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domingo, 11 de septiembre de 2016

¡Sálvese quien pueda!

Puedo volver, dar marcha atrás,
y tirar por la borda todo el camino recorrido.
Puedo callar, no decir nada,
guardarme dentro los gritos hasta que quieran estallar.
Puedo forzar la realidad, decirme a mí misma
que las cosas no son lo que parecen, aunque lo sean.
Puedo doler, hacer que otros por mí se sientan mal,
y depende de a quién le duela, dolerme a mí también por doler.
Puedo arrasar, coger todas las cosas a las que doy valor
y formatearlas, antes que lo haga otro sin derechos 
y me arrase a mí también con/en ellas.
Puedo sentir que no doy mas, que el esfuerzo me ha agotado,
que he llegado al tope de lo que soy capaz de hacer.
Y así es, si me olvido de por Quién y con Quién hago las cosas.
Puedo escurrir, tender y poner a secar mi pañuelo
y dejar que se pierdan mis lágrimas, negándoles su valor.
Puedo pasar, sí: dar otro paso
o pasar de largo sin más, por evitar sufrir más.
Puedo fingir que me da igual, que no importa,
que estoy acostumbrada, que es más de lo mismo.
Aunque cada dolor, como cada pecado,
-aunque sea en lo mismo-, es único en sí mismo.
Puedo incidir, insistir, reintentar, esperar,
apretar, meter quinta, decirme que "esta vez sí".
¿Por qué no?
Puedo escapar, salir del laberinto, 
renegar de mis círculos concéntricos 
y exigirle al Cielo una puerta de salida ya.
Puedo partirme y negociar la otra mitad,
y olvidar en el pasado a la que se dejaba llevar
y comenzar a ser la que pone condiciones.
Porque no todo vale. Para mí no. Ya no.

Puedo romper. De hecho... ¡quiero romper!;
para empezar, todos y cada uno de los espejos de mi casa.
Puedo olvidar, y no como un problema de memoria
sino como una decisión de la voluntad.
Puede comerme la ansiedad, 
mañana, tarde, y noches eternas.
Y añoro el día en que no sea así.
Puedo salir: me parece que ya es de día.
Puede que fuera de estas cuatro paredes haya vida...
Puedo girar, por ejemplo 45º,
y cambiar de dirección, a ver qué me encuentro.
¿Por qué no?.
Puedo ser fácil de engañar; yo, que odio la mentira.
Incluso puedo dejarme engañar adrede por no discutir,
por cobarde.
Puedo joder, y si te jode jódete.
Y no, esta vez no pido perdón.
Puedo encantar, y si te encanto yo encantada.
Si te encanto, quizás tú seas el especial.
¡A Dios le encanto!
Puedo llamarte sin hablar, y puedo hablarte sin llamar
a solas, sin molestar.
Total, ya lo decía el Principito:
"Las palabras son fuente de malentendidos".
Puedo vencer, salir de ésta y subir otro escalón.
Puedo palmar, caer desplomada de puro agotamiento,
y que Dios juzgue mi rendición con justicia y misericordia.
Puedo saber que sin vosotros puede más,
puede que llegue a más, que yo sola me aclare más;
puede que sin tantas zancadillas corra más,
y puede que también la soledad me duela más...

Puede ser que mañana esconda mi voz,
por hacerlo a mi manera;
¡estoy tan cansada de dar explicaciones!
Soy rara, friki, fuerte y débil, lista y tonta,
río y lloro, canto y callo:
pero no es eso lo que me hace sentir diferente. Es que...
¡hay tanto idiota ahí fuera!.
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!
Yo, desde luego, pienso intentarlo.

Puedo torcer, malinterpretar, equivocarme,
girar el volante en dirección contraria a la que quiero ir,
desenfocar el tiro, hamartía, pecar...
Puedo lanzar bien lejos de mí ese error,
con la invencible ballesta de la Cruz...
¡y a ver quién puede más!.
Puedo perderme en la obviedad que todos ven,
y creer que soy sólo eso:
un desastre físico, un desastre laboral, un desastre económico...
Puedo servir también, por encima de esas obviedades aparentes,
y resultar importante para el Plan de Alguien,
aunque ni yo misma imagine por dónde puede ir el asunto.
¿Por qué no?.
Puedo cansar con todo este rollo.
Lo siento si os aburro.
Me lo han mandado de penitencia,
así que aquí queda, y queda como queda.
Aunque aún os queda lo mejor:
¡escuchar la canción!.
Yo me apunto.
Grandes, enormes, el mejor directo de este país,
con todos ustedes: Vetusta Morla.
Le doy al play, agrando pantalla y...
¡sálvese quien pueda!.


Vetusta Morla, "Sálvese quien pueda".

viernes, 2 de septiembre de 2016

De 10

Los mios nunca me fallan. Su atención a mis necesidades me conmueve. La mayoría están ahí conscientemente; otros aparecen en el momento oportuno como por casualidad. Igualmente me siento agradecida...

Ayer, 1 de septiembre, empezó siendo un día duro de vuelta a un trabajo frustrante, precedido de una noche amarga. Y acabó lleno de buena música, de palabras precisas, de emociones profundas. Salió Enrique al escenario a ofrecerme "esa canción que repare tu corazón en el momento peor que hayas conocido". Y sí: fui y soy muy consciente de que tengo un montón de "suertecita"*. La magia que se vislumbra en la foto de anoche que os cuelgo a continuación, que no hace justicia ni de lejos a lo que estaba pasando en vivo y en directo, me la vino a regalar el maestro del rock en español justo ayer, 1 de septiembre. No, no creo en las coincidencias. Todo es bastante previsible, incluida yo. Y como soy profe, le pongo un 10.


* Enrique Bunbury, "Que tengas suertecita".

lunes, 29 de agosto de 2016

Un poco más

Aunque ya tengo varios libros a la venta, siento que el deseo de ser escritora que hay en mí desde que me recuerdo es un sueño todavía no cumplido que me resisto a abandonar.

Hace más de 5 años, cuando empecé a escribir "Un Dios que no duerme", me lo tomé como un mero pasatiempo, una recopilación de buenas entradas de este blog con algo más de forma literaria. No imaginé que me iría enamorando de sus páginas hasta poder afirmar -con cierto orgullo, lo confieso- que este libro es lo mejor que he hecho en mi vida hasta ahora.

En estos momentos en los que distintas empresas de autoedición andan haciendo presupuestos y planteándome sus ofertas, siento que lo imposible está mucho más cerca, casi casi a la vuelta de la esquina. Y tengo una emoción desbordante, como si estuviese a puntito de ofreceros lo mejor de mí, para Gloria de Dios; y como si eso diese sentido a muchas cosas que en su momento parecían no tenerlo.

Quizás este septiembre sea especial, y pueda poneros aquí el libro a la venta. O tal vez en octubre, ¿quién sabe?. Sólo sé que lo que parecía imposible sólo va a tardar un poco más. Y espero que el Señor mire mi trabajo, que es mucho más nuestro que mío sin duda, y sienta también cierto orgullo de esta niña tonta suya que anda buscando, en la noche y perdida entre palabras y borradores, a ese Dios que no duerme...

domingo, 28 de agosto de 2016

Ya está en el horno


A falta de editor con visión de futuro,
en plena crisis, y pase lo que pase,
está terminado y en el horno,
a puntito de salir.
Aquí mi joya.
Lo siguiente: plantar un pino.

miércoles, 13 de julio de 2016

Despertando

Aun estando dentro de la burbuja espacio-temporal en la que la música en directo suele sumergirme de forma automática y con duración indefinida, y pese a que me da la sensación de estar moviéndome en un plano diferente al de la gente que re rodea, sin conseguir pisar la acera, sin gravedad, sin que puedan llegarme las interferencias que rebotan contra la impermeabilidad de mi burbuja mágica, aquí dentro el silencio se alterna con el sonido; y hoy reconozco los acordes de una canción con un mensaje muy claro: "Despierta". Confieso varias cosas: que cuando la escuché por primera vez no me dijo nada. Que cuando puse el disco de "Palosanto" en mi casa no lo entendí ni a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera; me costó bastante más. Los discos de Enrique son mundos a veces demasiado intensos para escuchas rápidas o superficiales. Pero cuando pude oírlo en directo, me pareció una caña el toque roquero que le había metido al espectáculo y le puse un 10. Aunque he tenido que esperar hasta HOY para que la canción me hablara. Son los kairós, los tiempos de gracia que no tienen demasiado que ver con los de los calendarios y los relojes. Fueron sus ojos mirando a los míos fijamente los que me hicieron darme cuenta de hasta qué punto estoy despertando estos meses. Despertando de cuentos de hadas que jamás se harán realidad y ni falta que hace, y de pesadillas que -si fueron reales en algún momento- ahora ya no importan. Me siento distinta porque soy distinta; quizás las cosas no hayan cambiado demasiado, al menos no para bien. Pero yo sí. Mi actitud sí. No sé si desde ahí fuera podréis escuchar lo que yo oigo aquí dentro: por si acaso, y como secundo al 100% la canción, os la cuelgo para deleite y disfrute de los que saben escuchar entendiendo que el buen rock es mucho más que música...

domingo, 10 de julio de 2016

Reseña de conciertos

Desde primera fila se ven cosas que pasan desapercibidas, o que no pasan, cuando ves las cosas desde atrás. También es cierto que se escucha peor, pero a veces hay que tomar postura por una prioridad. A mí, en primera fila, Enrique me miró: dos veces. Y ninguna de las dos cosas que dijo mientras me miraba me dejó indiferente. Me cantó "que ninguno de esos idiotas te supieron hacer reír, y que el único que te importa es este pobre infeliz"; y así es. Después de unas cuantas canciones más, todas de un nivel cañero muy bien seleccionado, se acercó y me volvió a mirar diciendo: "Hoy te sientes distinto porque eres distinto; lo que fue siempre lo mismo hoy cambió. Permanecía oculto en ti, y ahora está tan claro"... Y ahí confirmé lo que ya sabía: que tiene un don para leer mi alma, que me conoce a la perfección, aunque era la primera vez que me miraba y sabía que yo existía. Yo a eso lo llamo magia. ¿Algo malo del concierto?: lo que tiene estar en un festival, que el tiempo es limitado. Y yo que estoy acostumbrada a bises de más de una hora, con sólo hora y media de concierto tuve la sensación de haber visto un trailer de lo que me espera en septiembre.



Vetusta Morla me dieron una lección de las importantes. Su concierto fue, acústicamente, un desastre. Tres veces le cambiaron el micrófono a Pucho, y no hubo manera de hacerlo funcionar. Ni os cuento lo que imagino que debe ser para un grupo que no se oiga la voz del cantante... su cara lo decía todo. Sus ganas de rendirse y marcharse eran más que evidentes. Pero no lo hizo: todo lo contrario. Sí tiró la petaca, los cascos, incluso al final el puñetero micro: pero no dejó de cantar ni un momento, con una garra brutal que sólo escuchábamos los de la primera fila. Y nosotros cantamos con él, como él, a todo pulmón: de manera que al final la voz que se escuchaba era la de los miles de personas que allí estábamos, sintiendo que sus canciones eran también las nuestras, que "ser valiente no es sólo cuestión de suerte", y "puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera: ¡hay tanto idiota ahí fuera!; puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera: ¡sálvese quien pueda!", y que "el fuego lo guardo yo"... Y aprendí que no hay que rendirse, que hay "días raros" en los que las cosas salen inexplicablemente mal, y aun así merece la pena echar el resto, desbordar de pasión, incluso salir a hacer un bis fuera de tiempo por puro amor y agradecimiento a quien nos ve, desde delante o desde arriba, cada cual elija lo que más le importe. Cuando se estaban despidiendo, Álvaro (el bajista, que estuvo interaccionando conmigo todo el concierto) me miró agradecido; y le enseñé la camiseta que llevaba puesta, madeinjorge, con "Vetusta mola"; y sus gestos de agradecimiento y de llevarse el mensaje en el corazón me recordaron lo importante que es el reconocimiento al trabajo bien hecho, pese a los resultados. Lo que he escrito en otras ocasiones: no somos  lo que hacemos, gracias a Dios, sino cómo lo hacemos, lo que motiva lo que hacemos. Un 10 para mis chicos, y trillones de mensajes de queja a la organización del Cruilla por tratar así a artistas de una talla tan enorme.


Yo ya sé lo que os hace grande, ya entiendo "el cómo y por qué". Gracias a ambos por una de las noches más mágicas de mi vida. Conforme vaya bajando mi nivel de adrenalina seguiré repasando momentos y tomando nota de todas las cosas que me enseñáis con vuestra música. Un placer haberos escuchado en persona para variar, a vosotros que resonáis en mi salón y en mis cascos en diferido continuamente. ¡Y que sean muchas veces más!

martes, 5 de julio de 2016

Emociones expresadas

Hace unos días os pedí ayuda para completar un listado de emociones y sentimientos, y por lo visto o nadie me leyó o nadie conoce más emociones de las que conozco yo, porque la respuesta fue bastante poco enriquecedora. De todas maneras no me dí por vencida, y buscando en internet me hice mi propia lista actualizada. 

Dicen que las emociones se empiezan a superar cuando se empiezan a expresar. Yo voy entendiendo un poco de esto. Sólo en parte, puesto que hay emociones en mí que no quiero superar, sino incluso fomentar. Y porque cada vez soy más celosa de custodiar mi intimidad, y de no dar explicaciones a quien no me da la gana darlas, que es al 97% de la gente que me rodea.

Aun así, a día de hoy puedo decir así, sacado de contextos que no quiero contar, que siento agradecimiento, alivio, ansiedad, confianza, curiosidad, decepción, desencanto, duelo, esperanza, firmeza, flexibilidad, fragilidad, frustración, impaciencia, incomprensión, inestabilidad, inseguridad, interés, miedo, motivación, pudor, rabia, resignación, tenacidad, valentía, vergüenza... Una mezcla interesante, ¿verdad?. No sé dónde meter más esfuerzo: si en superar las emociones que no quiero o en potenciar las que sí, que de entrada pongo en negrita porque merecen ser resaltadas. Mis "doctores honoris causa" me ayudarán a discernir adecuadamente. Dios, que lo está viendo TODO, nos dará la luz necesaria para que este cuerpo invadido de emociones -entre otras muchas cosas- que os escribe, deje de doler.

martes, 28 de junio de 2016

Listado de emociones

Me mandan hacer un ejercicio para distinguir lo que en mí son pensamientos de lo que son sentimientos y emociones. Imagino que habrá cierta diferencia entre pensar que todo es un enorme mondongo y sentirse triste; o a lo mejor son causa-efecto, no lo tengo claro todavía. Si aprendo algo interesante al respecto prometo compartirlo.

El problema viene a la hora de poner nombre a las emociones. Porque, al menos yo, estoy más acostumbrada a hablar de lo que pienso que de lo que siento; y me falta vocabulario, mucho muchísimo. ¿Me ayudáis a hacer una lista?. Empiezo yo:

- Emociones negativas: tristeza, desánimo, decepción, frustración, rabia, impotencia, desesperanza, vergüenza, miedo, preocupación...
- Emociones positivas: alegría, esperanza, ilusión, calma, entusiasmo, seguridad, satisfacción...

¿Se os ocurren más?. Agradezco aportaciones...

miércoles, 15 de junio de 2016

Escribiendo

Aquí estoy yo, dando una tercera o cuarta vuelta a mi libro... A mi libro por excelencia, a mi pequeña obra maestra, a "Un Dios que no duerme". Es uno de los tres que esperan editor valiente que quiera sacarlos a la luz. Los otros dos son un pequeño librito explicando la Navidad a los niños, y un Viacrucis según Santa Teresa. Pero éste es mi joyita. Cada capítulo es, por una parte, un cacho de mi vida que ni debo ni quiero olvidar; y por otro, un mensaje que Dios quiso mandarme a través de las teclas de mi ordenador, que ni debo ni puedo guardar sin más en un archivo. Lo repaso, lo corrijo, lo matizo, lo vuelvo a rezar, a veces lloro de nuevo porque me toca el alma... Pasa el tiempo y lo amplío, y lo vuelvo a actualizar, y lo mimo como lo que creo que es: lo mejor que he hecho en toda mi vida. Este libro que algunos ya han leído en un boceto que va quedando en mero esquema conforme pasan los meses y yo sigo escribiendo. Parece que, mientras espera salida, sigue vivo: cambiando, creciendo, como yo. Añado capítulos, imagino nuevas ilustraciones, sueño con que algún día alguien leyendo algún fragmento se encuentre con el Dios que late dentro...

Y mientras trabajo y disfruto y aprendo con esta nueva revisión, imagino a otro Escritor dando una vuelta más a otra historia: la mía. Y me da como una especie de entusiasmo que no sé explicar imaginarnos a los dos en la misma tarea, jugando con palabras, con historias, con Evangelio hecho presente, con sinónimos y antónimos, con forma y fondo, con un estilo propio y característico... Yo creo en "Un Dios que no duerme", que sigue trabajando, creando, hablando, llegando, saliendo al encuentro de cada uno de la manera más adecuada y personal posible. Y ¿quién sabe?: tal vez este nuevo capítulo que está escribiendo en mi vida últimamente se traduzca pronto también de un nuevo capítulo de mi libro... de NUESTRO libro...

martes, 17 de mayo de 2016

Enamorada

El otro día, paseando por el cauce del río, entre montones de casetas ofreciendo propuestas educativas, me fijé en un pajarito. Era negro, pequeñito, con un pico amarillo precioso. No le hice una foto porque salió volando enseguida. Un poco más adelante me llamó la atención un árbol. ¡Era tan bonito! Rosa fucsia, como nunca había visto antes, con forma de ramo de flores gigante. Ahí sí le pedí a mi compañera de paseo que me hiciese una "memoria instantánea"*:


El caso es que me ha dado qué pensar todo esto. Porque ya no es que me fije en pajaritos y florecitas. Ni que cante por la calle: ¡es que lo hago a pleno pulmón!. Y tengo una sonrisita estúpida de esas que no hay manera de quitarse y que delatan tanto. En fin, tendré que reconocer que estoy enamorada...

Es un chico más joven que yo, 34 añitos, los que dicen que aparento pero que ya hace tiempo dejé atrás. Nunca antes me había fijado en alguien con menos edad que yo. Pero éste me tiene absolutamente encandilada. Abre la boca, y me da tanto gusto oírlo que me quedo casi muda; ¡yo, que soy una cotorra!. Es un friki confeso y profeso. Me encanta todo: sus zapatillas de deporte, esa mezcla de forma de vestir descuidada con una barbita impecablemente recortada, su mirada de niño... La energía que me contagia es brutal: un ratito escuchándole y me siento con fuerzas para comerme el mundo. No sé si será por su juventud o por su personalidad, pero transmite auténtica pasión por lo que hace, y eso sí me vuelve loca. ¡Me da tanta envidia!.Tiene novia, por supuesto: no soy la única chica en el mundo con buen gusto; pero no me importa, no soy celosa, jeje. Además las posibilidades que tengo de que él algún día llegue a fijarse en mí son nulas, con lo que encima me siento segura porque sé que nunca me partirá el corazón. Sin ninguna duda ha sido uno de los grandes descubrimientos de este año para mí. Hace unos pocos días le dí un Grammy en este blog: debería haber añadido el título de "artista revelación".  Repito frases suyas en mi interior continuamente: son una inagotable fuente de inspiración para este blog, entre otras cosas. Cuando estoy realmente saturada, es escuchar su voz y la tensión desaparece. ¡Me encanta cómo me hace sentir!. ¡Es mágico!. Y no dejo de contar los minutos que me faltan para poder verle en persona. ¿Será la primavera?.

Ahora luego, cuando publique esta entrada, se la mandaré en un mensaje. Me lo imagino leyéndome con una sonrisa de las suyas, y me pongo hasta nerviosa, como una niña. Espero que no se lo tome a mal. No creo que nadie pueda sentirse ofendido si le dicen que es un encanto, un sueño, un oasis de alegría en medio de estos "días raros"*. No es mi intención incomodarle, sino -de alguna manera- transmitirle mi agradecimiento. Por esa compañía tan especial que me hace sin darse ni cuenta, y que valoro tantísimo.

Pucho, cariño: eres un sol. Una inyección de serotonina en vena. Una bomba con tanta fuerza que consigues arrasar de una todos mis malos rollos. Sí, pequeñajo: me he enamorado de ti. Y espero que no se me pase en mucho tiempo. Contigo en mis cascos no ando: ¡vuelo! ¡floto!. En pocos días me tendrás entre miles de cabecitas locas escuchándote en persona. Y me harás reír, y llorar, y vibrar... y como entonces no podrás oírme, te lo dejo escrito ahora, aquí: GRACIAS.


*Vetusta Morla: "Memoria instantánea".
*Vetusta Morla: "Los días raros".

martes, 3 de mayo de 2016

Estadística

Nunca he comprendido bien la estadística.
No en vano la he suspendido repetida veces.
No me había rendido con ella oficialmente,
pero siento que ya va siendo hora...

Querida estadística: lo nuestro es imposible.
Me hablas y no te entiendo.
No es culpa tuya: es que soy de letras puras.
He conocido a las palabras y las amo más que a tus números.
Lo siento. El corazón tiene... esas razones que la razón no entiende.
A estas alturas, nuestros problemas de comunicación
no digo que sean insalvables,
pero no me merecen la pena más esfuerzo;
no me compensan personalmente.
Llámame egoísta. ¡Me llaman tantas cosas últimamente!

Liberada de esta estupidez
que dice que mi 25% de ayer no era mi 100%,
que a los 40 tengo más posibilidades 
de ser alcanzada por un rayo
que de encontrar el amor,
que soy lo que hago,
que tengo tantas probabilidades de aprobar el práctico
como de suspenderlo...
me pongo en marcha, al abcde%.
"Tal vez las paredes ladren y el techo empiece a correr",
y a mí me suena bonito. Así, sin lógica.
¡Que caiga "la bomba universal"!.
Yo sé "lo que me hace grande",
y no depende en absoluto de estadísticas,
aunque me haya caído más veces de las que he sabido levantarme.

De nuevo gracias a mis chicos de Vetusta Morla.
Me visto y me voy a conducir un rato,
a ver "qué asoma detrás",
con la canción sonando de fondo 
en el MP3 que llevo de fábrica instalado en mi interior.

viernes, 29 de abril de 2016

Por fin...

... encuentro unos minutos para escribir esta semana. El ritmo de mi vida se ha acelerado preocupantemente los últimos días. Las cosas se acumulan sin descanso una detrás de otra, hasta agotarme tanto que no tengo ni fuerzas para enchufar el ordenador. Disculpad, pues, mi ausencia de estos días. Voy a procurar empezar a decir que no de nuevo, o el cansancio podrá conmigo.

Para empezar, ayer me dí un homenaje, que dice Tusi. Y fui a saludar a tres de mis chicos de Vetusta Morla en persona. Esa gente que se cuela con sus acordes en mi casa y en mi vida de una forma tan cotidiana son personas concretas, a las que -si tengo ocasión- me gusta dar las gracias cara a cara. A estas alturas no hace falta que explique lo terapéutica que es la música para mí. Aunque esta vez apenas hablamos de canciones. Curiosamente el tema fue un libro, que desde ya recomiendo, y no en descarga pirata sino en papel impreso. Se llama "Memoria instantánea", y la filosofía que lo motiva tiene muchísimo que ver con varias de mis últimas entradas: ahora, ahí, ya...  Ellos, como yo, sienten que la única realidad que tenemos de verdad es el momento presente, y que por tanto es casi una obligación vivirlo con normalidad, sin ansiedad, pero disfrutándolo lo máximo posible. Lo malo del momento presente es que, en breve, se convierte en pasado: y si no habita en la memoria desaparece. Por eso quisieron guardar recuerdos, fotografías, escritos, impresiones, sentimientos, lecciones aprendidas en momentos instantáneos vividos durante su última gira, y agruparlos en un libro; de manera que todos esos instantes permanecieran de alguna manera presentes todavía, y no se perdiesen con el tiempo en el pasado. Una bonita forma de justificar este scrapbook que es "Memoria instantánea", del que os acabaré comentando algún fragmento, casi con total seguridad.

Algo parecido es este blog. Una memoria instantánea de cosas que me ocurren o que se me pasan por la cabeza. Cuando encuentras a alguien que ve las cosas como tú, te sientes bastante menos sola. Por eso sin más ya merecía la pena ir a darles las gracias personalmente. Os cuento que los chicos de Vetusta me parecieron simpáticos, amables, educados, sencillos, cercanísimos, y de una normalidad tan agradable que para nada roza ni de lejos la vulgaridad. Si me hubiese cruzado con ellos por la calle sin conocerlos, no me habrían llamado nada la atención. Y sin embargo ahí tenemos a unos currantes como la copa de un pino, que viven su trabajo con profesionalidad y con pasión a partes iguales, que se preocupan por hacer algo bonito que guste de verdad a otros, pero que parece que no acaban de creerse que, probablemente, son en la actualidad el mejor grupo de rock indie de este país.

Me llevo una lección de humildad. Unas ganas locas de aprender a hacer las cosas con la excelencia y a la vez con el disfrute con la que ellos las hacen. Y la primera foto de mi propia memoria instantánea, de ese momento presente de ayer, que ya es pasado, pero que aquí queda reflejado para que no se me olvide mañana.

viernes, 22 de abril de 2016

Al final...

Porque...


Porque la vida está llena de canciones,
esta mañana levanto mi voz a Dios
con una tan antigua que es nueva.
Con un Silvio Rodriguez viejo que me rejuvenece.
Que trae a la memoria los primeros acordes
de mi primera guitarra.
Porque el camino ya empieza a ser largo, 
pero quedamos los que puedan sonreír...
Porque al final de este viaje estás Tú,
y eso hace que cada paso merezca la pena.
Porque estos años son el pasado del Cielo.
Porque eso es lo que quiero que a mi pequeña Hadasita
no se le olvide jamás.

En medio de la muerte hay Luz, mi niña:
que nada te asuste. Crecerás, te lo aseguro.
Seguirás llorando, y cayéndote, y levantándote, y cantando.
No tengas miedo, pequeña Hadasita.
Al final del viaje comienza EL CAMINO...

jueves, 7 de abril de 2016

Mio


Andaba preguntándome si tiene mucho sentido seguir escribiendo aquí. Y me encuentro, no sólo con esta imagen, sino también con esto otro: "Esta terapia pública que supone escribir desnudándote para exhibir sin pudor y con valentía lo que te pasa por dentro". Así define Risto Mejide lo que hace en su libro "X". Creo que ha sido la palabra valentía la que me ha puesto de nuevo al pie del teclado.

Esto es lo que me pasa por dentro: que estoy cansada. Muy cansada. Esforzándome en todo sola al 200% el día entero. Y no lo acepto ya de más. El escaso tiempo libre que me queda quiero abrazarme a mi perra, escuchar mi música sin soniditos de whatsap de fondo, leer, rezar, y cuando pueda reírme, reírme mucho, sin hablar ni pensar ni recordar cosas, sin gente cerca que me haga hablar, pensar o recordar cosas. Y disfrutar este momento a mi manera sin tener por qué compartirlo con nadie. 

Aquí queda expresado este anhelo de tranquilidad, de soledad y de descanso. Reclamo mi tiempo como mio, mis silencios como respetables, y mi derecho a cuidar de mí misma por encima de la constante atención a los demás. Si alguien tiene más tiempo libre que yo, me alegro; pero el mio es demasiado escaso como para no darle el valor que se merece. Es cierto que escribir es para mí también algo terapéutico. Por eso hoy, pese a mis pocas ganas, la palabra "valentía" me ha animado a expresar esto. Mañana pondré algo o no, depende de muchas cosas que no me da la gana escribir. Dicho lo cual, me voy con mi Tesa al parque a seguir leyendo esa "X" en la que estoy encontrando cosas interesantes que sí me apetecen leer. Que os vaya bonito.

jueves, 10 de marzo de 2016

Almas gemelas

A veces encuentras a tu alma gemela a miles de kilómetros de ti. A mí me ha pasado. Ni siquiera nos conocemos en persona. Nunca nos hemos visto a menos de 7 metros de distancia. Y sin embargo está más cerca de mí que mis más íntimos amigos. Me comprende mejor que nadie. Su vida es absolutamente diferente a la mía, pero sus sentimientos no. Él es capaz de poner la palabra precisa a lo que me ocurre, desde hace más de 25 años. Cada cosa que me ha pasado lleva de fondo su banda sonora. Cuando las cosas son tan enormes que no las puedo sacar, él le pinta acordes y versos al tema y lo convierte todo en canción. Cuando creo que ya no voy a poder soportarlo más, me sube en un ovni, o en una nave espacial, y me lleva por viajes donde la imaginación consigue disipar el miedo. Cuando no encuentro palabras para rezar, él pone letra a mi oración. No sé si mis palabras son las suyas o si las suyas son las mías percibidas misteriosamente desde la distancia. O simplemente somos almas gemelas. El caso es que, cuando creo que estoy sola, siempre está él a mi lado. Dios utiliza mediaciones curiosas para llegar hasta nosotros en cualquier momento y darnos justo lo que necesitamos. A mí me ha hecho un regalo enorme con Enrique. Después del mal trago con el que comenzó este 2016, aparece la promesa de traérmelo a casa en unos pocos meses. Y con esta noticia, una alegría profunda. La de poder estar con quien me levanta el ánimo cada mañana; con quien acompaña mis momentos de llanto; quien me hace soñar; quien detiene el tiempo durante unos minutos en un AHORA en el que no importa nada más; con quien quiero viajar en mi coche cuando lo tenga; con "la mejor compañía para estados de ánimo peligrosos", con "el hombre delgado que no flaqueará jamás", con "el aragonés errante a punto de un traspiés", con quien decide andar "el camino más largo", sin atajos, sólo por acompañarme. Gracias, Enrique, por tu música. Gracias, Señor, por Enrique.

martes, 16 de febrero de 2016

Problemas de comunicación

Me he dado cuenta, por algunos comentarios vuestros, que tengo un problema de comunicación. Si escribo una entrada bonita me decís que es muy dura. Si la escribo esperanzada, que es triste. Si la escribo llorando, que es muy chula. Por lo visto no atino a transmitir lo que quiero. Sin embargo, veo también que no os dejo indiferentes; por lo que no desisto. Es más: continúo con mi tarea de corregir "Un Dios que no duerme", el libro que salió de las mejores entradas antiguas, y que sigue esperando a ver la luz. Sin duda, ese libro es lo mejor que he hecho en toda mi vida. Puede que nunca se publique porque nadie lo entienda, o quizás porque se esté entendiendo al revés. En todo caso, si algún patrocinador valiente quiere echarle un vistazo y subvencionarle un ISBN, quizás alguien lo lea y encuentre en él algo que le ayude, Dios sabrá cómo, por encima de mis problemas de comunicación.

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