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viernes, 14 de abril de 2017

El lavatorio de... ¿los pies?

Jueves santo.
Muchas cosas que contemplar.
Quizás una que siempre me ha llamado la atención es ese lavatorio. Jesús arremangado, de rodillas frente al discípulo, con sus sucios pies entre sus benditas manos...
A veces, viendo al sacerdote en los Oficios hacer este gesto, me he preguntado si en algún momento podría sentir asco. Y si esto es posible en una celebración en la que, quienes van a lavarse, van ya bien limpitos y preparados, ¿fue posible también en aquella Última Cena en la que los Doce traían los pies como se los había dejado el duro camino?.
Mi respuesta es que no.
Y la justifico en lo siguiente:
nuestra soberbia, nuestro orgullo, nuestros odios, nuestras disputas, nuestros egoísmos, nuestros desprecios, nuestras mentiras, nuestras traiciones, nuestras desesperanzas, nuestras impurezas, nuestros abusos, nuestros silencios, nuestra falta de fe, nuestra comodidad, nuestra cobardía, nuestro desamor...
todas esas cosas ahí están, y Jesús las ve.
Nosotros, como aquellos leprosos, aquellos ciegos, aquellas prostitutas, aquellos publicanos, aquellos paganos, aquellos paralíticos, aquellos endemoniados, aquellas adúlteras, aquellos hombres y mujeres del Evangelio tan pecadores como tú y como yo, nos presentamos ante el Señor con... ¿los pies? ¡las almas! sucias, sucísimas.
Y Ėl no nos huye, no le repugnamos.
No, a Ėl no.
Y nos lava, los pies con agua,
las almas con Sangre.

"Haced esto en memoria mia".
Y el sacerdote hoy se ciñe la toalla,
se arremanga el alba y lava los pies.
Sí. El mismo sacerdote que se sienta día tras día en el confesionario donde nos espera otro lavatorio,
de amor y de perdón.
Gracias al Señor por este enorme regalo, y a los sacerdotes de mi vida por actualizarlo en mí.

miércoles, 12 de abril de 2017

La Verdad y sus consecuencias

Hay cosas que no conviene decir en voz alta.
Mejor que nadie lo escuche.
Es peligroso. Trae consecuencias.
A veces parece que te gusta provocar.
¿No te das cuenta que te estás pasando un poco?
No se puede ir de frente y soltar perlas como éstas:

- Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.
- Soy yo, el que habla contigo.

- ¿Crees tú en el Hijo del hombre?
- ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?
- Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.

- Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.

- Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.

¿No lo ves? ¿No te das cuenta?
Te la estás jugando.
¡Calla y agacha la cabeza, como hacemos todos!
No seas insensato, imprudente, impopular...
¿No oyes los gritos en las calles?
¿No te asusta el rugido en la noche?

- ¡Ha blasfemado!
- ¡Es reo de muerte!
- ¡Crucifícale!

¡Pero dinos algo!
¿No ves que estamos muertos de miedo?
¿Cómo hacemos ahora para salvarte... para salvarnos?
Nosotros te queríamos.
Pero tu Verdad es peligrosa.
¿Hoy no vas a animarnos, a consolarnos?
Queremos escuchar de Ti
una Palabra que tranquilice nuestro espíritu
en la Hora, en el culmen de la Historia.
Y Tú nos miras con amor.
Y nos dices tres verdades como puños,
que nos dejan sin aliento,
con un incómodo sudor frío,
con un nudo en la garganta.

- Ni siquiera una hora habéis podido velar conmigo...
- Con un beso me entregas...
- Antes que el gallo cante me negarás tres veces...

viernes, 29 de marzo de 2013

Vía Crucis

domingo, 1 de abril de 2012

Cae Jesús

Cae Jesús cuando yo me levanto por encima de los demás, hablando mal de los demás.
Cae Jesús cuando yo me levanto a base de mentiras o de verdades hinchadas.
Cae Jesús cuando yo me levanto pensando sólo en mí mismo, y me acuesto de nuevo pensando sólo en mí mismo.
Cae Jesús cuando yo me siento caer porque los demás no me hacen el caso que creo que merezco.
Cae Jesús cuando yo me niego a ver más allá de mi nariz o de la imagen de mi espejo.
Cae Jesús cuando yo me levanto en alto, creyéndome con más razón que nadie.
Cae Jesús cuando yo me siento con los brazos cruzados por no comprometerme, por no identificarme con el pobre y necesitado.
Cae Jesús cuando yo sentencio en vez de hablar. Cuando sólo me escucho a mí como en un monólogo.
Cae Jesús cuando yo me hago llamar cristiano sin querer caer jamás.
Cae Jesús cuando yo no acepto mis fracasos, cuando tengo justificación para todos mis errores.
Cae Jesús cuando yo culpo de todo a los demás.
Cae Jesús cuando yo planeo mi vida sin contar con Él.
Cae Jesús cuando yo lo aplasto, lo acallo, lo escondo, lo ignoro.
Cae Jesús. Y yo miro hacia otro lado.

sábado, 31 de marzo de 2012

Jesús carga con la cruz

Me duele el alma. No sé qué puedo tener. Es como si estuviese hueco, como si me hubiese convertido de cartón-piedra, como cuando se te duerme un pié pero por dentro. No sé explicarme. Es un dolor que casi ni duele de tan poco yo que soy ya. Me empezó doliendo la crisis, y por aquel entonces tuve síntomas de enfado, y se empezaron a manchar mis palabras. Con la crisis, al poco tiempo, me vino un dolor de familia. Creo que comenzó con el verano, cuando no pudimos irnos de vacaciones. Entonces las palabras disminuyeron bastante, y tenía mucha somnolencia que calmaba en el sofá, viendo la tele. Oía gritos fuera, pero los reproches me resbalaban sin calarme, como si llevase un impermeable. Cuando salía con gente, la gente me dolía: me dolían sus historias, sus sufrimientos, sus despidos, sus preocupaciones. Me dolían tanto que se me hicieron insoportables y dejé de salir. Sólo voy al trabajo: un trabajo que me duele profundamente, que hago con la mayor de las desganas y con una pesadísima carga de desilusión. Aunque del trabajo nunca me he quejado en voz alta, porque siento que me dolería todavía más. Tampoco recuerdo ya la última vez que me reí sin ironía. Me río cuando oigo palabras como esperanza, amor, fe, Dios… Me da la risa nerviosa esa, la risa tonta que digo yo. No es que ya no crea: es que me duele tanto el alma que no siento ni que tengo alma. Ni siquiera sé si este dolor es síntoma de algo concreto, ni si tiene cura o no. Sólo sé que sigo vivo porque me encuentro realmente mal. Y vengo a que me mires, porque ya no sé qué hacer conmigo, que no me aguanto ni yo…
Jesús carga con mi cruz. Mi cruz de hoy. Mi cruz cotidiana. La cruz que me duele, y que está hecha de mis pecados y de los pecados de muchos otros. Una cruz que me pesa, que no me deja avanzar, que no sé cómo llevar, que me llena de dolor. Jesús carga con mi cruz. Él se va a hacer cargo. Él me va a sanar.

domingo, 24 de julio de 2011

Carmen, no peques más

El griterío de la gente, la desaprobación, el juicio humano…
La hipocresía en forma de piedras, de insultos, de escupitajos.
Los “justos” contra los injustos se ceban con el Justo.
Camino de la Cruz, Carmen y Jesús…

Y cae Jesús por vez primera.
Adulterio. Del tipo que sea. Carmen dijo “sí” e hizo no.
Fue pillada, juzgada y sentenciada.
Y la condena la cumple el Señor, sin haber delito en Él.
Castigado sin juicio justo.
Carga Dios con el pecado ajeno…
el de Carmen, el tuyo, el mío.
“Carmen: no peques más…” (Jn 8, 11).

Y Carmen se levanta. Y con ella Jesús.
La gente sigue gritando, cada vez más fuerte.
Sus palabras son claramente groseras.
Sus burlas, casi diabólicas.
El peso de la cruz crece.

Y cae Jesús por vez segunda.
Egoísmo. Del tipo que sea. Carmen dijo “tú” pero hizo yo.
Y nadie quiere perdonarla.
Nadie, salvo el Señor.
A derecha e izquierda, gente cargando piedras.
Sus gritos, aullidos de lobo hambriento.
Y en medio del Vía Crucis, ella, su pecado y Dios.
“Carmen: no peques más…”

Y Carmen se levanta. Y con ella Jesús.
Ambos agotados. Ambos destrozados.
Desollados por el pecado: el propio y el ajeno.
Mira el Señor compasivo a la gente del camino.
Y la cruz le va hundiendo de tanto peso asumido.

Cae Jesús por vez tercera.
Idolatría. Del tipo que sea. Dijo “Dios” y fue herejía.
Quiso vivir a lo grande - ¡como Dios!- pero sin Dios.
Oropel en vez de oro. Copo de nieve, no perla.
Saco roto, cisterna agrietada.
Carmen, ardor febril: pecado, caída, miseria.
Cristo, Amor sin fin: los clavos, la sangre, madera.


Muere Cristo en el Calvario.
Calla la Tierra dolida.
Lloran ángeles y santos.
Ya ha acabado la agonía.

El griterío ha cesado.
El juicio es piedra caída.
La muchedumbre ha marchado.
La luna gime a escondidas.

Y Carmen viste de fiesta.
¡Volvió la oveja perdida!
Su cuenta ya está saldada,
y la tuya, y la mía.

A precio de Sangre ajena
llega el perdón y la Vida.
Jesús, los brazos abiertos.
Mentira y muerte vencidas.

Con la sangre del Costado
Carmen limpia sus heridas.
“Yo tampoco te condeno:
no peques más, niña mía”.

Y en el banquete de bodas
la Mesa ya está servida.
La cuenta la pagó el Novio:
la novia está redimida.

miércoles, 27 de abril de 2011

A modo de felicitación...

La Vida a la muerte vence.
Es lo que celebramos en Pascua; y cada día en la Misa.
¡Felicidades a todos!.

A veces, esta tarea de dar vida que hemos heredado de Cristo, no nos resulta fácil. Pero merece la pena... ¿sí o sí?.
Aquí un vídeo. Para meditar... y sobre todo para disfrutar. Es cortito.

sábado, 15 de mayo de 2010

Dios con nosotros

Hoy, la porción del Pueblo de Dios que formamos la familia del Buen Consejo, nos hemos puesto en camino hacia Utiel, a visitar a nuestra Madre, la Virgen del Remedio. Bueno el vino, excelente la compañía, y la petición común: remedio, claro, cada cual para lo suyo y los suyos. Aquí dejo mi pequeño homenaje gráfico a estos cristianos valientes, que todavía tienen fe de sobra para hacer estas cosas y pasárselo pipa. Como dice un anuncio: compartida, la vida es más. Amén.

viernes, 2 de abril de 2010

Adoraré

Para la adoración de la Cruz.
Estoy inspiradilla... Ojalá os ayude.

jueves, 1 de abril de 2010

En una noche sin luna



Música de mis queridos amigos de Sal y Luz.
Para vuestra Hora Santa. Que lo disfrutéis.

domingo, 20 de abril de 2008

Camino, Verdad y Vida

Si soy hija de Dios es por Él ("Nadie va al Padre si no es por Mí"); no hay otro camino para la felicidad. Marcho segura tras sus huellas, porque Él es la Verdad (Tú eres mi Pastor: tu vara y tu cayado me sosiegan). Vivo con esperanza por Él, porque sé que es Vida que llega a plenitud.

Es cierto que en el camino hay lobos, voces que nos atemorizan. Pero la suya es más fuerte, es más fierme, y no engaña...

Hace 3 años, en la Plaza de S.Pedro, escuché en directo estas palabras:
"¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!(...) ¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo –si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a él–, miedo de que él pueda quitarnos algo de nuestra vida? ¿Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad?(...) ¡No! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera(...) ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida".

Ya tengo materia para la oración de este domingo. ¿Vosotros no?

martes, 15 de abril de 2008

Higiene mental

Siguiendo con el tema de ayer...

Son cosas que hacemos también externamente. Por ejemplo: yo he empezado a limpiar las estanterías por la parte de abajo, los últimos estantes que son los que están más desastrados (por quedar menos a la altura de los ojos se descuidan más normalmente). Luego, se retocan los del medio, que están más o menos bien. Y los de arriba del todo se quedan para el final, porque ahí no suele mirar nunca nadie.

Llega la dichosa primavera de las narices, y hay lugares donde es típico -casi ritual- esto: hacer limpieza a fondo. La gente "chick" lo llama "cambio de armario". Guardan los abrigos, sacan las camisetas, y empiezan la "operación bikini". Y se apuntan al gimnasio, empiezan dietas de alcachofas, y se untan cremas anticelulíticas hasta las cejas. Es la limpieza de primavera aplicada al físico.

Pero ¿y la azotea? ¿Qué pasa con la cabeza, o con el corazón, o con el alma?. Vale: ya tenemos las estanterías ordenadas, hecho el cambio de armario, y está en marcha un plan para perder 2 tallas en medio mes. ¿Y eso es todo? ¿Es suficiente? O mejor aún: ¿es lo importante?. Qué bonitas son las fallas, ¿verdad?: cartón-piedra. Puro colorido por fuera, huecas por dentro, y duran... 3 días.

Yo quiero que este año la higiene vaya más allá. Quiero limpiarme de rencores, de malos recuerdos, de prejuicios, de complejos, de rutinas. Quiero pensar en positivo, aspirar a más, crecer, vaciar mi día de tonterías y dejar espacio al encuentro. No quiero que me bombardee con su basura ni la tele, ni los agoreros o criticones, ni mis propios miedos. No quiero sufrir sin sentido. Quiero creer que la conversión sí es posible, y que la Gracia está a mi favor. Quiero amar, y sentirme amada. Y ahí sí: ¡¡¡VIVA LA PRIMAVERA!!!

domingo, 13 de abril de 2008

Ovejita del buen Dios

Oveja perdida, ven
sobre mis hombros, que hoy
no sólo tu pastor soy,
sino tu pasto también.

Por descubrirte mejor
cuando balabas perdida,
dejé en un árbol la vida
donde me subió el amor;
si prenda quieres mayor,
mis obras hoy te la den.

Pasto, al fin, hoy tuyo hecho,
¿cuál dará mayor asombro,
el traerte yo en el hombro
o el traerme tú en el pecho?
Prenda son de amor estrecho
que aún los más ciegos las ven.

boomp3.com
(Himno de Laudes del Corpus)

martes, 8 de abril de 2008

El álbum de Raquel

Ahora sí creo que los tenéis todos subidos.
Disfrutad las fotos. ¡Gracias, Raquel, por compartirlas!
Os recuerdo que tenéis otros álbumes publicados atrás.

Roma_08

domingo, 30 de marzo de 2008

Un domingo especial

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Había una vez un pastor que tenía 100 ovejas, y se le perdió una.
Había una vez un padre, al que se le marchó de casa un hijo.
Había una vez una ovejita y un chaval joven, que salieron a buscar lo que encontraron de nuevo en su hogar.

Hace un par de años estuve en Roma sola. Ví mil cosas, disfruté como una loca, tengo el atardecer en el Tiber grabado en la retina y en el corazón a fuego, como nunca después volví a verlo. Y tuve tiempo para pensar. Es lo bueno de viajar sola. A veces hace falta (como le pasó a la ovejita o al pródigo). Andaba dándole vueltas a lo de la justificación. Imaginaba a Lutero pisando aquel mismo suelo que yo pisaba entonces, y qué es lo que le andaría rondando en la cabeza. Releí el pasaje sentadita en San Juan de Letrán. Y no lo entendí. ¿Nos justifica la fe, nos justifican las obras, la fe aunque las obras no salgan, las obras aunque la fe no acompañe?

Salí de allí y me encontré de morros con la Santa Escala. Me acerqué a ella por primera vez. No sabía bien qué era, pero como soy una persona educada, y "allá donde fueres haz lo que vieres" (¡otro refrán popular chuli!), me arrodillé y empecé a subirla. Veía que la gente rezaba algo, pero no sabía el qué. Miré el reloj: eran las 3 de la tarde. Así que saqué mi rosario del bolsillo y empecé: "Coronilla a la Divina Misercordia. Por la señal...". Y fui subiendo, escalón tras escalón. A poco más de la mitad ví la imagen del fondo completa: Cristo Crucificado, y arriba Dios Padre bendiciendo (¿bendiciéndole, o bendiciéndonos?). "Padre Eterno, te ofrezco el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero". Y entonces lo entendí. «Somos justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús» (Rom.3,24).
Y lloré...

Hoy es un domingo especial. Celebramos la fiesta de la Divina Misericordia. Y he decidido poneros la imagen de la ovejita en vez de la del Cristo, porque a mí me ayuda a recordar mejor el sentido de este día y de la Pascua en general.

Había una vez un Pastor que salió en busca de su oveja perdida, ¡y la encontró!. Había una vez un Padre que estrechó entre sus brazos al hijo roto y hambriento, y lo vistió de gala y montó una fiesta por todo lo alto para celebrar que lo había recuperado con vida. Había una vez un Dios, que amaba tanto al hombre, que quiso pagar por él. Esa era la esperanza de Pablo («la vida, que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí». Gal.2,20), y esa quiero que sea la mía.

"Jesús, que en el Evangelio te comparas a la más tierna de las madres, confío en Tus palabras, porque Tú eres la Verdad y la Vida. Jesús confío en Ti contra toda esperanza, contra todo sentimiento que está dentro de mí y es contrario a la esperanza. Haz conmigo lo que quieras, no me alejaré de Ti, porque Tú eres la fuente de mi vida" (del diario de Faustina Kowalska).

sábado, 29 de marzo de 2008

Viento a favor

Mi reencuentro con los refranes populares me está encantando. ¡Cuánta sabiduría encierran! Es cierto que "quien mucho corre pronto para", y que "quien con niños se acuesta meado se levanta". Lo tengo comprobadísimo.

El otro día, camino de Mercadona, me cruzo con dos señoras en el semáforo. Una le decía a la otra: "Las aguas siempre vuelven a su cauce, y si llueve mucho aún más". Lo primero que me vino a la cabeza fue la chopada que me pegué en la cúpula vaticana hace hoy una semana. Pero enseguida empecé a darle vueltas al tema: los desbordamientos, las caídas, las meteduras de pata recientes que han sido un montón; y el recomenzar... "Las aguas siempre vuelven a su cauce". Cuando parece que todo va mal, de repente, sopla un viento a favor... (¿el mismo que revoloreaba sobre el caos al principio del mundo, quizás?... ¿un Pentecostés nuevo que traerá como fruto esta Pascua?).

Abro la ventana y se vuelan las cortinas. ¡Ya está cerca! ¿No lo notáis?

martes, 25 de marzo de 2008

Feliz Pascua de Resurrección

Os debía mi felicitación. Llega con un par de días de retraso, pero dentro de la octava (quien hace lo que puede no está obligado a más, ¿no?). Espero que os guste.

Es de justicia felicitarnos. Por la Vida nueva que se nos ha dado. Por la esperanza, por la alegría, porque hemos sido hechos en Cristo hijos de Dios.

Amanece un nuevo día. Vivimos un tiempo de gracia. Yo, hoy, recomienzo de nuevo. Porque vale que sola no puedo nada, pero si Cristo ha resucitado... ¡¡¡POSSUM!!!

domingo, 23 de marzo de 2008

Álbum Semana Santa Roma 2008

roma semana santa album1


Haciendo doble clic tenéis mi álbum de fotos.
En cuanto me desagote os comparto más.
Un abrazo a todos.

Más fotos de Roma

Aquí tenéis el álbum de Manolo.

Mil gracias por permitirme colgarlo en mi blog.
¡Eres un artista!
Roma17-22Marzo2008

El álbum de Rosa

Los voy subiendo conforme me los van pasando.
Sobre todo pensando en los que allí estuvimos,
para que podáis bajaros las fotos que os interesen.

Aquí las de Rosa. ¡Qué bueno poder compartir!

Álbum de Rosa
Wizard Animation