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jueves, 3 de febrero de 2011

Saliva y tierra

Y Nacho abrió los ojos.
Fue una cura inmediata.
Sí. Abrió los ojos y empezó a verlo todo.

Vio la tierra. Porque era tierra, no calle. Calles no vio ni una. Vio las chabolas, hechas de cartón y uralita, y tierra. Casas tampoco vio. Sólo aquellos paraguas de cartón y uralita sobre la sucia tierra.
“Si quieres agua, aquí el río y allá el mar. Y si no, traga saliva. Puede que algún día alguien se acuerde de esta selva”.

Sus ojos se recuperaban a una velocidad pasmosa.
Igual que su alma.
Cada vez podía ver más detalles.

Vio los árboles, generosos, cargados de frutos dulces: mangos, pitallas, piñas, cocos, y muchos otros de los que no sabía el nombre. Nunca antes había podido ver algo parecido. Tanto fruto en tanta nada. Tierra, sucia pero buena. Tierra que sirve a sus pobres.
“Si quieres comer, sírvete. No hay más de lo que ves. Tampoco menos. Tranquilo: hoy no morirás”.

Junto a los hombres, los chanchos, y las gallinas, y esos perros desnutridos que lamen las heridas de sus amos, tan desnudos como ellos, puros huesos.

Saliva y tierra (Jn 9, 1-25). Y los ojos de Nacho abiertos de par en par.
“Bienvenido a la familia. Aquí el papá, la mamá, el abuelo, la abuela, la hija mayor con el yerno y los 3 nietos, el hijo mayor con la nuera y 4 nietos, la hija mediana con el marido, recién casada, y los dos pequeños, que tampoco van a la escuela, aquí no hay de eso. Contigo ya estamos todos”. Y sonríen. Y es una sonrisa sincera.

A Nacho le lloran los ojos. De pura salud.
Su corazón palpita como nunca. ¡Se siente vivo como nunca!
Cuando leyó el anuncio no podía acabar de creerlo: “Se devuelve la vista a los ciegos; tratamiento intensivo mínimo de dos semanas, con auténticos profesionales del Tercer Mundo”.
Y ahí estaba ahora. Viendo.
Viendo a los hombres ser hombres, vestidos de decencia y dignidad. Sin nada detrás de lo que poder esconderse. Viendo a las familias ser familias, amplias, acogedoras. Sin cuatro paredes que pudieran protegerlas, ni tampoco aislarlas. Viviendo de la fe. La fe que promete que Dios no se olvida de sus hijos, que Dios camina con su Pueblo, que Dios habita entre nosotros. La fe que mueve montañas, tan grandes como el corazón de Nacho.

Algún día, en esa selva, habrá un buen pozo; él se encargará de ello. Mientras, Nacho aprovecha la vida jugando con aquellos niños, a ver quién lanza la piedra más lejos. El eco de las risas llega hasta el cielo. Y Nacho, conmovido, reza…
“Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador” (Lc 2, 29-30).

jueves, 20 de agosto de 2009

Masaya


Haz click aquí para ver el vídeo.

sábado, 8 de agosto de 2009

Amor y humo

A veces una sueña.
A veces, por niña, sueña más de lo debido.
A veces sueña que es ladrona de sueños; capaz de acunarlos entre sus pobres manos y hacerlos crecer.

Yo soñé que era marinera.
Que cruzaba el Océano buscando conquistar nuevas tierras.
Que en el camino ganaría para mí botines inmensos del oro del cariño de las gentes que -¡cómo no!- me recibirían con sus brazos abiertos.
Soñé que entraría de puntillas en sus humildes sueños, y, con este corazón que Dios me ha dado, llenito a rebosar de ganas de amar, más de uno haría realidad.
Soñé que cada gesto de amor era infinito, capaz de cambiar la historia de alguien, de iluminar siquiera una mirada por un instante...

No podría ser de otra manera.
Los sueños de amor sincero, ¿cómo no van a tener final feliz?

¿Y qué es, entonces, el corazón mío?
¿Una fruta que alguien puso, podrida,
dentro de mí? ¿Una piedra dormida?
¿Una hoguera congelada en el frío?

¿Un llanto almacenado? ¿Un sombrío
galopar de caballos? ¿Una herida
hacia dentro del alma? ¿Una guarida
de miedos, soledad y desvarío?

Estar solo es morir. Lo sé. Lo entiendo,
pues yo soy un experto en soledades,
y en soledad mi corazón consumo.

Yo nací solo. Yo nacví sabiendo
que cruzaría todas mis edades
sembrando amor y cosechando humo.

(Martín Descalzo. Testamento del Pájaro Solitario).

domingo, 2 de agosto de 2009

Si Nicaragua es mi cuerpo...

... Masaya es mi corazón.

Y acá estamos desde hace una semana.

Dejamos Managua porque a veces el hombre propone y Dios dispone; y otras veces Dios propone y el hombre dispone. Da igual en el fondo. OMNIA IN BONUM!

Aquí la dirección del proyecto en el que Dios nos ha querido meter de lleno:


Cuando tenga un ratito os cuento un poco más.

Un fuerte abrazo!!!!!!!!!!

viernes, 17 de julio de 2009

lunes, 13 de julio de 2009

Caminante, no hay camino...

hay selva, sólo selva. Y una todoterreno para llegar a esa gente a la que nadie llega. Hacia el centro de la selva viajamos cada día para la fiesta del ENCUENTRO. Con personas, con seres humanos, con hijos de Dios, con Cristo en sus pobres.

La vida es eso: una fiesta de abrazos, de gestos, de palabras, de apretones de manos, de compartir, de vivir juntos.

Todos estamos bien. Todos. Nuestra familia de Uval. Nosotros. Y ni os cuento cómo estáis vosotros: de lujo absoluto. Toca decir la palabra mágica, la que es de justicia pronunciar de todo corazón: GRACIAS.

viernes, 10 de julio de 2009

Desde Nicaragua

e
Desde el otro lado del charco, donde la luz brilla -llueva o no- y el verde-vida invade todo clavándose en las retinas inevitablemente; donde la gente no tiene nada inútil, sólo lo auténticamente importante: amor. Donde los días amanecen antes y dan de sí lo inimaginable. Donde cada sonrisa es el mejor de los sueldos; y los esfuerzos, el cansancio, las lágrimas, son purificación sanadora para nuestros corazones occidentales tan dañados por el consumismo y las prisas...

Desde Nicaragua, la auténtica, la del pueblo, la que esconde su tesoro humano en chabolas, os mando un fuerte abrazo a todos. Podéis envidiarme, motivos tenéis de sobra. La vida tiene sentido si se puede vivir abrazando a Cristo en sus pobres.

No tengo más palabras...

sábado, 21 de febrero de 2009

Quedada nica-febrero 2009

Cuánta gente guapa, ¿verdad?.
Es difícil encontrar tanto bueno junto en tan pocos metros cuadrados.
Un placer haberos conocido a los nuevos.
Y una alegría enorme veros a los veteranos (especialmente a los que habéis madrugado para venir a reencontraros con nosotros).

Es definitivo: el poder curativo de una sonrisa, de un beso, de un abrazo, es incalculable. Y los vuestros todavía más, porque son de familia.

(clik en la imágen para ampliar)

jueves, 29 de enero de 2009

Me voy a atrever...

Primero, porque es mi blog, así que puedo poner lo que quiera.
Segundo, porque Hadasita no para de preguntarme desde hace semanas por qué no me atrevo, y no sé qué decirle... Y suele ocurrir que cuando no sé qué decirle es porque mi peque tiene la razón.
Tercero, porque lo que voy a pediros no es para mí... y porque podéis darlo.
Cuarto, porque viendo que durante la noche he recibido casi 400 visitas, seguramente éste sea el momento oportuno.
Quinto, porque sé que todos, creyentes y no creyentes, llevamos dentro la llamada a la comunión.
Con cinco motivos creo que tendréis de sobra. Así que lo lanzo.
Necesito 5.500€.
Los necesito, a poder ser, antes de mayo.
Con ellos, este verano construiremos en Uval una capilla, dispensario médico, biblioteca infantil... El terreno lo tenemos ya, pero faltan esos 5.500 para ponernos a construir.
Os dejo el número de cuenta bancaria para que podáis poner vuestro grano de arena. En concepto poner NICARAGUA-UVAL, por favor. Es una cuenta de la CCM:21051210781210003127.
Disculpad mi atrevimiento. Disculpad si pensáis que abuso de vuestra confianza. Disculpadme, pero no me defraudéis, ¿vale?.
Grano no hace granero, pero ayuda al compañero.
Entre todos podremos.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MIL GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!

sábado, 17 de enero de 2009

Más Nicas 2009

El grupo crece. Es la llamada de la selva: no hay quien se resista. No creo que sea tanto el verde de sus tierras, o la cantidad industrial de trabajo que hay que hacer allá (probablemente el país más pobre de América... probablemente); creo que el imán está más en los ojos negros de sus gentes, en sus miradas limpias, en sus abrazos sinceros, en sus silencios que dicen tanto.

Este verano viajaremos a Nicaragua treinta, con treinta maletas que dejar y treinta corazones que llenar. Porque las medicinas y la ropa la tenemos aquí; pero el amor, por lo visto, lo cultivan allá, entre cuadras de frijoles, al sol del ecuador.

Aprovecho esta entrada para dar la bienvenida a los nuevos (salís muy guapos en la foto: hacer clik encima para ampliar); y -cómo no- para mandar un fuerte abrazo a Lidia, Emilio, Carol, Vito, Mari, Luis, Elisa, Vero, Álvaro, Rafa, Rosario, Alfonso... y a Jessenia, Payo, doña Chepita, don Chú y Claudia, Fátima, Madre Teresita, Manuelito, y a mi pequeña Daniela, y a toda la familia de allá. Un beso enorme. ¡Qué ganas de reencontrarnos!

domingo, 11 de enero de 2009

Bifurcación

Una bifurcación es el lugar donde un camino se divide en dos. La imagen que os cuelgo lo muestra bien. Ocurre que una va andando y de repente se encuentra con algo así. Si tiro por la derecha, sigo en la misma dirección que llevo; si tiro por la izquierda, cambio de destino. El problema viene cuando tanto Pamplona como Sevilla parecen una maravilla. ¿Qué eliges?

Decides consultar. Unos opinan que Pamplona es lo más seguro, de hecho ya llevo un buen trecho caminado hacia allá. Otros dicen que Sevilla tiene un color especial, y que allá la vida parece tener otra luz.

Lo malo de una bifurcación es la inseguridad. Porque elegir un camino es dejar otros. Y ahí quedan atrás también personas con las que estabas acostumbrada a andar y a las que quieres. Otros están dispuestos a seguir contigo vayas donde vayas, elijas lo que elijas.

Los que me conocéis personalmente me podéis ver estos días de plantón, parada frente a una bonita y tentadora bifurcación. Y eso es lo único que no voy a poder seguir haciendo mucho tiempo más: no elegir. Si muevo ficha hacia un lado toca quesito rosa, y hacia la izquierda marrón: ¿espectáculos o história? ¿En cuál tengo más posibilidades de acertar?

No puedo evitar pensar en la grandeza de ese don de Dios, inamovible, tremendo, duro y apasionante a la vez: el de la libertad. Y decida lo que decida, Él sí vendrá conmigo. Nuestro Dios es el Dios del camino...

sábado, 22 de noviembre de 2008

Reencuentro Nica, otro más

La gente se nos va uniendo. El grupo crece vertiginosamente, y con él las posibilidades de viajar en futuros encuentros. Valencia, Riópar, y la próxima en Zaragoza; y ¿quién sabe? ¿Bilbao?.

En común tenemos al menos una cosa: estamos contagiados de nicaraguina aguda. Y es un problema, porque es contagiosísima, y ni hay vacuna ni hay cura. Sólo nos queda el remedio de coger un avión y cruzar el charco. Mientras, desde aquí nos preparamos para ser mejores, para poder dar lo mejor de nosotros cuando estemos allá.

Un placer haber pasado el día con vosotros. Un abrazo enorme a los que no habéis podido venir. Otro de bienvenida a los nuevos, de corazón. ¡Nos vemos en un mes en Zaragoza!

jueves, 2 de octubre de 2008

Los colores de la selva

Hace un par de días un amigo me pidió que le describiera el famoso "verde-nica" del que tanto hablo. Se me quedó grabado en la retina, y lo echo de menos lo indecible. Intenté compararlo con algo, y no se me ocurrió con qué. Mi camiseta de Snoopy es mucho más fosfi, el verde de los pinos más apagado, el césped de mi jardín más amarillento, las hojas de las palmeras mucho más oscuras... El verde nica es intenso, frondoso, llenito de vida, de luz hasta en los días nublados. Al menos visto desde una pickup. Porque si te metes en él a pie, descubres que esconde otros mil colores que no se perciben desde el camino. Colores que aquí tampoco se entienden. El morado pitalla es bestial, el naranja mango, el rojo zapote, el verde café, el marrón cacao, ese blanco coco más rico que el de la perla o el marfil... Y si te atreves a adentrarte todavía más, encuentras el negro más radiante que existe en el mundo: el de los ojos de los niños que sobreviven en aquellas comunidades, protegidos tan solo por la pura Providencia.

Cuando estuve en aquellas tierras, una amiga me pidió que le describiera la ciudad que me ha visto crecer. Otra selva, pero bien distinta. No sabía cómo explicarle que aquí las personas suelen vivir en pisos, unas encima de otras; y que lo normal es que no se conozcan de nada, ni siquiera el nombre. Y me doy cuenta que hay colores que ellos jamás entenderán, como el verde-pizarra de cole, o el naranja mandarina, o el colorado gazpacho, o el azul piscina, o el negro asfalto, o el amarillo champagne... Imagino que el mismo susto que pasé yo la primera vez que se nos cruzó una vaca por la carretera la pasarían ellos si se les cruzara un tranvía. Tal vez temblaran con la música que sale a golpe de máquina y luces intermitentes de los pubs nocturnos. Y alucinarían con las fuentes con agua potable en medio de pequeños jardines artificiales con columpios, y los escaparates de las zapaterías con botas de mujer hasta la rodilla. Porque ¿cómo explicar en Nicaragua, donde los inviernos se pasan rozando los 40º, qué es un abrigo, una bufanda, unos guantes?. Y me pregunto... si se atrevieran a adentrarse un poco más en nuestra selva, ¿descubrirán -por ejemplo, en cualquiera de las aulas donde doy clase a diario- ese negro radiante brillando en el fondo de los ojos de nuestros niños?

Sorpresa: hay un color que todos entendemos igual. El rojo de la sangre de una herida; la sangre caliente, latina, que lanza el corazón a una velocidad abrumadora por nuestras venas llenándonos de vida... por pura Providencia.

martes, 16 de septiembre de 2008

Zombies

Entre nuestra casa y el cole, cada mañana, Hadasita y yo tenemos que coger dos buses. El segundo de ellos cruza las grandes vías de Valencia, en esa hora neutra entre la noche y el día. Los dos sentidos de la circulación están separados por un paseo, donde hay árboles, algunas estatuas, y banquitos para la gente.

Ahí estábamos las dos, acurrucadas en un asiento, y cuando a mí se me iban cerrando los ojos la nena me suelta:
- ¡Mira, un muerto!
- ¿Dónde, Hadasita?
- Ahí, en el banco de atras. ¡Espera! ¡Ahí delante hay otro!
- No, cariño; no son muertos. Son personas durmiendo.
- ¿Durmiendo? Noooo, no es verdad. Están muertos. ¿No ves que están tapados con una sábana? Además, si estuvieran vivos, alguien les ayudaría ¿no?

No he sabido qué contestarle. He seguido mirando por la ventana del bus, y he visto otro más. Al lado, un grupo de niñas con uniforme, y un señor paseando su perro. Ninguno de ellos parecía ver que en el banco había una persona durmiendo. Realmente, actuaban como si no existiera. Como yo misma antes que mi niña me abriera los ojos camino del cole. Y pienso: cuando alguien no tiene casa, ni trabajo, ni seguridad social, ni familia, ni amigos, ni futuro ni nada que se le parezca, ¿no se parece bastante a un muerto? Más: cuando alguien pasa al lado de una persona así y sigue pendiente de su perro o hablando con las amigas del cole como si tal cosa, sin mostrar ninguna señal de vida, sentimientos, sangre por las venas, ¿se puede decir que están vivos de verdad? ¿No seremos nosotros -los que vivimos en casas con techo y dormimos en sábanas limpias y desayunamos café calentito con magdalenas o tostadas- algo parecido a un zombie?

sábado, 16 de agosto de 2008

Esas pequeñas cosas.

Nunca antes me había parado a darme cuenta de ellas. Son cosas sencillas, que siempre dí por supuestas:
- que, cuando me diera la gana, podría abrir la nevera y encontrar agua purificada fresca que beber (y, de paso, un trozo de chocolate que llevarme a la boca);
- que si sudo puedo ducharme. Y si no sudo también, por higiene;
- que al final del día me espera mi cama, con colchón, y un osito de trapo al que abrazarme;
- que puedo ir a Misa todos los días si me da la gana;
- si tengo mocos, tengo kleenex;
- abro el armario y hago la pregunta del millón: "¿qué me pongo?";
- puedo parar, hacer tres tiendas, ver la puesta de sol, con sus rojos maravillosos, respirar hondo y saber que han sido los minutos del día menos desaprovechados de todos...

Una da por sentado que tiene derecho a todo eso. Pero luego descubre que medio mundo no tiene agua potable, ni ducha, ni cama, ni sacerdotes que les celebren; que se limpian los mocos con la misma camiseta que llevaban ayer, anteayer y el año pasado, porque no tienen otra. Y acaba cayendo en la cuenta que esas pequeñas cosas no son un derecho, sino un privilegio.

Hoy, por casualidad -como solemos hacer las cosas importantes en este primer mundo- he visto la puesta de sol. 8 horas antes la vieron en Nicaragua. ¡Qué bueno es Dios, que pinta esos mil matices brillantes, irrepetibles, con su paleta única, para disfrute de ricos y pobres!. Para que los pobres se sepan un poco más ricos... y los ricos un poco más pobres, y aprendamos a dar gracias.

sábado, 9 de agosto de 2008

Reencuentro Nica

Este fin de semana he tenido el privilegio de compartir de nuevo la vida con algunos de los que estuvimos en Nicaragua el mes pasado. Ha sido un gustazo descomunal. Vale que nos ha faltado el gallopinto, que la paella está riquísima pero no es lo mismo. Muchos de los que no han podido estar han llamado por teléfono -y varias veces- porque en el fondo sí estaban... de corazón. Si me leéis, sabed que nos hemos acordado de todos y cada uno de vosotros con muchísimo cariño. Y que el 23 de este mes no tenéis excusa.

Hay una persona que se ha pasado medio año tratando de hacerme entender la importancia de tener relaciones personales gratificantes. Creo que ahora al fin lo he pillado. Lewis lo explica muy bien en la película "Tierras de Penumbra": la experiencia es una maestra brutal. Las cosas no se aprenden de verdad hasta que no se experimentan, por mucho que la teoría esté asimilada. Para mí, lo que vivimos allá, y la amistad que nos hemos traído acá, es una de las cosas más gratificantes de toda mi vida, que ya no es tan corta.

Repasando las fotos de Pilar, que son todas preciosas, al final he optado por colgar ésta. Porque en cada mirada, en cada sonrisa, desprevenidos y al natural, os veo tal cual sois: sencillos, amables, alegres, serviciales, tratando de dar siempre lo mejor de vosotros mismos. Si a los nicas les ha llegado la mitad de lo que me habéis llegado a mí, el pedazo testimonio que habéis dejado en esas tierras ha sido la mejor misión. Y corto ya, que tengo un nudo en la garganta de muerte y se me están saliendo los mocos. Sabéis que os quiero, ¿a que sí?. Gracias, por hoy, por ayer, por el mes pasado, por el que vendrá. Gracias. Mil gracias...

viernes, 8 de agosto de 2008

Marcos y Moses

"Marcos nació en una familia de siete hermanos. Su madre tuvo un parto difícil, pero gracias a la ayuda médica nació sin ninguna tara. Moses también tiene siete hermanos. Durante el embarazo, su madre tuvo problemas y él nació con un pulmón oprimido que ahora le impide respirar con facilidad. Moses nació ayudado por su tía y su abuela, expertas ganaderas.

Marcos disfruta de una alimentación sana y equilibrada. Come verduras, carne, pescado, hierro, fósforo, hidratos de carbono...
A Moses se le cayeron los dientes debido a la desnutrición.
La comida preferida de Marcos es el pollo, y el jamón serrano.
Moses no lo ha probado nunca, pero seguro que le gustaría.

Marcos tiene un abrigo de cuadros para los días de frío.
Moses tiene más suerte, porque en su país casi nunca hace frío y no necesita ropa. Es una suerte doble, porque aunque la necesitara tampoco la tendría.

Marcos sale de su casa para ir a jugar al parque y dar un paseo. Moses siempre está fuera de casa. Marcos no conoce a su padre y no sabe dónde está. Moses tampoco lo conoce, pero sabe que murió en la guerra, aunque no contra quién luchaba.
Marcos no irá nunca al colegio ni aprenderá a leer. Moses tampoco. La esperanza de vida de Marcos es de unos 20 años. La de Moses es mayor, pero él quizá no llegue a cumplir los 20.

Marcos es un setter irlandés.
Moses, un niño africano".

(Autora: Carmen Posadas).


No he podido evitar colgaros este texto. Posque el otro día llevé a Carry al veterinario, y entre la vacuna, el pienso, el collar anti-garrapatas, los huesos limpiadientes, el líquido para las orejas y la chapa de identificación, me dejé 97€ (que es el sueldo de todo un mes de una persona en Nicaragua).

¿En qué planeta de locos vivimos?

Últimamente pienso que somos nosotros, los del Primer Mundo, los que necesitamos ayuda; no vaya a ocurrirnos lo que a aquel Epulón...

domingo, 3 de agosto de 2008

En El Crucero...

... hay una casa que las siervas del Divino Rostro, con Madre Teresita "la tordoterreno" a la cabeza, han convertido en horfanato. Os habréis dado cuenta que casi todas las fotos que os cuelgo son de niños. Motivos hay al menos dos:
1- A los niños les gusta que les hagan fotos.
2- Me parece de una insensibilidad y mal gusto morboso espantoso entrar en la casa de un adulto o de un enfermo a echar fotos.
De todas maneras, no quiero que os engañéis: las vidas de los nanos del Crucero no son menos dolorosas que las de sus mayores. Muchos de esos niños han sido abandonados, o están allí recogidos por situación de "riesgo" (o sea, malos tratos o violación). Y podría hablaros de casos con nombres propios que os quitarían el sueño más de una noche. Pero no creo que sea bueno airear lo malo. Me parece bastante más constructivo este pequeño vídeo donde veréis a Álvaro, Luis y Rafa jugando en el horfanato. Y apunto: a veces jugar (como dar de comer al hambriendo, o enseñar al que no sabe, o soportar con paciencia las flaquezas del prójimo) es una obra de caridad de primer grado. ¿Y a que no parece tan difícil?

sábado, 2 de agosto de 2008

"Dadles vosotros de comer"

Frase lapidaria del Señor en el Evangelio de este domingo. Y ahora entiendo la respuesta de aquellos primeros discípulos suyos: "¡Espera, para el carro Jefe, que son 5000 hombres sin contar mujeres y niños, y sólo tenemos 5 panes y 2 peces!".

Lo mismo contestamos hoy nosotros. Y se lo explicamos, como si Él no supiera de sobra que solos no podemos. 5 míseros panes y 2 pececillos; no es nada. Pero lo es todo, porque es cuanto tenemos, y hay que ponerlo para que surja el milagro...

Y recuerdo S.Pablo, y S.Cristóbal, y El Manzano, y El Uval, y todas esas pequeñas comunidades a las que hemos ido con nuestros "5 panes y 2 peces": un Evangelio, una mochila llena de globos, y Amoxicilina a punta pala. Eso es todo.

¿Eso es todo?: no. Y amor, y esperanza, y ganas de trabajar. Y ayer conseguí dos personas más que apadrinaran a mis populares divinos; y sigo en campaña para sacar las 5 cuadras de frijoles para Uval. Y no me da vergüenza pediros, porque así lo hace el mismo Dios... ¿o no sentís su Palabra viva en el aire, susurrando al oído: "Dadles vosotros de comer"?

jueves, 31 de julio de 2008

Populares y divinos

Hay una especie de telenovelucha que echan en Nicaragua, que he tenido la suerte de no ver y la desgracia de conocer de oídas. Se llama "Patito Feo". Es un colegio donde malconviven las "divinas" y las "populares", o sea, niñas sencillas y niñas pijas repelentes. El argumento es típico. Unas sobreviven al machaque de las otras. Lo curioso es que, entre los niños de verdad de las aldeas en las que hemos vivido, he encontrado algunas que se sentían orgullosas de ser populares, otras que llevaban su popularidad con resignación, y otras que soñaban con la divinidad como quien sueña con un anhelado príncipe azul. Una prueba más del efecto dañino que tiene la caja tonta sobre la higiene mental.

He buscado las fotos de la serie, y he vuelto a echar un vistazo a los nanos que tenemos en Uval para apadrinar, y yo no tengo ninguna duda: mis populares son absolútamente divinos. ¿No os lo parecen a vosotros?. Y lo mejor: gracias a Dios, los míos sí son reales...
Nota: hacer clik en la imagen para ampliar.
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