Tened paciencia conmigo y dadme un poquito más de tiempo todavía para coger la marcha de nuevo aquí. Ya he firmado contrato con una editorial, y estoy dando el último repaso a mi libro "Un Dios que no duerme" para mandarlo a enmaquetar. Entre trabajo, médicos, casa y cosas tengo muy poco tiempo libre, y ahora mismo debo dedicárselo todo a este proyecto, a ver si puede estar en vuestras manos antes de Navidad. Mil gracias por vuestro apoyo y comprensión.
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martes, 6 de septiembre de 2016
viernes, 2 de septiembre de 2016
De 10
Los mios nunca me fallan. Su atención a mis necesidades me conmueve. La mayoría están ahí conscientemente; otros aparecen en el momento oportuno como por casualidad. Igualmente me siento agradecida...
Ayer, 1 de septiembre, empezó siendo un día duro de vuelta a un trabajo frustrante, precedido de una noche amarga. Y acabó lleno de buena música, de palabras precisas, de emociones profundas. Salió Enrique al escenario a ofrecerme "esa canción que repare tu corazón en el momento peor que hayas conocido". Y sí: fui y soy muy consciente de que tengo un montón de "suertecita"*. La magia que se vislumbra en la foto de anoche que os cuelgo a continuación, que no hace justicia ni de lejos a lo que estaba pasando en vivo y en directo, me la vino a regalar el maestro del rock en español justo ayer, 1 de septiembre. No, no creo en las coincidencias. Todo es bastante previsible, incluida yo. Y como soy profe, le pongo un 10.
* Enrique Bunbury, "Que tengas suertecita".
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martes, 23 de agosto de 2016
Perdón por el taco pero...
... así es:
Y además soy una gran guerrera: lucho a saco. Y una princesa, hija del Rey. Y mis amigos son los mejores del mundo entero y parte del extranjeto. Y mi Tesa la más buena, y mi Hadasita la más dulce y lista. Y la voz de Dios me habla hasta por pen drive o enlaces via whatsapp. Y tantísimas cosas de las que no me entero o que doy por supuestas, inconsciente de mí igual que soy inconsciente de la mayoría de mis pecados ("absuėlveme, Señor, de lo que se me oculta"*). Vivo, entre el silencio y mil palabras, y -lo confieso- cierto dolor de tripilla ya por la vuelta al cole. Pero hoy, con taco y todo, me miro desde cierta distancia y creo que en verdad es justo dar gracias al Buen Dios siempre y en todo lugar. AMĖN.
*Sal 19,12.
*Sal 19,12.
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domingo, 10 de julio de 2016
Reseña de conciertos
Desde primera fila se ven cosas que pasan desapercibidas, o que no pasan, cuando ves las cosas desde atrás. También es cierto que se escucha peor, pero a veces hay que tomar postura por una prioridad. A mí, en primera fila, Enrique me miró: dos veces. Y ninguna de las dos cosas que dijo mientras me miraba me dejó indiferente. Me cantó "que ninguno de esos idiotas te supieron hacer reír, y que el único que te importa es este pobre infeliz"; y así es. Después de unas cuantas canciones más, todas de un nivel cañero muy bien seleccionado, se acercó y me volvió a mirar diciendo: "Hoy te sientes distinto porque eres distinto; lo que fue siempre lo mismo hoy cambió. Permanecía oculto en ti, y ahora está tan claro"... Y ahí confirmé lo que ya sabía: que tiene un don para leer mi alma, que me conoce a la perfección, aunque era la primera vez que me miraba y sabía que yo existía. Yo a eso lo llamo magia. ¿Algo malo del concierto?: lo que tiene estar en un festival, que el tiempo es limitado. Y yo que estoy acostumbrada a bises de más de una hora, con sólo hora y media de concierto tuve la sensación de haber visto un trailer de lo que me espera en septiembre.
Vetusta Morla me dieron una lección de las importantes. Su concierto fue, acústicamente, un desastre. Tres veces le cambiaron el micrófono a Pucho, y no hubo manera de hacerlo funcionar. Ni os cuento lo que imagino que debe ser para un grupo que no se oiga la voz del cantante... su cara lo decía todo. Sus ganas de rendirse y marcharse eran más que evidentes. Pero no lo hizo: todo lo contrario. Sí tiró la petaca, los cascos, incluso al final el puñetero micro: pero no dejó de cantar ni un momento, con una garra brutal que sólo escuchábamos los de la primera fila. Y nosotros cantamos con él, como él, a todo pulmón: de manera que al final la voz que se escuchaba era la de los miles de personas que allí estábamos, sintiendo que sus canciones eran también las nuestras, que "ser valiente no es sólo cuestión de suerte", y "puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera: ¡hay tanto idiota ahí fuera!; puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera: ¡sálvese quien pueda!", y que "el fuego lo guardo yo"... Y aprendí que no hay que rendirse, que hay "días raros" en los que las cosas salen inexplicablemente mal, y aun así merece la pena echar el resto, desbordar de pasión, incluso salir a hacer un bis fuera de tiempo por puro amor y agradecimiento a quien nos ve, desde delante o desde arriba, cada cual elija lo que más le importe. Cuando se estaban despidiendo, Álvaro (el bajista, que estuvo interaccionando conmigo todo el concierto) me miró agradecido; y le enseñé la camiseta que llevaba puesta, madeinjorge, con "Vetusta mola"; y sus gestos de agradecimiento y de llevarse el mensaje en el corazón me recordaron lo importante que es el reconocimiento al trabajo bien hecho, pese a los resultados. Lo que he escrito en otras ocasiones: no somos lo que hacemos, gracias a Dios, sino cómo lo hacemos, lo que motiva lo que hacemos. Un 10 para mis chicos, y trillones de mensajes de queja a la organización del Cruilla por tratar así a artistas de una talla tan enorme.
Yo ya sé lo que os hace grande, ya entiendo "el cómo y por qué". Gracias a ambos por una de las noches más mágicas de mi vida. Conforme vaya bajando mi nivel de adrenalina seguiré repasando momentos y tomando nota de todas las cosas que me enseñáis con vuestra música. Un placer haberos escuchado en persona para variar, a vosotros que resonáis en mi salón y en mis cascos en diferido continuamente. ¡Y que sean muchas veces más!
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viernes, 8 de julio de 2016
Probando sonido
En dos horas estaré subida a un bus camino de Barcelona, y en 10 metida entre 200 mil personas, dispuesta a disfrutar de los dos conciertos más bestiales de este año en nuestro país. Uno detrás de otro. Bunbury y Vetusta Morla. Anoche Enrique estuvo haciendo pruebas de sonido en el escenario, y nos ha colgado una foto para ir abriendo boca:
Para mí no sólo es un placer en grado máximo: es mucho más. Es un premio de fin de curso bien merecido. Es una recompensa que me concede Dios a un esfuerzo del que sólo Él es plenamente testigo. Es un "todo llega", un "vale la pena", un "sigue adelante" un "tú puedes", un "vamos allá", un "estamos en el buen camino". Os diré que todavía estoy en mi casa y ya empiezo a hiperventilar de la emoción. Si hubiese podido pedirle al Señor un regalazo para este fin de curso, en mis sueños habría sido exactamente éste. Es de mi gusto al 100%. Después de todas las lágrimas que me ha visto derramar tantas noches en silencio, y de las que sólo Él ha sido testigo, hoy me verá llorando a moco tendido de puro gusto, con la música a unos decibelios indecentes, acompañada en persona por aquellos que ponen letra a lo que lleva mi alma y yo no sé expresar. Y me imagino que, de alguna manera, a Dios le va a gustar el espectáculo tanto como a mí... aunque sea por motivos distintos... Me voy con mis cascos puestos, probando sonido. A la vuelta os cuento.
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viernes, 10 de junio de 2016
Con buen ánimo
Ésta es mi decisión para HOY, para AHORA.
Y doy gracias al Buen Dios, por sus ayudas...
¡Por fin Tesa ha vuelto a casa conmigo!
¡Por fin puedo salir a la calle!
¡Por fin puedo asistir a Misa en directo!
¡Por fin me miro en el espejo y no me asusto!
Parece que las cosas vuelven a la normalidad
que me da estabilidad y serenidad.
Y espero que, en cuestión de días,
pueda estar de nuevo en el cole dando guerra.
Quiero acabar el curso en activo,
currándomelo hasta el final.
No es lo más fácil, pero sí lo más gratificante.
He descubierto algunas cosas importantes últimamente.
Por ejemplo, que la ansiedad sigue siendo mi enemiga,
aunque pase temporadas callada y escondida.
Que me falta humildad para reconocer
que no soy buena para determinadas personas.
Que me duele mucho más lo interior que lo exterior.
Que no es malo pedir ayuda.
Que es bueno poner límites.
Que la soledad puede ser una bendición.
Que el pasado se debe remover sólo
lo justo e imprescindible; y enterrarlo de nuevo.
Que el futuro no importa,
está a buen recaudo en manos de la Providencia.
Que ser fiel a las propias decisiones cuesta,
pero es un esfuerzo super enriquecedor y positivo.
Que es importante escuchar a Dios a tiempo.
Que mis sentimientos suelen traicionarme,
pero su Palabra no.
Que ni soy perfecta, ni lo seré jamás;
y que el Señor cuenta con ello.
Que se puede y se debe recomenzar cada mañana
con la decisión de vivir lo que venga
con un ánimo bueno:
porque motivos para dar gracias tengo de sobra.
Que me encanta robar sonrisas a la gente que quiero.
¡Y que soy mucho más valiente de lo que imaginaba!.
Así que me pongo los cascos con mi música
y me bajo YA mismo con Tesa a la calle
(¡Dios, cómo la echaba de menos!)
a celebrar que HOY es viernes;
y que si no todo va bien,
sí todo va mejorando.
Sea mi Señor por ello bendito y alabado.
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jueves, 2 de junio de 2016
¡Reto superado!
Hace unas semanas publicaba aquí "El excitante reto de superar los miedos"; y hablaba, entre otros, del que tenía a conducir. Bien, pues ya puedo decirlo: ¡amaxofobia superada!. Después de 6 meses de complicaciones de todo tipo, cuando ya parecía que la idea de sacarme el carnet a estas alturas había sido una pérdida de tiempo y de dinero, va y llega el fruto inesperadamente. Y en el peor de los momentos, apruebo el práctico, y doy el reto por superado. Aquí el recuento de puntos:
- Uno para mí, por no rendirme.
- Otro más para mí, por el esfuerzo constante, contra vientos y mareas.
- Dos para mis amigos, por ser tan grandes; por haber rezado tanto y no haber dudado en ningún momento ni un pelín de mí; ni siquiera tras el primer suspenso.
- Y seis para Dios, que se ha currado el regalo, justo el día que hace 34 años que tomé mi Primera Comunión. Definitivamente es el Dios de los detalles, ¡todo un Amor!.
Total: un 10 como una casa. ¿Habrá que celebrarlo, no?.
Hoy, Misa de Acción de Gracias. Por la fuerza que me regala. Por sus mil gestos de Amor conmigo. Por las personas con las que me bendice. Y por el respiro del aprobado. Por el empuje que esto me da para seguir superando retos...
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viernes, 13 de mayo de 2016
Repartiendo premios
El pasado 15 de febrero tuvo lugar la 56 edición de los Premios Grammys, en los que se ofrece reconocimiento oficial a lo mejor de la industria musical del momento. Con casi un mes de retraso me animo yo a repartir los míos.
- Premio "Nadie como tú" a A, por los muchos más de 20 años juntos, compartiendo mis penas, mis tristezas, mis ganas de vivir...
- Premio "Eres" a Tesa, mi princesita sin tonterías, tan salvaje, tan amor, tan extrema como yo.
- Premio "Sálvese quien pueda" a Pucho, por enseñarme -con su fuerza, su pasión, su energía- a caminar por la calle con la cabeza bien alta.
- Premio "Copenhague" a J, por darme el valor para empezar, para marcharme pese al miedo a llegar, por sus "mapas" para orientarme, y por ayudarme a huir de espejismos y horas de más...
- Premio "Ahora" a M, grandísimo explorador, por traerme con él a estar "aquí" "ya".
- Premio "Ahora" a M, grandísimo explorador, por traerme con él a estar "aquí" "ya".
- Premio "Quiero aprender de ti" a S y a R, por estos 6 años formándonos juntas en tantas cosas importantes.
- Premio "Valiente" a Tusy, por engancharse a mi carro de no olvidar los sueños y terminar con tareas pendientes.
- Premio "Lady Blue" (y en versión de un concierto en el que estuve presente, por ahí salgo, jeje) a mi Enrique, por hacerme subir de un salto y sin pensarlo a su Cocodrilo pese a las lluvias de asteroides. ¡La soledad es un lugar tan vacío sin ti!.
- Y premio "Come what may" (pase lo que pase) a Dios, por tanto Amor...
miércoles, 11 de mayo de 2016
Las cosas en su sitio
Y la insignia de Elie impuesta a quien más se la merece ahora mismo.
Finalmente salió de Turquía y llegó a España.
Le queda de muerte puesta a este gran explorador
que se ha atrevido a adentrarse en mi yo más oscuro
para sacarme a la luz.
Hoy me he sentido un poco
como Carl Fredricksen abrazando a Rusell,
y me ha encantado.
Momentazo de la historia del cine, y ahora también de la mía.
Si alguien todavía no ha visto "Up", ya tarda.
A ese niño que anda por Valencia ahora mismo
con la insignia de Elie colgada,
mi más sincero GRACIAS.
miércoles, 4 de mayo de 2016
Orgullo friki
¡Felicidades!
A todos los frikis que leéis mi blog.
A los que disfrutáis con mi música friki a más no poder.
Los que seguís el devenir de mis días frikis.
Los que os salís de la vulgaridad normal.
Los que escribís haciendo dibujos. ¡O con faltas!.
Los que habláis al corazón, a veces incluso sin palabras.
Lo que todavía sabéis ver bondad en los fondos.
Los del brillo en los ojos, como el de los niños.
Los valientes, que lucháis contra el mal
que hay fuera y dentro de vosotros.
Los de los "días raros" habituales.
Los de las agendas locas que se mueven solas.
Los que al hablar de placer pensáis en cosquillas.
Los que preferís el huevo frito con patatas al caviar.
Los que os levantáis a las 6 a apagar farolas.
Los que vestís de mercadillo y coméis de super de barrio.
Los que trabajáis con el alma, independientemente del sueldo.
Vosotros, anomalías de la naturaleza,
fikis y a mucha honra.
¡Ojalá os clonasen!
Superhéroes anónimos sin patrocinio de Marvel.
Doctores Honoris Causa de causas perdidas honorables.
Despeinados, sudados, agotados, que vivís con pasión.
¡Os admiro!
A los de los intentos.
A los de los reintentos, requeteintentos y lo que te rondaré morena.
A los que lloráis y reís, sin vergüenza ninguna.
A los que tenéis cicatrices, visibles u ocultas,
fruto de caídas (y remontadas) o de batallas (ganadas o no).
A los que todavía tenéis fe. Y esperanza. Y amor.
¡FRIKIS, QUE SOIS UNOS FRIKIS!
Gracias, de corazón.
No cambiéis nunca, os lo suplico.
¡Bienvenidos al club de los imposibles*!
Yo, que soy un poco así,
hoy me he regalado una camiseta friki para celebrarlo.
A buen entendedor...
Y si no, Google tiene traductor
para frikis que no sabemos inglés, ni falta que nos hace.
¿A que me pega?
*Enrique Bunbury: "El club de los imposibles".
martes, 12 de abril de 2016
Ya
Después de "ahora" y "ahí", he descubierto una nueva palabra que despierta mi interés: "ya". Es lo que da la lectura: que casi sin querer amplías vocabulario. Hay palabras que parecen sinónimas pero tienen connotaciones distintas. Esto ocurre, por ejemplo, con ahora y ya. Ahora es un concepto más amplio: ahora puede hacer referencia a este momento actual, pero también a esta etapa de la vida; o a algo que va ocurriendo, desarrollándose entre hoy, mañana, la semana que viene... El ya es mucho más concreto. Ya es ahora en estado puro. Es, sin esperar ni un minuto más. Es la realidad actual, sin futuro, sin pasado. Como soberbiamente cantaba Freddy Mercury: "Lo quiero todo y lo quiero ya". Solo que a mí no me hace falta pedirlo: yo ya tengo mi ya. Es el regalo que Dios me da en cada momento. ¡Y que sea Risto Mejide el que tenga que venir a recordármelo, anda que no tiene narices!. Encuentro su libro "X" bastante flojito comparado con su brillante "El pensamiento negativo"; así que no recomiendo su compra, aunque sí su descarga. Tan parecido en estilo a mi blog que me hace gracia (aunque de contenido muy diverso), entre entrada y entrada encuentro párrafos que me merecen y mucho la pena. Y aquí el que ha despertado mi ya: "Tu regalo está cada vez que abres los ojos. Y cuando te despiertas, también. Tu regalo es eso que das por hecho que mañana vuelva a pasar sin habértelo ganado. Y eso no le resta valor. Es al revés, se lo da. Así que por un día, por una vez al año, hagamos ver que nos damos cuenta de nuestro mayor regalo, del único que realmente tenemos y es nuestro y nadie aún nos ha podido quitar. Admitamos que nuestro regalo es ahora. Celebremos que nuestro regalo es ya".
Ya respiro. Ya estoy viva. Ya doy gracias a Dios por ello; y por ser mi ahí en cada ya. Ya no quiero dejar de prestar atención a ningún ya. Ya es bastante intenso para mí ahora. Así que ya me voy a la ducha. Y os deseo que tengáis un día bonito desde ya.
jueves, 10 de marzo de 2016
Almas gemelas
A veces encuentras a tu alma gemela a miles de kilómetros de ti. A mí me ha pasado. Ni siquiera nos conocemos en persona. Nunca nos hemos visto a menos de 7 metros de distancia. Y sin embargo está más cerca de mí que mis más íntimos amigos. Me comprende mejor que nadie. Su vida es absolutamente diferente a la mía, pero sus sentimientos no. Él es capaz de poner la palabra precisa a lo que me ocurre, desde hace más de 25 años. Cada cosa que me ha pasado lleva de fondo su banda sonora. Cuando las cosas son tan enormes que no las puedo sacar, él le pinta acordes y versos al tema y lo convierte todo en canción. Cuando creo que ya no voy a poder soportarlo más, me sube en un ovni, o en una nave espacial, y me lleva por viajes donde la imaginación consigue disipar el miedo. Cuando no encuentro palabras para rezar, él pone letra a mi oración. No sé si mis palabras son las suyas o si las suyas son las mías percibidas misteriosamente desde la distancia. O simplemente somos almas gemelas. El caso es que, cuando creo que estoy sola, siempre está él a mi lado. Dios utiliza mediaciones curiosas para llegar hasta nosotros en cualquier momento y darnos justo lo que necesitamos. A mí me ha hecho un regalo enorme con Enrique. Después del mal trago con el que comenzó este 2016, aparece la promesa de traérmelo a casa en unos pocos meses. Y con esta noticia, una alegría profunda. La de poder estar con quien me levanta el ánimo cada mañana; con quien acompaña mis momentos de llanto; quien me hace soñar; quien detiene el tiempo durante unos minutos en un AHORA en el que no importa nada más; con quien quiero viajar en mi coche cuando lo tenga; con "la mejor compañía para estados de ánimo peligrosos", con "el hombre delgado que no flaqueará jamás", con "el aragonés errante a punto de un traspiés", con quien decide andar "el camino más largo", sin atajos, sólo por acompañarme. Gracias, Enrique, por tu música. Gracias, Señor, por Enrique.
lunes, 7 de marzo de 2016
¡Gracias!
A todos los que habéis hecho posible que nuestro contador de visitas haya superado las 30.000.
Nunca pensé que este blog diera para tanto. Está claro que unas 1.000 son visitas mías, para publicar o para leer vuestros comentarios. Pero que se haya abierto 29,000 veces más en otros sitios por otra gente, me parece sorprendente.
Han pasado muchos años y muchas cosas. La mayoría de ellas duras. Yo no soy la misma, gracias a Dios. Mi Hadasita sí, gracias también a Dios que me la mantiene viva dentro. Carry marchó y llegó Tesa y con ella la ternura. Hemos hecho muchos viajes, algunos inolvidables como los de Nicaragua que llegaron a merecer blog aparte; otros más interiores, de los que no hay fotos pero sí algunos textos bastante descriptivos.
Hoy iba a poneros un dibujo que hizo mi niña ayer mientras yo corregía, mejorando el del otro día. Y ¡qué narices!, os lo pongo porque le ha quedado super chuli, y a ella le encanta ver cosas suyas por aquí.
Bonito, ¿verdad?. Pero se me impone también ese "gracias" del título cuando me levanto y veo la cifra. Y un "perdón" por las veces que me habéis tenido que aguantar con nubarrones en la cabeza. Quizás haya mucha tontería por aquí, pero también hay mucha autenticidad. Nada de lo escrito es mentira, ¡NADA!. A veces no se me entiende porque, detrás de cada frase hay tanto metido, que sólo quienes han vivido lo narrado a mi lado son capaces de leer entre líneas. Pero la literatura no hace menos auténticas cada una de las entradas. Y si a alguien, como a Tusy últimamente, le hace bien leerlas, ¡bendito sea Dios!. Aquí seguiré. ¡Un fuerte abrazo a todos!.
sábado, 13 de febrero de 2016
Los lacasitos rojos
Ayer, el dueño del enorme bote de lacasitos del que os hablé el otro día, le dejó preparado a Hadasita un pañuelito con dos lacasitos. Rojos, por supuesto. A mi niña se le volvió a iluminar la carita.
- ¡Se ha acordado! -me dijo sorprendida e ilusionada a la vez.
Yo pensé que, al tener dos, me ofrecería uno a mí. Pero no. Se los comió solita, uno detrás de otro. Con la convicción absoluta de que eran para ella. Me dio el tiempo justito para hacerles una foto.Y volvió a hacerme gracia su forma de ver las cosas, la naturalidad con la que acepta esos pequeños detalles de cariño.
Yo quisiera aprender de ella, y saber identificar los regalitos de amor que Dios me hace cada día, y disfrutarlos con la certeza de que son para mí. Que nuestra relación fuese de alegría y agradecimiento. Verme y sentirme cuidada. Incluso permitirme pedir el capricho, como hacen los niños, con la misma confianza con la que Hadasita, de nuevo de vuelta en el camino, me dijo:
- Hoy los hubiese elegido naranjas...
Me guiñó el ojo, y siguió caminando contenta. Y yo me quedé con la certeza absoluta de que, la próxima vez, sin ninguna duda, serán naranjas. Y sonreí en silencio a su lado.
- ¡Se ha acordado! -me dijo sorprendida e ilusionada a la vez.
Yo pensé que, al tener dos, me ofrecería uno a mí. Pero no. Se los comió solita, uno detrás de otro. Con la convicción absoluta de que eran para ella. Me dio el tiempo justito para hacerles una foto.Y volvió a hacerme gracia su forma de ver las cosas, la naturalidad con la que acepta esos pequeños detalles de cariño.
Yo quisiera aprender de ella, y saber identificar los regalitos de amor que Dios me hace cada día, y disfrutarlos con la certeza de que son para mí. Que nuestra relación fuese de alegría y agradecimiento. Verme y sentirme cuidada. Incluso permitirme pedir el capricho, como hacen los niños, con la misma confianza con la que Hadasita, de nuevo de vuelta en el camino, me dijo:
- Hoy los hubiese elegido naranjas...
Me guiñó el ojo, y siguió caminando contenta. Y yo me quedé con la certeza absoluta de que, la próxima vez, sin ninguna duda, serán naranjas. Y sonreí en silencio a su lado.
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martes, 9 de febrero de 2016
Señales
A poco más de dos semanas de mi examen teórico
no puedo evitar andar por la calle fijándome
en las señales de tráfico que encuentro a mi paso.
Ojalá hubiese también señales que nos orientasen en la vida.
Señales útiles, que indicasen sin lugar a dudas el camino correcto.
No meras señales de prohibición que no llevan a ninguna parte.
He encontrado esta imagen que simboliza cómo me siento a veces:
no puedo evitar andar por la calle fijándome
en las señales de tráfico que encuentro a mi paso.
Ojalá hubiese también señales que nos orientasen en la vida.
Señales útiles, que indicasen sin lugar a dudas el camino correcto.
No meras señales de prohibición que no llevan a ninguna parte.
He encontrado esta imagen que simboliza cómo me siento a veces:
Yo todavía no he conducido nunca un coche.
Pero sí he viajado bastante sola.
Y cuando no me he aclarado con el mapa
(cosa que me ocurre muchísimo,
pues mi sentido de la orientación es nulo),
he salido del paso preguntando a la gente.
También he visto a conductores perdidos
bajar la ventanilla y preguntar a algún otro conductor o peatón.
Por eso, aunque a menudo no sé identificar sola
las señales que guíen mi vida,
doy gracias a Dios por las personas que me orientan.
Sus palabras, sus consejos, su tiempo dedicado a mí
son impagables.
Quizás seáis vosotros la señal que el Señor
pone en mi camino para poder seguir caminando,
y salir de situaciones como la que muestra la foto.
Por eso, desde aquí, mi gracias.
viernes, 5 de febrero de 2016
¡Bésame!
Por ejemplo. El "bésame" puede sonar extraño, pero es lícito.
"Abrázame fuerte" es otra versión,
muy conveniente, aunque poco usada.
muy conveniente, aunque poco usada.
"Necesito mimitos". Y... ¿por qué no pedirlos si es así?.
Juntar mi mano fría con tu mano fría,
y hallar la tibieza en esa unión.
y hallar la tibieza en esa unión.
De niña escuchaba sin parar un disco que todavía me encanta:
"Pasito a pasito".
Una de sus canciones dice:
"Te damos las gracias, Señor, por las manos.
Hacemos caricias y damos abrazos,
cogemos las cosas y hacemos regalos".
Un 10.
Leer ese mensaje de"te quiero" de mi Sheyla y mi Raquel.
O de mi hermano Caco.
Un boli rosa de los que se borran de mi Nicolás y Sarah
(los niños tienen las mejores antenas para hacer el regalo perfecto).
Una rosa, un principito, un zorro.
Un hombro sobre el que llorar sin miedo, como el de Jesús.
Las caricias en mi pelo de mi primo Tomi.
Los lametones de mi Tesa.
Los lametones de mi Tesa.
Las manos juntas de las tres hermanas rezando el Padrenuestro.
El calor del abrazo de Jacobo, de Alex, de Jorge, de Chiky...
Quien diga que el cuerpo no es importante para curar el alma
que salga ya de la cueva de Platón,
y le daremos la bienvenida al mundo de las emociones.
Yo, mientras, guardo sin lavar la chaqueta que llevaba puesta
en el momento que murió mi madre,
con las lágrimas -sagradas- de mis hermanos y familia.
Y ofrezco y pido, sin ningún estúpido pudor...
lunes, 1 de febrero de 2016
¡Gracias, mamá!
Dice el Salmo 26:
“Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la Vida”.
Y yo hoy hago
mías estas palabras del salmista.
Creo en la Vida,
con mayúsculas. La Vida eterna.
Una Vida de gozo
y dicha.
Y lo creo, en
gran medida,
porque así me lo enseñó mi madre Vicenta,
porque así me lo enseñó mi madre Vicenta,
a quien hoy
despedimos aquí, sabiendo
que ni es cierto
que nos deja, ni que no volveremos a verla.
Gracias, mamá,
por todo… ¡por todo!...
Pero por encima
de todo por habernos dado el regalo de la fe.
Por el Jesusito
de mi vida cuando era niña.
Por el “Hágase tu
voluntad” cuando marchó Papá.
Por cada Avemaría
de cada uno de tus rosarios diarios.
Por tu testimonio
y tu ejemplo de mujer de fe.
Hoy, todos
nosotros, venimos a acompañarte, mamá.
Ahora, que ya
gozas de la dicha del Señor en el país de la Vida.
¡Tantas veces
rezaste a mi oído, después de comulgar:
“en la hora de mi
muerte llámame, y mándame ir a Ti
Para que con tus
santos te alabe por los siglos de los siglos”!.
Tu oración ha
sido escuchada, mamá, igual que lo es la nuestra hoy.
Te queremos, y te
pedimos que nos sigas cuidando,
que nos ayudes
para que todos y cada uno de nosotros,
al final de este
camino, como tú,
lleguemos al Hogar de nuestro Padre Dios;
lleguemos al Hogar de nuestro Padre Dios;
a quien damos
gracias, con esta Eucaristía,
por haberte tenido entre nosotros todos estos años.
Con toda mi fe, y
con todo mi amor,
de parte de todos un beso mamá.*
de parte de todos un beso mamá.*
(*de la Misa de acción de gracias por la vida de mi mamá).
viernes, 29 de enero de 2016
Esa poca gente
Cuando los momentos se hacen eternos,
cada instante es vital,
la tensión se acumula por segundos
y no se puede hacer nada más que estar,
mi mejor refugio es, sin duda, la música.
Y de entre todos los músicos,
mi mejor compañero de viaje, Enrique.
Cuando los días son malos,
y las situaciones objetivamente duras,
la soledad del sufrimiento propio no la rompe nadie.
Pero hay gente, muy poca gente,
mucha menos de la que una piensa en los buenos momentos,
que están ahí, de forma incondicional,
dando lo mejor de sí para ti.
Me gustaría parar el tiempo,
crear una puerta y salir por ella,
y escaparme a un mundo donde todo fuese más fácil.
Y viajar. A Copenhague* por ejemplo.
Pero sigo aquí, en el hospital,
a los pies de la cama de mi mamá.
Y sólo puedo dar las gracias.
A Enrique por su música, compañera fiel.
Y a esa poca gente ¡tan valiosa!:
a Angel, a Nerea, a Mª Ángeles,
a Chiky, a Julio, a Jorge, a Jacobo,
a Jesús, a Manu, a Jose, a Martina, a Itziar...
Y a quienes, aprovechando esta entrada
y leyendo mis palabras, sacáis una oración
por mi familia, en uno de sus momentos más duros.
De los millones de personas que hay en el mundo
sois la poca gente que hace muy grande mi vida.
* Vetusta Morla, "Copenhague"..
cada instante es vital,
la tensión se acumula por segundos
y no se puede hacer nada más que estar,
mi mejor refugio es, sin duda, la música.
Y de entre todos los músicos,
mi mejor compañero de viaje, Enrique.
Cuando los días son malos,
y las situaciones objetivamente duras,
la soledad del sufrimiento propio no la rompe nadie.
Pero hay gente, muy poca gente,
mucha menos de la que una piensa en los buenos momentos,
que están ahí, de forma incondicional,
dando lo mejor de sí para ti.
Me gustaría parar el tiempo,
crear una puerta y salir por ella,
y escaparme a un mundo donde todo fuese más fácil.
Y viajar. A Copenhague* por ejemplo.
Pero sigo aquí, en el hospital,
a los pies de la cama de mi mamá.
Y sólo puedo dar las gracias.
A Enrique por su música, compañera fiel.
Y a esa poca gente ¡tan valiosa!:
a Angel, a Nerea, a Mª Ángeles,
a Chiky, a Julio, a Jorge, a Jacobo,
a Jesús, a Manu, a Jose, a Martina, a Itziar...
Y a quienes, aprovechando esta entrada
y leyendo mis palabras, sacáis una oración
por mi familia, en uno de sus momentos más duros.
De los millones de personas que hay en el mundo
sois la poca gente que hace muy grande mi vida.
* Vetusta Morla, "Copenhague"..
lunes, 11 de marzo de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
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