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jueves, 2 de enero de 2020

Año nuevo

La noche del 31 de diciembre al 1 de enero, los españoles damos la bienvenida al año nuevo. En este caso, además, a uno especialmente bonito: el 2020. Y lo hacemos como siempre (es una de las pocas tradiciones que todavía se nos permite conservar): con las campanadas de la Puerta del Sol de fondo, comiendo 12 uvas, una por campanada. Tras las uvas besamos a la familia y amigos que nos rodean, y brindamos para que el nuevo año nos traiga felicidad.

Es una costumbre bonita.
Algunos, por rellenarla de una buena dosis de superstición, añaden más detalles: hay que llevar una prenda roja, a poder ser la ropa interior; y poner algo de oro en el fondo de la copa, una alianza por ejemplo; y poner el pie derecho adelantado, para empezar con buen paso el año; y pedir un deseo en cada una de las uvas. En fin, aquí encontramos cosas de todo tipo.

Pero no en todas partes ocurre lo mismo.
Para empezar, el año nuevo se celebra en fechas diferentes según donde vivas. Así, en China es en febrero coincidiendo con la fiesta de la primavera; en Tailandia el 13 de abril; en Etiopía el 11 de septiembre; en Israel con la llegada del otoño... 

Con respecto a las tradiciones, en Italia tiran trastos viejos por las ventanas, y comienzan el año besándose y comiendo lentejas; en Holanda se visten con trajes y sombreros divertidos, y van a las playas o a los lagos a bañarse, bien fresquitos; en Dinamarca dan un salto (desde una silla, o desde la cama o el sofá), como signo de las dificultades que lleguen se van a poder saltar; en Ecuador hacen un monigote que simboliza el año viejo, y lo queman; en Filipinas las mujeres se visten de lunares para atraer la fortuna; en Japón son 108 campanadas, que simbolizan los 108 pecados terrenales a alejar durante el nuevo año; en Irlanda golpean las paredes y las puertas con una barra de pan, para que no les falte alimento durante los siguientes 365 días... En fin, todo un mundo de costumbres de lo más variado y colorido.

Los cristianos comenzamos el 1 de enero pidiendo a Dios que nos bendiga, que nos proteja, que ilumine su rostro sobre nosotros, que nos conceda su favor, que se fije en nosotros y que nos conceda la paz (Num 6, 24-26). No está mal.

Y Dios comienza cada nuevo año recordándonos que tenemos a su Madre de nuestro lado, que es también Madre nuestra. Que para que nos vaya bien no hace falta comer uvas, ni dar saltitos, ni vestir de lunares, sino agarrar a María de la mano y dejar que nos lleve a Jesús. Así de sencillo y así de seguro. 

Yo quiero unirme al sentir de Dios en este día, y brindar por la Madre que lo parió, y aplaudirla, y mandarle un beso con todo el corazón. Me coloco bajo su manto azul cielo, bien cobijada, y le pido que no me deje salirme de ahí, que no me pierda un segundo de vista como hacen las madres con sus pequeños, y que se me pegue un poco de su fortaleza y de su confianza en la voluntad de Dios.

Le pido también por mi país, España, que está viviendo uno de sus peores momentos históricos como nación, que ha perdido el norte al abandonar la Fe y los valores cristianos, que va a la deriva y necesita urgentemente del cuidado de una Madre que le enseñe de nuevo a dar los primeros pasos en la buena dirección.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.
Y a todos los que me leéis, desearos un feliz 2020, ¡faltaría más!.
Que seáis buenos, que permanezcáis unidos, que os vayan bien las cosas, y si es posible hasta que os toque la lotería. Que os traigan muchas cosas los Reyes, y que el próximo 31 de diciembre tengáis mil trillones de motivos nuevos para dar gracias a Dios.

martes, 5 de abril de 2016

Hágase

Hágase el silencio en mis voces interiores.
Hágase la luz en mis tinieblas.
Hágase el valor sobre mis miedos.
Hágase el encuentro auténtico y sincero.
Hágase limpieza en el cajón del recuerdo.
Hágase el nuevo día, con lluvia o con sol.
Hágase el matrimonio entre emoción y razón.
Hágase la paz donde haya turbación.
Hágase la esperanza sobre la espera.
Hágase la confianza del que es niño.
Hágase la pureza más fuerte que la experiencia.
Hágase el amor con el Amor como ejemplo.
Hágase el hoy, mañana de un mal ayer.
Hágase el perdón sobre el rencor.
Hágase la persona sobre el instinto.
Hágase la libertad guardando la dignidad.
Hágase la amistad, la familiaridad, la incondicionalidad.
Hágase el silencio que custodia la música.
Hágase la verdad sobre la opinión.
Hágase la Palabra sobre parloteos y gritos.
Hágase Dios, resucitado, vivo, presente.
Hágase en mí. Como en María.
Hágase hoy. Hágase aquí. Hágase ahora.
Hágase.

domingo, 17 de enero de 2016

Lo que Él os diga


María sigue siendo un misterio para mí.
Probablemente por la imagen tan terriblemente distorsionada 
que de ella nos ha ofrecido siempre la devoción popular.
Siempre me he sentido más cerca de José que de María.
Sin embargo... ¿cómo ignorar si "Haced lo que Él os diga"?.
Quien nos señala al Señor no puede más que hacernos bien.

Dice la segunda lectura de la Misa de hoy 
que Dios reparte diversidad de dones para el bien común.
¿Qué es entonces eso que debemos hacer, 
eso que el Señor nos dice que hagamos?
En Caná, los sirvientes  atender a los comensales.
En María, interceder por nosotros.
En mí, quizás sólo de momento pedir la luz para saber
cuál es el carisma que Dios me ha regalado para vuestro bien.
Y confiar en que María no me fallará con su ayuda.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Mi Niña

Mi Niña tiene los ojos abiertos. No quiere perderse nada.
En ellos queda grabado todo lo que mira, y de ahí pasa a su corazón.
Mi Niña viste de Cielo. Lleva el Cielo por fuera y por dentro.
Y en el Cielo me espera. Y hacia el Cielo me lleva.
Mi Niña es morena, latina, como yo, de mi raza, de mi misma carne.
Junto a mi Niña siempre brilla el sol. No existe la Noche.
La Luz la rodea. Ella misma es Faro.
Mi Niña se recoge y espera.
Espera a Dios, igual que yo.
Espera a Dios, junto a mí.
Espera en silencio, y casi sonriendo, porque sabe que la espera será ya breve.
Ni Niña Lupita vela mis sueños, cuida mis horas, guarda mis secretos, conoce mis intentos.
Mi Niña Lupita me repite hoy, como siempre, al oído, susurrando a mis miedos:

"¿No estoy aquí Yo que soy tu Madre?
¿No estás bajo mi sombra y resguardo?
¿No soy la fuente de tu alegría?
¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis manos?
¿Tienes necesidad de alguna otra cosa más?"

domingo, 1 de mayo de 2011

MAYO 2011...

viernes, 12 de noviembre de 2010

La Virgen Niña de mis niñas

Tengo en el cole dos niñas muy especiales. Las dos son especialmente bonicas, especialmente lindas, especialmente trabajadoras, especialmente agradecidas, especialmente divertidas, especialmente buenas. Yo me las comería a besos. No puedo poner fotos suyas (aunque tengo montones en mi móvil, porque las quiero una barbaridad) por ser menores de edad. Tienen 10 años, o quizás 9, 8, 7... no lo sé muy bien, tampoco importa. Lo que sí os cuelgo aquí es la Virgen Niña que me han coloreado para nuestra aula, tan bonita y llena de vida como ellas. Ya podéis moriros de envidia.

sábado, 15 de mayo de 2010

Dios con nosotros

Hoy, la porción del Pueblo de Dios que formamos la familia del Buen Consejo, nos hemos puesto en camino hacia Utiel, a visitar a nuestra Madre, la Virgen del Remedio. Bueno el vino, excelente la compañía, y la petición común: remedio, claro, cada cual para lo suyo y los suyos. Aquí dejo mi pequeño homenaje gráfico a estos cristianos valientes, que todavía tienen fe de sobra para hacer estas cosas y pasárselo pipa. Como dice un anuncio: compartida, la vida es más. Amén.

sábado, 12 de diciembre de 2009

¿No estoy aquí yo?

La vida es dura. Para todos.
A veces parece que nos golpea especialmente fuerte.

Tengo un amigo, enfermo y en paro, de mi edad. Su mamá tiene cáncer, y su papá acaba de morir de un infarto.
Tengo una amiga, más buena que el pan; de mi quinta también. Ruptura sentimental dolorosa y mamá con cáncer metastasiado.
Tengo otro amigo, un par de años más joven que yo: mamá, papá y abuelita enfermos; y la novia de reposo absoluto (su coche fue aplastado por dos camiones en la carretera de vuelta del trabajo).
Tengo una amiga de mi edad, superando una depresión moderada. En un mes, amago de infarto, hipertensión bestial, y esperando a que le abran para limpiarle unos quistes que le trajo el fin de año de regalo.
Tengo un amigo, un año mayor que yo; en el paro, con la mamá enferma, pasando sus días entre médicos y abogados, buscando cómo sobrevivir...

A veces parece que el cielo se cierra.
Que estamos solos. Que el túnel no tiene fin.

Y entonces, en medio de un Adviento que prepara una Navidad que se intuye que llegará paradójicamente amarga, suena una voy limpia, serena, que lo llena todo de confianza...

"Escucha tú, el más pequeño de mis hijos,
que no es nada lo que te espanta, lo que te aflige;
que no se turbe tu rostro, tu corazón.
No temas la enfermedad ni cosa alguna de cuanto te aflige...
¿No estoy aquí, yo, que soy tu Madre?
¿No estás bajo mi sombra y resguardo?
¿No soy yo la fuente de tu alegría?
¿No estás en el hueco de mi manto,
en el cruce de mis brazos?
¿Tienes necesidad de alguna otra cosa más?"...

Niña Lupita, nuestra Señora del Tepeyac, Madre de Dios y Madre nuestra:
no nos dejes nunca, Virgen de Guadalupe, luz del Adviento, esperanza nuestra.

(Dale al Play)

lunes, 8 de septiembre de 2008

Con amabilidad y profesionalidad

La vuelta al trabajo ha traído, como consecuencia primera, pasar gran parte de mi día en la ciudad. Cambiar el césped por el asfalto, los pajaritos por personas corriendo con cara de agobio ya a las 7 de la mañana, y los verdes pinos por autobuses amarillos y rojos. En uno de estos últimos he visto hoy un cartel publicitario no sé de qué, la verdad (tampoco me he fijado: seguramente era de algo que -gracias a Dios- no necesito en absoluto y que jamás compraré). Lo que sí me ha llamado la atención es cómo anunciaban el servicio: "Con amabilidad y profesionalidad". Me ha hecho gracia, porque lo ponía como si fuera algo exclusivo de ellos. Cuando, en realidad, se supone que todos realizamos nuestro trabajo con esas dos características (y quien no lo haga así, que se revise).

Inevitablemente, por ser 8 de septiembre, me ha venido a la cabeza María. Y he imaginado cómo sería su trabajo en el hogar de Nazaret. Y he retrocedido todavía más: al de Ana o al de Joaquín. Y el de José el artesano, cuando todavía ni se imaginaba hasta qué punto iba a cambiar su vida. Y el de Dios y sus designios. Y me he preguntado si Él también trabaja con amabilidad y profesionalidad sus obras.

El único texto que tenemos sobre la natividad de María es un apócrifo: el protoevangelio de Santiago. Ninguno de nosotros sabremos hasta el final qué hay de historia y qué de ficción en el relato; aunque algo sí podemos intuir. De cualquier forma, no ha dejado de parecerme tierno el trato del Buen Dios hacia los padres de nuestra Señora... "El Señor ha escuchado y atendido tu súplica" le dice a Ana. Y les nació María, llorando como hacen todos los bebés; que aprendió a andar, a cantar, a jugar, a orar como hacen todos los niños. Mujer de nuestro pueblo, de nuestra masa, corazón de carne, mirada limpia, manos trabajadoras. Ahí está la obra de Dios, que ni se impone ni hace chapuzas, que sabe trabajar en equipo, que sabe esperar el momento oportuno: amabilidad y profesionalidad al 100%.

"Y se hablará de tu progenitura en toda la tierra"...

domingo, 1 de junio de 2008

Romería

Tiene gracia hacer una romería de mayo el 1 de junio. Aunque más vale tarde que nunca.

Hoy hemos estado en la ermita de la Virgen de Montiel, y la verdad es que me ha sentado de maravilla. Creo que el cambio de aires (el lugar, la gente, y la "actividad") me hacía muchísima falta. Últimamente no me he estado sintiendo muy bien.

Gracias a los que vinísteis conmigo por vuestro cariño; a quien me invitó la noche anterior, por insistir; y a Dios, que sabe muy bien lo que se hace.

(Haciendo clik en la foto se agranda)

sábado, 3 de mayo de 2008

50 razones

Arriesgándome a que alguno de mis lectores me tache de beata irreformable, me tomo la libertad de copiarle a Enrique Monasterio esta entrada de su Pensarporlibre, por varias razones... al menos 50.
Y se la dedico especialmente a Chon, que mañana es su santo. Y ésta es una razón más.
¿Se os ocurren otras a vosotros?

sábado, 26 de abril de 2008

26 de abril


Hoy hemos estado de fiesta en mi parroquia. Hoy es Ntra. Sra. del Buen Consejo.
Y hemos estrenado el cuadro con la Virgen, lo hemos bendecido, y estamos muy contentos.

Me llaman mucho la atención algunas de las cosas que se dicen de María en la letanía: auxilio de los cristianos, refugio de pecadores, consuelo de afligidos...
Esta advocación del Buen Consejo, al menos a mí -no sé a vosotros- me viene al pelo. Porque me da una opción más:
a) Cuando no sepas qué hacer, no hagas nada.
b) Cuando no sepas qué hacer, muévete, y pasarán cosas.
c) Cuando no sepas qué hacer, ¡mira la estrella, invoca a María!.

Madre del Buen Consejo: ayúdanos a atinar con la Voluntad de Dios, en las cosas grandes y en las pequeñas. Guía nuestros pasos, adviértenos los peligros, abrázanos en los logros (y en los intentos). Enséñanos a ser fieles, a ser humildes y a confiar, a decir un fiat que traiga como fruto la paz y la alegría, pese a las dificultades.
María, faro de nuestras noches: vela a tus hijos, no permitas que se te pierda ninguno. Llévanos de la mano, como llevaste a Jesús Niño.
Como el discípulo amado, hoy te recibimos en nuestra parroquia, en nuestra casa. Ahora podemos vivir tranquilos, porque tú estás con nosotros...

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Guadalupe

Con el corazón en México, aquí un pequeñito homenaje a nuestra Señora en su día. Gracias por tantas gracias.

Hoy empiezo un intento importante en mi vida, y sé que no es coincidencia que sea en 12 de diciembre: bajo tu protección lo dejo todo, Madre de la Esperanza, Niña de Guadalupe.



Música: Martín Valverde, "Águila que ama".
(Por si alguien no conoce de qué va el tema, os dejo el enlace del Nican Mopohua: http://www.virgendeguadalupe.org.mx/apariciones/Nican%20Mopohua/Nican%20Mopohua%20espa%F1ol%201.htm)

sábado, 8 de diciembre de 2007

Ave-Eva


Hoy, día de la Inmaculada, os regalo esta historia que copié no recuerdo de dónde... absolútamente basada en hechos reales. ¡Bendita María, Madre de la Esperanza!

Era en Belén, y era Nochebuena la noche. Apenas crugió la puerta cuando entró. Era una mujer seca, harapienta, con la espalda curvada. Venía sucia de barro, de polvo de los caminos. La iluminó la luna, y no tenía sombra. Tembló María al verla; la mula no, ni el buey, rumiando paja y heno igual que si tal cosa. Tenía los cabellos largos, color ceniza, color de mucho tiempo, color de viento antiguo. En sus ojos se abría la primera mirada, y cada paso era tan lento como un siglo.
Temió María al verla acercarse a la cuna. En sus manos de tierra, ¿qué llevaría?. Se dobló sobre el Niño, lloró infinitamente; y le ofreció la cosa que llevaba escondida. La Virgen, asombrada, la vió al fin levantarse. ¡Era una mujer bella, esbelta, y luminosa! El Niño la miraba. También la mula. El buey mirábala y rumiaba, igual que si tal cosa.

Era Belén, y era Nochebuena la noche. Apenas crugió la puerta cuando se iba. María, al conocerla, gritó y la llamó: "¡Madre!". Eva miró a la Virgen y respondió: "¡Bendita!"
¡Qué clamor! ¡Qué alborozo y qué brillo el de la estrella! Fuera aún era pura, dura la nieve, y fría. Dentro, al fin, Dios dormido sonreía, teniendo entre sus deditos la manzana mordida...
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