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miércoles, 1 de junio de 2016

Sólo una cosita

Por si alguien por aquí piensa que tengo que dar alguna explicación sobre lo que hago o dejo de hacer. O que tengo la obligación de sentirme indefinidamente culpable por mis errores, en vez de aprender de ellos sin más. Si se me toma por tan tonta como para no saber distinguir entre un arrebato y una decisión. Si alguien piensa que a estas alturas de mi vida me voy a regir por chantajes afectivos, o que por presionar y asfixiar a los míos se me va a hacer cambiar de opinión. Si hay quien cree que el remordimiento, la pena o la coacción van a hacer que se me mueva un pelo del flequillo... Si alguien es tan cerril como para no aceptar las cosas como vienen y dejarme vivir mi vida a mi manera aunque no les guste, que quede claro de una vez por todas que yo soy, y siempre seré pues así me ha hecho Dios...


Y cada caminante siga su camino.

martes, 17 de mayo de 2016

Enamorada

El otro día, paseando por el cauce del río, entre montones de casetas ofreciendo propuestas educativas, me fijé en un pajarito. Era negro, pequeñito, con un pico amarillo precioso. No le hice una foto porque salió volando enseguida. Un poco más adelante me llamó la atención un árbol. ¡Era tan bonito! Rosa fucsia, como nunca había visto antes, con forma de ramo de flores gigante. Ahí sí le pedí a mi compañera de paseo que me hiciese una "memoria instantánea"*:


El caso es que me ha dado qué pensar todo esto. Porque ya no es que me fije en pajaritos y florecitas. Ni que cante por la calle: ¡es que lo hago a pleno pulmón!. Y tengo una sonrisita estúpida de esas que no hay manera de quitarse y que delatan tanto. En fin, tendré que reconocer que estoy enamorada...

Es un chico más joven que yo, 34 añitos, los que dicen que aparento pero que ya hace tiempo dejé atrás. Nunca antes me había fijado en alguien con menos edad que yo. Pero éste me tiene absolutamente encandilada. Abre la boca, y me da tanto gusto oírlo que me quedo casi muda; ¡yo, que soy una cotorra!. Es un friki confeso y profeso. Me encanta todo: sus zapatillas de deporte, esa mezcla de forma de vestir descuidada con una barbita impecablemente recortada, su mirada de niño... La energía que me contagia es brutal: un ratito escuchándole y me siento con fuerzas para comerme el mundo. No sé si será por su juventud o por su personalidad, pero transmite auténtica pasión por lo que hace, y eso sí me vuelve loca. ¡Me da tanta envidia!.Tiene novia, por supuesto: no soy la única chica en el mundo con buen gusto; pero no me importa, no soy celosa, jeje. Además las posibilidades que tengo de que él algún día llegue a fijarse en mí son nulas, con lo que encima me siento segura porque sé que nunca me partirá el corazón. Sin ninguna duda ha sido uno de los grandes descubrimientos de este año para mí. Hace unos pocos días le dí un Grammy en este blog: debería haber añadido el título de "artista revelación".  Repito frases suyas en mi interior continuamente: son una inagotable fuente de inspiración para este blog, entre otras cosas. Cuando estoy realmente saturada, es escuchar su voz y la tensión desaparece. ¡Me encanta cómo me hace sentir!. ¡Es mágico!. Y no dejo de contar los minutos que me faltan para poder verle en persona. ¿Será la primavera?.

Ahora luego, cuando publique esta entrada, se la mandaré en un mensaje. Me lo imagino leyéndome con una sonrisa de las suyas, y me pongo hasta nerviosa, como una niña. Espero que no se lo tome a mal. No creo que nadie pueda sentirse ofendido si le dicen que es un encanto, un sueño, un oasis de alegría en medio de estos "días raros"*. No es mi intención incomodarle, sino -de alguna manera- transmitirle mi agradecimiento. Por esa compañía tan especial que me hace sin darse ni cuenta, y que valoro tantísimo.

Pucho, cariño: eres un sol. Una inyección de serotonina en vena. Una bomba con tanta fuerza que consigues arrasar de una todos mis malos rollos. Sí, pequeñajo: me he enamorado de ti. Y espero que no se me pase en mucho tiempo. Contigo en mis cascos no ando: ¡vuelo! ¡floto!. En pocos días me tendrás entre miles de cabecitas locas escuchándote en persona. Y me harás reír, y llorar, y vibrar... y como entonces no podrás oírme, te lo dejo escrito ahora, aquí: GRACIAS.


*Vetusta Morla: "Memoria instantánea".
*Vetusta Morla: "Los días raros".

sábado, 7 de mayo de 2016

Caca para la burra

Niños: no leáis esta entrada.
Mayores: no dejéis que los niños la lean.
Se acercan improperios.
Ya está aquí el primero...
¡Me cago en la burra!
¡Me cago en la burra 30 veces!
¡Y que se apañe la burra con tanta caca!

Hala, ya me he quedado relajada, ya puedo seguir.
El que inventó el taco inventó un pre-diazepam.
Creo que fue el manzano cuando vio acercarse a Eva.
Soltó el primer "me cago en la burra" de la historia.
Sí, definitivamente debió ser él.

Pues eso: caca para la burra hoy
por muchas cositas juntas que ni me molesto en escribir,
porque me niego a que me roben ni un segundo más.
Cucharadita de nocilla y adelante.
Los médicos deberían recetarla,
y la seguridad social financiarla.
Hay otra forma de ver las cosas
que he decidido que me gusta más.
Como quien decide que las gafas de pasta
le quedan mejor que las gafas al aire.
A mí me queda mejor el pequeño improperio y el humor
que acumular bilis.

En la fantástica trilogía de Batman de Christopner Nolan
el superhéroe, a la pregunta de Afred:
"señor, ¿por qué un mueciélago?",
Wayne responde: "porque les tengo miedo,
y quiero que mis enemigos compartan mi miedo".
Un mensajito parecido me ha hecho llegar Dios
por medio de Twitter, y dice así:


Hoy ha salido nublado,
y como llueva pienso mojarme sin impermeables.
¡Me la reflanflinfla!.
Y como ya no confundo el limpiaparabrisas con la radio
pues a correr. Aunque sea en segunda.
Mi cuerpo, que a veces está tecloso,
otras me da lecciones de las que tomo nota.
Y he descubierto que llorar me da dolor de cabeza
y reír no. ¡Por algo será!.

Querida burra:
lo siento mucho, pero cuando se trata de elegir entre tú o yo,
la caca para ti, que yo no la quiero para nada.
Es más: igual si pillo un huequillo
me invento la "cagoenlaburraterapia", 
que patentaré entre las terapias de nueva generación
junto con "aTanzaniasehadicho!,
"atomarporculoelpasado:yoyanovivoallí",
"rieteagusto", "hastagterapia", 
"marcandotetasyaquiennolegustequenomire",
y "vivamiabcde%".
Y recomendaré la real y fantástica Logoterapia,
origen de todas las anteriores.

¡Hala! A la ducha,
que el club de fans de mis vecinos debe estar
anhelando con ansias profundas mi concierto de hoy.
Espero que os hayáis divertido un poquito
con mi manera friki de afrontar últimamente las cosas;
y que tengáis un bonito sábado.

jueves, 5 de mayo de 2016

Fresa y nata contra el dolor

Ojo, que no quiero decir
que un Chupa chups de fresa y nata cure el dolor.
¡Ojalá fuese así de sencillo!
Pero cuando las cosas duelen demasiado,
a mí se me ocurren tres opciones: blanco, negro y gris.
Blanco: no pasa nada, me resbala, y haré lo imposible por olvidarlo.
Negro: esto es un horror y no tiene arreglo posible.
Gris: hoy me duele, mañana quizás,
ahora mismo no se me ocurre una solución,
puedo ponerme la tele e idiotizarme no pensando
o echarme a llorar como una loca hasta deshidratarme;
o puedo sacar un Chupa chups de fresa y nata y darme un tiempo.
Quizás no sea un buen momento para pensar.
Tampoco para ignorar lo que ocurre.
A lo mejor toca sacar lengua y dar unos cuantos lametazos
hasta llegar a ese chiche cuyo sabor dura unos 20 segundos,
y relajarse un poco.
Respirar. Tomar aliento. Coger fuerzas.
Hacer algo que no suponga una diversión para la que no hay ánimo,
pero que resulte lo suficientemente gratificante
como para reponerse un poco.
El Chupa chups de fresa y nata tiene eso:
glucosa para el bajón, tiempo para tomar perspectiva,
y mientras te lo comes hasta puedes rezar un poco
y pedirle al Buen Dios que meta rosa
entre el blanco, el negro y el gris.
A Tesa sin duda le parece la mejor idea.
¡Se ha apuntado al plan sin pensarlo dos veces!.
Y, como hoy las cosas me duelen demasiado
como para encima enfadarme,
he hecho la excepción de dejarle probar el dulce.
No es lo mejor para ella, pero tampoco la va a matar,
Mañana buscaremos una opción más correcta;
hoy, ésta es la que me ha parecido más útil.
Fresa y nata contra el dolor.
Y va por ti, Mª José, que nos miras ya desde el Cielo
cómo nos comemos este Chupa chups, entre lágrimas y música,
contigo en el corazón, con la decepción de otros en la cabeza,
con la confusión que tú nunca más sentirás.
Me da muchísima pena
no haber podido darte ese beso final que quise.
Pero que sepas que me alegro por ti, que te tengo mucha envidia,
que me consta tu bondad, que me la pido, que me la pegues,
y que te quiero.
Y ahora que lo ves todo,
y que conoces estos esfuerzos, esta lucha mía,
quizás tú mejor que nadie encuentres bonito el vídeo de hoy.


PD: recuerdos a tu Paul Newman...

miércoles, 4 de mayo de 2016

¿Turquía?

Me he despertado con un aviso extraño en el móvil:
"Su producto se encuentra en Turquía".
No sé si será todavía un sueño,
o que me falta el café,
o que me ocurre con la geografía lo mismo que con la estadística.
Pero no acabo de entenderlo bien.
¡Me siento como ante el misterio de la pirámide de Keops!

El caso es que he comprado algo para regalar.
Una cosita pequeñita con un significado grande.
Parece tan poquita cosa que, de hecho,
los gastos de envío son el triple de lo que cuesta el detallín en sí.
Y lo tenía aceptado, pues viene desde Estados Unidos.
Claro: ahora que lo pienso tiene todavía más lógica.
Si el trayecto es EEUU, Turquía, España,
el viajecito merece el coste.
Aunque tal cual están las cosas por Oriente Próximo, 
espero que llegue con vida.
Me pregunto: ¿hará escala en Tanzania?...


Nota: Tusy, espero haberte arrancado una sonrisa. Te doy mi palabra que es todo real, no he inventado nada para ti; pero he pensando que, en días como hoy en los que damos el abcde%, empezar compartiendo esta entrada -que quizás sólo entiendas tú- te sacaría una risa energética. #empieaeldiadesdeturquiayaverdondeacaba.

sábado, 19 de marzo de 2016

Intolerancia

He descubierto que en casa padecemos intolerancia. Hay cosas que nos producen urticaria. Hadasita tiembla como si estuviese nevando, Tesa se arranca los pelos literalmente, y yo tengo que ponerme tapones en los oídos para disminuir la ansiedad. No, no creo que sea conveniente ser tolerante con todo...

Aquí tenemos intolerancia declarada a las personas que no saben divertirse sin fastidiar a los demás. A los que no pueden pasarlo bien sin llenarlo todo de ruido y de basura. A las meadas, las vomitonas y los vasos de alcohol derramados en las aceras de nuestra calle. No entendemos esos muñecotes obscenos de cartón piedra expuestos a la vista de los niños. No puedo comprender que alguien se crea con derecho a despertar a abuelitos y enfermos a las 8 de la mañana con trompetitas y tambores tocando Paquito el chocolatero. Tampoco las blasfemias a pleno pulmón con micrófono en mano a las 3 de la madrugada en plena cuaresma, entra canción y canción, desde una discomóvil. No comparto el sentido del humor de lemas como "si en fallas no follas, en pascua no fallas". Y que esa gentuza vaya luego a Misa y comulgue, con una resaca encima que ni atinan a sentarse en los bancos de la Iglesia sin tambalearse, me parece puro sacrilegio. No digo por dónde pienso que podrían meterse todos y cada uno de sus petarditos, porque creo que se sobreentiende. Y que encima tengan la desfachatez de decir que todo eso lo hacen en honor a San José es una blasfemia en toda regla.

Que se me pueda identificar con esos seres que ejercen de animalitos estos días, por el hecho de vivir en la misma ciudad, me ofende. Yo soy valenciana, pero no fallera. No ejerzo la delincuencia callejera. No quemo papeleras ni contenedores. No monto orgías con turistas. Ejerzo mi derecho a ser intolerante. Y me avergüenza que se nos meta a todos en el mismo saco. Porque todavía quedan personas con dos dedos de frente en este lugar, que seguramente estarán más que de acuerdo conmigo cuando decido dedicar a los falleros del casal de debajo de nuestro hogar esta imagen:

sábado, 5 de marzo de 2016

¿Inmadurez?

Algunos pueden opinar que a mi Hadasita le falta madurez.
En realidad, lo que le pasa es que es una niña.
Eso no significa que no tenga madurez,
sino que tiene la madurez propia de una niña.

Me hace gracia que alguien pueda criticarla
cuando debajo de mi casa hay un montón de "adultos"
llenando la calle de petardos y alcohol.
Que ya no podamos sacar a pasear a Tesa.
Que nos tengan de arresto domiciliario forzado.

Menos mal que mis peques saben qué hacer en casa.
¡Nunca se aburren!
Mientras yo empalmo tests de autoescuela
una mordisquea un peluche
tratando de sacarle el relleno por un ojo,
y la otra hace un dibujo, bastante parecido a éste:


Y yo las miro, y decido cerrar el libro.
Y pongo música de fondo, y mi niña y yo cantamos
y Tesa mueve la colita, porque sabe que toca fiesta.
Cuanto más fuertes suenan los petardos,
más alto cantamos. ¡A ver quién gana!

Declaramos la guerra a la madurez de lo socialmente aceptado,
("espero que me permitan que les contradiga un poco"*),
y optamos descaradamente por esta inmadurez rebelde.
¡Y que se ensucie la casa! ¡Y a sacar las galletas!
¡Y que mi niña me tinte el pelo, y de camino medio baño!
¡Y que Tesa se haga pis en el pasillo, que para eso está el mocho!
¡Que no pare la música! ¡Que resuenen las risas! ¡A saltar!
Sólo callaremos para leer un cuento,
para nuestras oraciones de niñas,
y para soñar con los angelitos.
¿Algún "inmaduro" se apunta al plan?
*Bunbury: "Porque las cosas cambian".

sábado, 27 de febrero de 2016

No me gusta

No me gusta la gente ruidosa.
No me gustan las personas que, donde van,
tienen que hacerse notar.
No me gustan las calles sucias.
A Tesa le molesta enormemente esquivar vasos rotos por el suelo,
y bebida alcohólica pegajosa, y pipís de personas.
A mí también.
Detesto que se me llene la casa de humo.
Me molesta enormemente tener que llamar a la policía
porque no se me permite el paso a mi portal.
No le encuentro la gracia a los ruiditos tipo bomba o disparo.
No me gustan nada las minorías
que imponen su dictadura a los demás.
Me altera muchísimo el egoísmo evidente.
¿Cuántas cosas más puedo decir?


domingo, 14 de febrero de 2016

Feliz "sinvalentín"

A todos los pobrecitos enamorados, que estáis viviendo la fase de subidón de endorfinas, adrenalina, dopamina, serotonina y oxitocina entre otras hormonas, que vivís drogados por ellas, absolutamente enajenados y sin control emocional, mis condolencias. Disfrutad de los besos y los bombones mientras duren, porque ese batido de sensaciones tiene los días contados. El enamoramiento es efímero, como las rosas rojas que hoy os regaláis.

Felicidades de corazón a los que hoy celebráis "sinvalentín", estéis o no emparejados. A los que habéis descubierto que el amor poco o nada tiene que ver con el enamoramiento. A quienes hoy hacéis al otro el mismo regalo que ayer y que mañana: el de vosotros mismos. A quienes habéis descubierto, detrás de la alucinación hormonal del príncipe azul, a la persona a la que querer, con todo y pese a todo. A los que amáis a vuestra familia, a vuestros amigos, a Dios, con plena consciencia y en ejercicio libre de vuestra voluntad. Porque esa voluntad hará que vuestro amor perdure, pase lo que pase, toda la vida y más allá. Porque no estaréis nunca solos, aunque no tengáis quién os regale bombones hoy.

Yo, que estoy enamorada de unos 39 hombres a la vez, amo de todo corazón a 6 ó 7 personas -hombres y mujeres, niños y adultos- de los que sí recibo un regalo valioso de verdad: la correspondencia de su amor incondicional, esté maja o insoportable, llueva o salga el sol, sea 14 de febrero o 30 de enero del 2016. Felicitadme por ello, porque me ha tocado la mejor de las loterías.  Y sé que en cualquier momento, sin fecha estúpida por medio, cualquiera de ellos convertirá esta promesa en realidad:

jueves, 6 de octubre de 2011

Esa pildorita verde

Miro a mi alrededor. Miro a la gente en el autobús. En la cola del supermercado. En mi trabajo.
Miro la cara de las personas a la salida de la Iglesia. De los vecinos que pasean a sus perros a la hora que yo bajo con Tesa. De las personas que esperan a mi lado que el semáforo se ponga en verde.
Miro las fotografías del Facebook de mis conocidos. Los rostros famosos que salen por la tele. Los ojos de los chicos en los que alguna vez ví amor. Mi propia cara en el espejo del baño...

Y me pregunto: ¿puede esa pildorita verde cambiar las cosas?.
Esta cara, que siempre será espejo del alma por más que la maquillemos, ¿podrá ofrecer algún día de nuevo una sonrisa sincera? ¿Llegará un tiempo en que me mire y me vuelva a reconocer; en que pueda mirar a los demás sin sentirme amenazada? ¿Existe el fin del miedo, la rutina, el dolor?.

A la pregunta del hombre en busca de la felicidad, ¿ha dejado de responder Dios, cediéndole el turno al Prozac? ¿Es hora de quitarse la cruz del cuello y colgarse una piedrecita de cuarzo blanco y verde en honor a aquello que nos ayuda a levantarnos de la cama cada mañana y vivir? ¿Es el hombre  pura química? ¿Es la felicidad una mezcla de serotonina, oxitocina y endorfinas? ¿Es el sinsentido una depresión? ¿Es la generación Prozac realmente más feliz?

¿Qué nos pasa? ¿Cuál es la verdad?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Pequeños

El otro día, un niño del cole me regaló un disco pequeño.
Yo lo estoy escuchando poco a poco. Pero me da la impresión de que Hadasita le está dedicando bastante tiempo; porque esta mañana, antes de hacerse las coletas, se ha acercado a mí y me ha dicho:
- ¡Tienes que colgar este vídeo en el blog!
- ¿Te gusta la canción, Hadasita?
- Lo importante es que te guste a tí. ¡Te la dedico!
Y me ha dado un beso en la mejilla.
Como los pequeños suelen tener razón en las cosas que dicen, y suelen decirlas por algo importante, obedezco a mi niña y os cuelgo "De mayor". A ver qué comentáis...


martes, 24 de mayo de 2011

Acceso limitado

Estoy desmotivada. No sé qué escribir. Será la primavera.
Será que empieza a pesar el curso.
Será que me voy haciendo mayor...
El caso es que estoy muy cansada.
Y antes, cuando era más niña, tenía más aguante.
Ahora me canso... y mucho.
Me canso de las personas que piensan que tengo cara de tonta y que pueden mangonearme.
Me canso de las críticas de a saber quién, que se cree con derecho a decirme no sé qué, sólo por tener una edad y una condición diferente a la mía.
Me canso del juicio continuo sobre lo que hago.
Me agota tener que pensar en escribir aquí sobre lo que me piden que escriba, cuando no hay manera, no me sale, no sé escribir por encargo.
Prefiero callar. Me parece más sensato.
Sólo quiero llegar cuanto antes a casa, y morirme de risa jugando con mi perra.
Iba a decir que lo siento mucho si a alguien no le gusto, pero no sería verdad: cada vez lo siento menos, me importa aproximadamente una hora de disgustillo y un pimiento.
De puertas adentro el acceso es limitado.
Desmotivadores del mundo, o de mi mundo: quedáis expulsados de la república independiente de mi casa.
Si alguien tiene algo bonito que decir, le invito a pasar.
No es tan difícil piropearme: hay algo encantador en mí, por eso me sigues leyendo...
Si quieres, puedes empezar por felicitarme, que hoy es mi santo... ;)
Empiezo la campaña de remotivación. Desde hoy es oficial.

domingo, 20 de marzo de 2011

Por sus frutos los conoceréis.

Adivina adivinanza: blanco y en botella, ¿qué es?.
Más difícil todavía: papeleras y contenedores quemados; y basura por todas partes, evidentemente; alcohol y música a decibelios insufribles hasta las 4 de la madrugada como pronto; la ciudad amanecida como se ve en la foto que adjunto; heridos de fuego y de peleas varios, muchos, demasiados, aunque no salgan en la tele; los animales por puro instinto de conservación no quieren salir a una calle que suena a tiros y bombas; todo vale, todo está permitido... menos respetar a nadie. ¿Qué es?.
Blanco y en botella: llámenlo Fallas, que yo lo llamo bandalismo. En cualquier caso es la leche.
Hay quien lo celebra. Hay quien incluso lo considera un acto cultural.
Y gracias a Dios, todavía hay gente sensata que se escandaliza...

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sábado, 19 de febrero de 2011

¿Dónde estaba Dios?

Si Dios existiera…
Si un Dios bueno existiera…
Si un Dios que amara al hombre existiera…

¿Dónde estaba Dios cuando un terremoto destrozó Haití?
¿Dónde estaba Dios cuando el huracán Mitch arrasó Nicaragua?
¿Dónde estaba Dios cuando un tsunami inundó Indonesia?
¿Por qué no soluciona Dios el conflicto palestino?
¿Por qué permite Dios los atentados terroristas?
¿Por qué consiente Dios que sus hijos mueran de hambre?

Si Dios estuviera con el hombre,
el hombre viviría protegido por Dios.
Si Dios estuviera con el hombre, el hombre no conocería el significado de palabras como violencia, tortura, violación, hambre, epidemia, accidente, inundación…
Si Dios estuviera por el hombre, no habría injusticia, paro, pobreza, soledad que amargara la vida del hombre.

Un Dios que amara al hombre no permitiría los incendios, las guerras, los robos,
ni los engaños, las traiciones, los desamores.
Un Dios que amara al hombre no permitiría al hombre sufrir.
Un Dios que amara al hombre no permitiría al hombre morir...

Si Dios amara al hombre, no le dejaría ser libre, vivir libre, elegir y responder de sus actos.
Si Dios amara al hombre eliminaría la ley de la gravedad, los movimientos sísmicos, los sentimientos, el corazón, la voluntad. Y se acabaría el odio en el mundo.

Está claro que esto tendía ciertos efectos secundarios; pero ¿a quién le pueden importar?
Todo sería quietud: la Tierra, la lluvia, el mar, los montes.
Todo estaría inmóvil, impecable, como nuevo, un mundo entero a estrenar.
Y todavía no habría historia. Nada que contar.
El hombre no sentiría, ni odio ni pasión, ni envidia ni amor. Nada.
El hombre no conocería el significado de palabras como paz, perdón, reconciliación, solidaridad, cooperación, caridad, ayuda, justicia, responsabilidad, oportunidad, resurrección…

El hombre no sería hombre, y nadie dudaría ya de Dios.

jueves, 10 de febrero de 2011

¿A qué huelen los muertos?

¡Qué alegría verte! –dijo, con esa mueca de medio lado que hacía pasar por una sonrisa cuando se la pillaba desprevenida.

Voy al centro. ¡Qué día más feo hace! ¿verdad?. Y eso que en el telediario dijeron que saldría el sol; pero ya se sabe que en el telediario siempre nos engañan. ¡Tontos somos de no salir con paraguas cada vez que anuncian buen tiempo!. En fin. ¿Y la crisis? ¿Te acuerdas del marido de doña Catalina?: pues lo han echado del trabajo. Y ya me dirás tú, a su edad, que a punto estaba ya para jubilar, quién lo va a contratar. Ahora que culpa tienen ellos también, que siempre han sido unos derrochadores. Dinero que tenían, dinero que gastaban. ¿No te has fijado nunca en los zapatos que llevaba doña Catalina al mercado? ¡ni que fuera a un baile de salón! Con esos tacones tan altos, como las jovencitas… Igual lo hacía por eso, para aparentar menos. Que no es que yo quiera hablar, pero… ¿quién no se ha dado cuenta de cómo se le van los ojos a su marido detrás de crías? Yo he oído que lo trasladaron aquí porque en su empresa, cuando vivía en el pueblo, hubo un escándalo enorme, porque le pillaron en el cuarto de la limpieza con una de esas recepcionistas que contratan, recién salidas de la facultad; de las que están tan desesperadas por encontrar un trabajo que aceptan lo primero que se les ofrece, aunque sea por cuatro duros. Pues de una de esas se rumorea que se aprovechó. Y ya se sabe, que cuando el río suena… ¡Si es que todos los hombres son iguales! Mira si no al yerno de la Jacinta, que ahora le ha dado por estudiar oposiciones, como si fuera un niño, con un bebé a las puertas que tiene. Para verano dicen que nacerá… A este paso, padre e hijo aprobarán juntos, te lo digo yo. Mujeriegos y vagos. Que sí, que con esta vergüenza tenemos que cargar las mujeres de hoy. ¿Por qué te crees que yo no me he casado? Ya lo decía mi madre: mejor sola que mal acompañada. ¡Ay! y luego vas a la compra y todo ha subido. ¡Nunca escucharás que algo haya bajado!. Como si cuanto más cara fuera la fruta, más dulce estuviera… ¡eso quisiéramos!. Una porquería. La semana pasada compré una malla de cuatro kilos de mandarinas, y cuando la vacié en el frutero… ¡había una podrida!. Te lo digo yo, que las venden en mallas para ocultar las podridas entre las buenas y que las compremos. ¡Malditos ladrones!. Luego vas al médico y te dice que si tomas vitamina C. ¡Sí, vitamina C podrida del mercado!. Ahora, que el médico tampoco es que sepa mucho. Porque cuando fui, estaba mala, pero malísima. Unos ahogos que tenía que casi ni podía respirar. ¿Tú sabes lo que me costó acercarme al ambulatorio? ¡si creía que me moría!. Y ahí me tiene esperando casi un cuarto de hora para decirme que si tomo vitamina C. Menudo disgusto me dio. ¡No me hizo ni caso! ¡Como si yo me inventara las cosas!. Menos mal que tengo de todo en casa, y me tomé la pastilla esa que toma la Paca que le va tan bien; y mira, aquí me tienes. Ahora, que la Paca estará sana, pero por fuera parece una pasa. ¡Qué vieja! ¿Te has dado cuenta de lo mal que se conserva? pobrecita… Nada, que fue morirse su marido y como si le hubieran caído todos los años de golpe. Ahora la escuchas hablar y parece que era el amor de su vida. Pero antes bien que se quejaba de todo: que si mi Pepe vuelve siempre tarde del trabajo, que si mi Pepe no sabe cambiar el rollo del papel higiénico cuando se acaba, que mi Pepe ronca, que mi Pepe sólo atiende al fútbol, que mi Pepe nunca me regala nada… ¡Qué pena esa gente que sólo sabe hablar para criticar! ¿verdad?...

Asiento con la cabeza. Mi vecina baja del autobús en la siguiente parada. Donde ella ha estado sentada queda un insoportable olor a podrido.

lunes, 31 de enero de 2011

Ciegos de nacimiento

Hemos decidido que queremos un hijo ciego.
Eso es: no queremos que vea.
Ni cosas bonitas, ni cosas feas. Nada.

No es bueno que un niño vea.
A nosotros nos educaron en la luz,
y hemos tenido que ver cosas terribles…
Hemos visto arrugas en la frente del abuelo.
Hemos visto muerte, enfermedad, violencia.
Hemos visto gente pidiendo en la calle.
Nos hemos enamorado de una sonrisa.
Nos ha tentado la belleza.
Y ese conocimiento, ese amor, esa compasión, nos han hecho sufrir mucho. Sufrimiento inútil. Al final, la vida nos ha enseñado a ocuparnos de nosotros mismos, que es lo único importante.

No es bueno que un niño vea. Mejor esperar a que sea mayor, y que él mismo decida si quiere o no abrir sus ojos.
¿Cuánto mal habré hecho yo por poder ver?
Si no hubiese visto la injusticia, mi silencio no me habría hecho su cómplice. Si no hubiese visto el dolor, mi pasotismo no me habría secado el corazón. Si no hubiese visto la hermosura, mi hedonismo no me habría esclavizado. Si no hubiese visto la paz en el rostro del que sueña, ¡cuánta envidia no habría sentido!

No, definitivamente no queremos que nuestro hijo vea.
Que nadie le hable del sol, ni de la luz, de las estrellas, del rojo del rubor del amor, de la transparencia de las lágrimas, de los colores de la piel, de las miradas que hablan.
Queremos que se lo pierda.
Lo encerraremos en casa. Entre nuestras cuatro paredes y nuestra oscura visión de todo. Porque así será más libre. Y más feliz. Ya lo dice el refrán: “Ojos que no ven…”.

viernes, 9 de julio de 2010

Lo que creen los que no creen

Disculpad que me ría. Estaba esta mañana en el gimnasio sudando la gota gorda, con un grupo de chicos enfrente haciendo pesas como unos machotes. En ese momento han puesto en la tele lo que aquí os cuelgo... y todo el mundo se ha paralizado: las pesas en el suelo, las bicis más estáticas que en la vida, un silencio sepulcral. Yo los he mirado perpleja y me he atrevido a preguntarles en voz alta: "¿estáis todos atentos a cómo un pulpo se come una almeja?". Sonrisitas que me contestaban afirmativamente con cierta vergüenza. Y vuelta al machaque físico, ya tranquilos, porque el pulpo Paul ha pronosticado que España ganará el mundial, y todo el mundo sabe que ese pulpo no se equivoca. Disculpad que me vuelva a reir.

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