. Y lo que eso nos une... de verdad que no encuentro palabras. Os dejo, que hoy tenemos el privilegio de comer algo que no sean frijoles, y voy a aprovecharlo. Mi tripa machacada lo agradecera, aunque no puedo evitar sentirme un poco culpable porque se que la gente de mi aldea no puede permitirse algo asi en la vida. Hemos llorado muchisimo, de pura impotencia, y conmovidos al 100%. Rezad por nosotros, para que podamos ser algo utiles. Un abrazo a todos.
Wizard Animation