No sé si a vosotros os pasa. Yo, últimamente, miro las noticias con muchísima preocupación. Más que nunca. Y pienso que no se puede hablar de coincidencia.
No es una coincidencia lo que está pasando, no. La gente se está enfrentando a la gente en la calle. Y no ocurre sólo en Barcelona. Está pasando en Bolivia, en Chile, en Venezuela, en Nicaragua, en Francia, en Hong Kong, en Irak, en Siria, en Yemen, en Nigeria...
Tanto conflicto a la vez no es casualidad. Y oigo a los expertos tratar de dar explicaciones políticas a algo que, para mí, tiene una única raíz, y es espiritual. ¡Lo veo tan claro!.
Mi generación ha crecido siendo testigo de una campaña mundial bestial contra Dios y todo lo que tiene relación con él, en especial contra la Iglesia católica. Eso es incuestionable. No hay nada a los ojos de la sociedad que me rodea, que esté peor visto que ser católico. Y claro, los valores cristianos ya ni se conocen: amar al prójimo, ser uno, perdonar al que nos ofende, orar por el enemigo... No, lo que vemos es justo lo contrario: una exaltación del egoísmo, de la individualidad y la división, una agresión continua al que me molesta, gritos buscando la razón, rechazo a la opinión diferente, desprecio por los tribunales de justicia y sus sentencias, burla y mentira en los gobernantes, corrupción, crisis... Una bomba.
Y en medio de todo este desastre, empieza el Adviento. Una pequeña resistencia se empeña en parar, hacer silencio, y preparar una Navidad lejos del consumismo y los convencionalismos; y en volver la mirada a la gruta de Belén. Y Dios, cuya fe en el hombre es inquebrantable, sigue empeñado en achicar distancias con nosotros. ¿Quién puede temer la cercanía de un bebé recién nacido?
Buscamos en encuentro con el mismo Dios del pesebre hoy en nuestra vida: su calor, su ternura, su amor (¿hay algo más revolucionario que hablar de amor en pleno 2019?). Y se enciende una pequeña luz en la noche de nuestro tiempo. Y rogamos al Cielo:
Ven, Señor, necesitamos que vuelvas, queremos hacerte un hueco en este mundo de locos, anhelamos la paz que sólo Tú puedes darnos. Te pedimos, te suplicamos, en nombre de nuestros hermanos que tanto se empeñan en negarte, que no te canses nunca de achicar distancias, de ofrecer oportunidades, de iluminar oscuridades, de buscar encuentros. Por el amor que te llevó a hacerte Niño en Belén, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén.
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lunes, 2 de diciembre de 2019
miércoles, 5 de abril de 2017
martes, 23 de agosto de 2016
Perdón por el taco pero...
... así es:
Y además soy una gran guerrera: lucho a saco. Y una princesa, hija del Rey. Y mis amigos son los mejores del mundo entero y parte del extranjeto. Y mi Tesa la más buena, y mi Hadasita la más dulce y lista. Y la voz de Dios me habla hasta por pen drive o enlaces via whatsapp. Y tantísimas cosas de las que no me entero o que doy por supuestas, inconsciente de mí igual que soy inconsciente de la mayoría de mis pecados ("absuėlveme, Señor, de lo que se me oculta"*). Vivo, entre el silencio y mil palabras, y -lo confieso- cierto dolor de tripilla ya por la vuelta al cole. Pero hoy, con taco y todo, me miro desde cierta distancia y creo que en verdad es justo dar gracias al Buen Dios siempre y en todo lugar. AMĖN.
*Sal 19,12.
*Sal 19,12.
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martes, 14 de junio de 2016
La hora del corazón
Llego a la oración de la mañana tan cansada como si no hubiese dormido. No sé si es la medicación, la primavera, o simplemente yo; pero me cuesta. El ánimo tampoco me acompaña. Siento que no haberme dado cuenta de algunas cosas a tiempo me ha hecho retroceder; y no sé dónde colocar ni cómo encajar la rabia que esto me genera. Porque es tan brutal el esfuerzo que hago por dar un paso adelante cada día, que no consigo soportar que nada ni nadie me hagan dar medio hacia atrás. Y tampoco quiero bajo ningún concepto que las personas que se están dejando la vida en ayudarme a vivir la mía me vean triste, Intento poner todo en manos de Dios, que sabe mejor que nadie qué hacer con nuestros errores y cómo darles utilidad; pero hasta eso me cuesta. No encuentro las palabras para definir qué quiero que Él me cure: ¿es decepción, frustración, turbación, desánimo?. ¿Dónde coloco el pasado para que no afecte a mi presente?. ¿Necesito más humildad para aceptar que sigo cometiendo errores parecidos a los de siempre; fe para que las malas experiencias no me hundan; caridad para no sentir rencor hacia quienes de alguna manera me han dañado; esperanza en que todo entraba dentro de un Plan perfecto para enseñarme algo importante?...
Sigo intentando ordenar ideas y palabras en la oración; pero no hay manera. Me queda la certeza de que Dios sabe lo que hay en el fondo de mi corazón, que ve con claridad mis esfuerzos y mis intenciones, aunque yo no sepa expresar nada. Me callo, hago silencio, respiro hondo... y Él sí me hace llegar su mensajito esta mañana, para calmarme.
Y tomo nota para rumiarlo bien durante el día:
"Tu inteligencia está torpe, inactiva: haces esfuerzos inútiles para coordinar las ideas en la presencia del Señor: ¡un verdadero atontamiento!. No te esfuerces, ni te preocupes. -Óyeme bien: es la hora del corazón" (Camino 102).
lunes, 9 de mayo de 2016
Desempolvando a Alanis
De repente me ha venido su MTV unplugged a las manos.
A veces hacer limpieza es fabuloso, ocurren cosas así.
Y me he acordado de lo bien que me hace sentir su música.
Es un disco llenito de canciones a las que pongo un 10.
Me levanto, lunes por la mañana,
y fuera llueve y hace frío.
Hoy tengo mucho trabajo
y la última práctica de coche antes de mi examen.
Reconozco que estoy muy nerviosa, y asustada.
Y sin embargo siento una fuerza en mí muy potente.
Me siento capaz de afrontar lunes lluviosos
y el resultado del esfuerzo
(económico, de tiempo, de superar miedos)
sea positivo o negativo, de la prueba de mañana.
Sé que toda mi fortaleza es prestada.
Siempre lo es. Es toda suya.
Rezo y aprendo. Pregunto y aprendo. Vivo y aprendo.
Lloro y aprendo. Río y aprendo.
Enseño y aprendo.
Me mojo y aprendo.
Trago más de lo que puedo masticar, y aprendo.
Trago más de lo que puedo masticar, y aprendo.
Resbalo y aprendo. Me levanto y aprendo.
¡Gracias al Buen Dios por tantas lecciones gratuitas!
Él no me cobra las "prácticas".
Espero no defraudarle y seguir aprovechándolas a tope.
Os dejo disfrutando de la fantástica Alanis Morissette
(subtitulada, para los frikis que confundimos inglés con japonés).
¡Feliz lunes!
sábado, 27 de febrero de 2016
Y de repente...
... en medio de la noche, el silencio.
Y la Palabra. Y la música. Dios.
Sábado noche. Valencia centro.
Y la luz. Su Luz y las nuestras.
Dios. Ahí, bien cerquita.
Escuchando nuestra oración,
hecha de cantos, de palabras, de lágrimas.
Dios perdonando en cada esquina de la Iglesia.
Dios expuesto ante nuestros ojos.
Ajeno al ruido, al frío, al humo.
Dios abriéndose paso en nuestra vida.
Dios aliviando sufrimientos.
Dios con nosotros en el Nightfever.
Y la Palabra. Y la música. Dios.
Sábado noche. Valencia centro.
Y la luz. Su Luz y las nuestras.
Dios. Ahí, bien cerquita.
Escuchando nuestra oración,
hecha de cantos, de palabras, de lágrimas.
Dios perdonando en cada esquina de la Iglesia.
Dios expuesto ante nuestros ojos.
Ajeno al ruido, al frío, al humo.
Dios abriéndose paso en nuestra vida.
Dios aliviando sufrimientos.
Dios con nosotros en el Nightfever.
martes, 2 de febrero de 2016
Sólo Él
He escuchado "te acompaño en el sentimiento"
unas 100 veces estos días.
Agradezco lo que con ello quieren decirme.
Pero me parece una frase desacertada.
Nadie puede acompañarme en el sentimiento,
ni siquiera mis propios hermanos,
puesto que cada uno siente las cosas a su manera.
Sólo Él. Sólo el Señor puede decir algo así con autenticidad.
Sólo Él realmente me acompaña en el sentimiento.
Dice la segunda lectura de la Misa de hoy:
"Como Él ha pasado la prueba del dolor,
puede ahora auxiliar a los que ahora pasan por ella"(Hb 2, 18).
A su auxilio y a su compañía, pues, me acojo.
Y, confiada en sus brazos, digo AMÉN a su Voluntad.
Así, con mayúsculas, y hasta en hebreo por si así me entiende mejor.
Mi Señor Jesús, mi Cristo sufriente,
vencedor de la muerte y Señor de la Vida:
lunes, 1 de febrero de 2016
¡Gracias, mamá!
Dice el Salmo 26:
“Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la Vida”.
Y yo hoy hago
mías estas palabras del salmista.
Creo en la Vida,
con mayúsculas. La Vida eterna.
Una Vida de gozo
y dicha.
Y lo creo, en
gran medida,
porque así me lo enseñó mi madre Vicenta,
porque así me lo enseñó mi madre Vicenta,
a quien hoy
despedimos aquí, sabiendo
que ni es cierto
que nos deja, ni que no volveremos a verla.
Gracias, mamá,
por todo… ¡por todo!...
Pero por encima
de todo por habernos dado el regalo de la fe.
Por el Jesusito
de mi vida cuando era niña.
Por el “Hágase tu
voluntad” cuando marchó Papá.
Por cada Avemaría
de cada uno de tus rosarios diarios.
Por tu testimonio
y tu ejemplo de mujer de fe.
Hoy, todos
nosotros, venimos a acompañarte, mamá.
Ahora, que ya
gozas de la dicha del Señor en el país de la Vida.
¡Tantas veces
rezaste a mi oído, después de comulgar:
“en la hora de mi
muerte llámame, y mándame ir a Ti
Para que con tus
santos te alabe por los siglos de los siglos”!.
Tu oración ha
sido escuchada, mamá, igual que lo es la nuestra hoy.
Te queremos, y te
pedimos que nos sigas cuidando,
que nos ayudes
para que todos y cada uno de nosotros,
al final de este
camino, como tú,
lleguemos al Hogar de nuestro Padre Dios;
lleguemos al Hogar de nuestro Padre Dios;
a quien damos
gracias, con esta Eucaristía,
por haberte tenido entre nosotros todos estos años.
Con toda mi fe, y
con todo mi amor,
de parte de todos un beso mamá.*
de parte de todos un beso mamá.*
(*de la Misa de acción de gracias por la vida de mi mamá).
domingo, 16 de septiembre de 2012
Una profe peludita
- Yo quiero ser profe, como mi mami.
- Pero Tesa, ¡si ya lo eres!.
- No me entiendes. He dicho que quiero ser profe...
- Sí, te he escuchado. Y repito que ya lo eres.
- ¡Pero yo no enseño cosas a los peques!
- No, pero nos enseñas cosas a los mayores.
- ¿Qué cosas?
- Tesa, bichito. Yo he visto en acción. Te sientas a mi ladito, en silencio, mirando todo lo que hago aunque no entiendas nada. Tú todo lo miras con interés, porque lo hago yo. Siempre quieres estar conmigo, aunque no sepas qué estoy haciendo. Tú me das lo que tienes: tu compañía, tu cariño. Y vives tranquila, sabiendo que en cualquier momento te caerá un mimito, una palabra bonita, un huesito... Y así es. Y eso que tú haces, querida Tesa, me enseña a mí mucho. Cuando no sé cómo orar me acuerdo de tí; y me pongo cerquita del Señor, en silencio, aunque no entienda nada. Y allí me quedo, mirando lo que hace, aunque no sepa qué es. Y al ratito me viene la paz: en cualquier momento escucharé esa palabra de cariño, vendrá un mimo, un regalito, un pequeño premio que me haga saber que mi compañía le agrada. Como a mí me agrada la tuya...
(No había acabado de escribir estas líneas cuando me ha interrumpido una avalancha de lametones, acompañados de un movimiento de rabo descontrolado. Parece que mi peludita lo tiene todo claro).
- Pero Tesa, ¡si ya lo eres!.
- No me entiendes. He dicho que quiero ser profe...
- Sí, te he escuchado. Y repito que ya lo eres.
- ¡Pero yo no enseño cosas a los peques!
- No, pero nos enseñas cosas a los mayores.
- ¿Qué cosas?
- Tesa, bichito. Yo he visto en acción. Te sientas a mi ladito, en silencio, mirando todo lo que hago aunque no entiendas nada. Tú todo lo miras con interés, porque lo hago yo. Siempre quieres estar conmigo, aunque no sepas qué estoy haciendo. Tú me das lo que tienes: tu compañía, tu cariño. Y vives tranquila, sabiendo que en cualquier momento te caerá un mimito, una palabra bonita, un huesito... Y así es. Y eso que tú haces, querida Tesa, me enseña a mí mucho. Cuando no sé cómo orar me acuerdo de tí; y me pongo cerquita del Señor, en silencio, aunque no entienda nada. Y allí me quedo, mirando lo que hace, aunque no sepa qué es. Y al ratito me viene la paz: en cualquier momento escucharé esa palabra de cariño, vendrá un mimo, un regalito, un pequeño premio que me haga saber que mi compañía le agrada. Como a mí me agrada la tuya...
(No había acabado de escribir estas líneas cuando me ha interrumpido una avalancha de lametones, acompañados de un movimiento de rabo descontrolado. Parece que mi peludita lo tiene todo claro).
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Es hora de hablar
Cuando yo tenía más o menos la edad de algunos de mis alumnos, Enrique cantaba "No hay oración".
Pero pasa el tiempo, y con él llega la experiencia.
Sí: es hora de hablar. Es hora de sentarse en silencio y descubrir que sí hay oración.
Que además la necesito.
Que otra vida puede ser algo más que una quimera.
Hora de hablar de conversión, de mis desastres.
Del pasado, del futuro, del presente. De las buenas intenciones.
De todo, porque a Dios todo le interesa.
Le intereso yo hasta el punto de buscarme donde sabe que me va a encontrar: en un cd de Búnbury.
En una letra, que ya no es de Héroes; es de gente como Enrique, como tú, como yo, como cualquier otro.
Es Adviento.
Es tiempo de oración.
"Es hora de hablar".
Y yo comienzo con estas palabras...
Pero pasa el tiempo, y con él llega la experiencia.
Sí: es hora de hablar. Es hora de sentarse en silencio y descubrir que sí hay oración.
Que además la necesito.
Que otra vida puede ser algo más que una quimera.
Hora de hablar de conversión, de mis desastres.
Del pasado, del futuro, del presente. De las buenas intenciones.
De todo, porque a Dios todo le interesa.
Le intereso yo hasta el punto de buscarme donde sabe que me va a encontrar: en un cd de Búnbury.
En una letra, que ya no es de Héroes; es de gente como Enrique, como tú, como yo, como cualquier otro.
Es Adviento.
Es tiempo de oración.
"Es hora de hablar".
Y yo comienzo con estas palabras...
jueves, 25 de agosto de 2011
Buscando el sol...
...o la sombra. Lo que dé más paz. Porque en la paz, ahí está Dios.
Yo llevo todo el verano buscando la sombra. Algún lugar donde corriera el aire. Donde no me sintiera ahogada.
Y, de repente, hice parar el coche a mi hermana. Me bajé y eché esta foto:
Me encantó la imágen. Me encantó la vitalidad de esas flores, su color, su fruto, su hermosura cuando miran al sol. Me pareció fascinante que lo siguieran moviéndose a lo largo de la jornada. Como si tuvieran cierta inteligencia. Como si supieran de alguna manera que sólo bajo esos rayos la vida es vida.
En un principio me parecieron una imagen preciosa de la Iglesia. Era inevitable comparar mi fotografía de los girasoles con las que veía de los jóvenes en la JMJ frente al Papa... demasiado parecidas.
Pero ahora que van pasando los días, la imágen me habla más a mí de un modo personal. Siento que me reclama a que, con la misma rapidez con la que busco una sombrita que me proteja del sofoco del verano en Valencia, me ponga frente al Sol que ha de iluminar y dar sentido a toda y todas mis jornadas. Que busque la Paz y corra tras ella (Sal.33). Un buen amigo me dijo, hace muchísimos años, que para ponerse morena no hace falta nada más que ponerse al sol: me hablaba de la oración, y de los ratitos frente al Sagrario. Retomo esa idea. Y cambio girasol por corazón y canto con Victor Manuel: "Soy un corazón tendido al Sol". O al menos ese es mi deseo...
Yo llevo todo el verano buscando la sombra. Algún lugar donde corriera el aire. Donde no me sintiera ahogada.
Y, de repente, hice parar el coche a mi hermana. Me bajé y eché esta foto:
Me encantó la imágen. Me encantó la vitalidad de esas flores, su color, su fruto, su hermosura cuando miran al sol. Me pareció fascinante que lo siguieran moviéndose a lo largo de la jornada. Como si tuvieran cierta inteligencia. Como si supieran de alguna manera que sólo bajo esos rayos la vida es vida.
En un principio me parecieron una imagen preciosa de la Iglesia. Era inevitable comparar mi fotografía de los girasoles con las que veía de los jóvenes en la JMJ frente al Papa... demasiado parecidas.
Pero ahora que van pasando los días, la imágen me habla más a mí de un modo personal. Siento que me reclama a que, con la misma rapidez con la que busco una sombrita que me proteja del sofoco del verano en Valencia, me ponga frente al Sol que ha de iluminar y dar sentido a toda y todas mis jornadas. Que busque la Paz y corra tras ella (Sal.33). Un buen amigo me dijo, hace muchísimos años, que para ponerse morena no hace falta nada más que ponerse al sol: me hablaba de la oración, y de los ratitos frente al Sagrario. Retomo esa idea. Y cambio girasol por corazón y canto con Victor Manuel: "Soy un corazón tendido al Sol". O al menos ese es mi deseo...
viernes, 22 de julio de 2011
Supersticiones
Señor, Dios Bueno:
En tu mano están mis azares.
Tú eres mi amuleto de la suerte.
Tú, mi día de vino y rosas.
Mi moneda lanzada a la fuente.
La herradura en la puerta de mi casa.
Mi trébol de cuatro hojas.
Mis doce uvas en fin de año.
No toco madera:
me acojo a Ti.
No pido un deseo si pasa una estrella fugaz:
te rezo a Ti.
No cruzo los dedos:
me pongo en tus manos.
Sí, Dios Bueno:
porque en tus manos están mis azares.
Tú, mi número siete.
La ristra de ajos en mi cocina.
La piedra preciosa colgada en mi cuello.
La ranita, el búho, el elefante.
El gato blanco.
La pata de conejo.
Mi billete de la fortuna.
Mi talismán.
Mi horóscopo.
Mi luna llena.
La moneda escondida en un calcetín.
Mi colección de cristales de cuarzo.
Mi cinta roja.
Todo eso me sobra si me encuentro contigo.
La mentira se desvanece en presencia de la Verdad.
No hay curanderos a los que pagar en presencia del Salvador del mundo.
No hay nada que pueda protegerme de tu protección.
¿Quién me separará del amor de mi Dios?
Todo es para bien si así Tú lo quieres.
Sí, Dios Bueno.
En tu mano están mis azares.
En la ruleta de la vida apuesto por tu número.
Lo invierto todo el Ti.
Y que sea lo que Tú quieras.
Tú echarás mis cartas.
Leerás los posos de mi café.
Y todo estará bien.
Tú diseñaste cada línea de mis manos.
Tú me sondeas, me conoces y me amas.
Y todo está bien.
Sólo quiero rozar tu manto.
Sólo escuchar tu Palabra.
Sólo saber que me buscas, que me atiendes,
que entre tanta gente yo tengo tu atención.
Si Tú me miras quedaré limpia.
Si Tú me tocas volveré a nacer.
Si Tú lo quieres te esperaré siempre.
Confiaré siempre, pase lo que pase.
Porque en tu mano están mis “azares” (Salmo 30).
En tu mano están mis azares.
Tú eres mi amuleto de la suerte.
Tú, mi día de vino y rosas.
Mi moneda lanzada a la fuente.
La herradura en la puerta de mi casa.
Mi trébol de cuatro hojas.
Mis doce uvas en fin de año.
No toco madera:
me acojo a Ti.
No pido un deseo si pasa una estrella fugaz:
te rezo a Ti.
No cruzo los dedos:
me pongo en tus manos.
Sí, Dios Bueno:
porque en tus manos están mis azares.
Tú, mi número siete.
La ristra de ajos en mi cocina.
La piedra preciosa colgada en mi cuello.
La ranita, el búho, el elefante.
El gato blanco.
La pata de conejo.
Mi billete de la fortuna.
Mi talismán.
Mi horóscopo.
Mi luna llena.
La moneda escondida en un calcetín.
Mi colección de cristales de cuarzo.
Mi cinta roja.
Todo eso me sobra si me encuentro contigo.
La mentira se desvanece en presencia de la Verdad.
No hay curanderos a los que pagar en presencia del Salvador del mundo.
No hay nada que pueda protegerme de tu protección.
¿Quién me separará del amor de mi Dios?
Todo es para bien si así Tú lo quieres.
Sí, Dios Bueno.
En tu mano están mis azares.
En la ruleta de la vida apuesto por tu número.
Lo invierto todo el Ti.
Y que sea lo que Tú quieras.
Tú echarás mis cartas.
Leerás los posos de mi café.
Y todo estará bien.
Tú diseñaste cada línea de mis manos.
Tú me sondeas, me conoces y me amas.
Y todo está bien.
Sólo quiero rozar tu manto.
Sólo escuchar tu Palabra.
Sólo saber que me buscas, que me atiendes,
que entre tanta gente yo tengo tu atención.
Si Tú me miras quedaré limpia.
Si Tú me tocas volveré a nacer.
Si Tú lo quieres te esperaré siempre.
Confiaré siempre, pase lo que pase.
Porque en tu mano están mis “azares” (Salmo 30).
miércoles, 20 de julio de 2011
Las bondades del buen DIos
Si Dios no fuera bueno las golondrinas en verano no cruzarían las fronteras sin necesidad de pasar las aduanas.
Si Dios no fuera bueno las aguas amargas de los mares no se evaporarían para bajar después del cielo dulces, regando las tierras y los campos.
Si Dios no fuera bueno no habría creado las estrellas con dibujos en lo alto para que los niños jugaran removiendo con arte la imaginación y viendo las mil posibilidades que tienen todas las cosas; los niños no soñarían con ser astronautas ni las niñas reirían pensando que hay un columpio para ellas bajo la blancura de la luna.
Si Dios no fuera bueno se habría conformado con luces del firmamento. Pero quiso ir más allá, e inventó las medusas y otras estrellas bajo el mar.
Sin Dios no fuera bueno las piedras serian piedras. Pero las creó brillantes y llenas de propiedades; y así se llamaron cuarzo, crisólito, topacio, mármol, esmeralda, lapislázuli… E hizo con igual primor bellezas en el ámbar, y en las aguas la perla y el coral…
Si Dios no fuera bueno habría hecho al fuego quemante y nada más, pero lo hizo ardoroso y hogareño para juntar en tertulia a los amigos caminantes; bailarín e inquieto, y también nostálgico e inspirador de confianzas, de confidencias… y de cuentos.
Si Dios no fuera bueno, no habría buscado la amistad de los hombres. Pues ninguna falta le hacía. El hombre sería un mono solitario, incapaz de alzar sus manos al Cielo.
Si Dios no fuera bueno no habría inventado la familia, el amor de los cónyuges, la leche materna, el bizcocho de la abuela, las bicicletas para el verano, la mesa camilla, el abrazo fraterno; pero le gustó tanto la idea –porque es muy bueno- que quiso probarla en persona, y tener una casa, un papá, y una mamá con unas manos siempre dispuestas a acogerle, y a darle el beso que le deja marchar.
Amo al Señor porque es Bueno.
Bendigo al Señor en sus obras.
Bendito el Señor en sus Santos.
Alabado por siempre quien tanto me amó. Amén.
Si Dios no fuera bueno las aguas amargas de los mares no se evaporarían para bajar después del cielo dulces, regando las tierras y los campos.
Si Dios no fuera bueno no habría creado las estrellas con dibujos en lo alto para que los niños jugaran removiendo con arte la imaginación y viendo las mil posibilidades que tienen todas las cosas; los niños no soñarían con ser astronautas ni las niñas reirían pensando que hay un columpio para ellas bajo la blancura de la luna.
Si Dios no fuera bueno se habría conformado con luces del firmamento. Pero quiso ir más allá, e inventó las medusas y otras estrellas bajo el mar.
Sin Dios no fuera bueno las piedras serian piedras. Pero las creó brillantes y llenas de propiedades; y así se llamaron cuarzo, crisólito, topacio, mármol, esmeralda, lapislázuli… E hizo con igual primor bellezas en el ámbar, y en las aguas la perla y el coral…
Si Dios no fuera bueno habría hecho al fuego quemante y nada más, pero lo hizo ardoroso y hogareño para juntar en tertulia a los amigos caminantes; bailarín e inquieto, y también nostálgico e inspirador de confianzas, de confidencias… y de cuentos.
Si Dios no fuera bueno, no habría buscado la amistad de los hombres. Pues ninguna falta le hacía. El hombre sería un mono solitario, incapaz de alzar sus manos al Cielo.
Si Dios no fuera bueno no habría inventado la familia, el amor de los cónyuges, la leche materna, el bizcocho de la abuela, las bicicletas para el verano, la mesa camilla, el abrazo fraterno; pero le gustó tanto la idea –porque es muy bueno- que quiso probarla en persona, y tener una casa, un papá, y una mamá con unas manos siempre dispuestas a acogerle, y a darle el beso que le deja marchar.
Amo al Señor porque es Bueno.
Bendigo al Señor en sus obras.
Bendito el Señor en sus Santos.
Alabado por siempre quien tanto me amó. Amén.
viernes, 25 de marzo de 2011
Ya a la venta
Es un regalito bonito para los niños que van a hacer su Primera Comunión.
Espero que os guste. Desde luego, Ángel y yo lo hemos hecho con cariño, y mucho.
El original, antes de que -ores (maquetadores, editores, impresores, etc) pusieran en él sus manos
era todavía más lindo. Esperamos poder recuperarlo como se parió para la segunda edición.
Felicitar públicamente a Ángel por sus ilustraciones: son una pasada.
Podéis comprarlo en vuestra librería religiosa habitual, o haciendo clic en la imágen.
viernes, 18 de febrero de 2011
Vamos a orar
Estoy desaparecida del blog estos días, pero estoy escribiendo más que nunca.
Y creo que ya puedo decirlo: en menos de dos meses estará a la venta mi primer librito.
Estará dirigido a todas las Hadasitas y a todos los peques que quieren aprender a rezar,
que quieren ser buenos amigos de Jesús.
No adelanto más; sólo un dibujo, de esos tan chulos que hace Ángel.
Espero que os guste.
Y creo que ya puedo decirlo: en menos de dos meses estará a la venta mi primer librito.
Estará dirigido a todas las Hadasitas y a todos los peques que quieren aprender a rezar,
que quieren ser buenos amigos de Jesús.
No adelanto más; sólo un dibujo, de esos tan chulos que hace Ángel.
Espero que os guste.
sábado, 6 de noviembre de 2010
sábado, 22 de mayo de 2010
Pase lo que pase
Porque en la vida pasan cosas.
Porque muchas de esas cosas nos hacen daño.
Porque hay dolores prolongados de los que no se sabe bien cómo salir.
Porque en la vida pasan cosas... que podemos compartir.
Porque muchas de esas cosas nos hacen daño, y hay quien lo comprende.
Porque los dolores prolongados pesan menos con alguien al lado que te quiera,
pase lo que pase,
dure lo que dure,
hagas lo que hagas,
llores, moquees, chilles, protestes, calles, revientes...
Porque un beso quizás no pueda curar una patada, pero no hay patada que borre un beso.
Porque sabiéndote a mi lado sé que puedo.
Porque en la balanza, el amor tiene su peso.
Porque estás ahí, siempre, siempre, siempre...,
ahora que está pasando lo que está pasando, te dedico esta canción.
Porque muchas de esas cosas nos hacen daño.
Porque hay dolores prolongados de los que no se sabe bien cómo salir.
Porque en la vida pasan cosas... que podemos compartir.
Porque muchas de esas cosas nos hacen daño, y hay quien lo comprende.
Porque los dolores prolongados pesan menos con alguien al lado que te quiera,
pase lo que pase,
dure lo que dure,
hagas lo que hagas,
llores, moquees, chilles, protestes, calles, revientes...
Porque un beso quizás no pueda curar una patada, pero no hay patada que borre un beso.
Porque sabiéndote a mi lado sé que puedo.
Porque en la balanza, el amor tiene su peso.
Porque estás ahí, siempre, siempre, siempre...,
ahora que está pasando lo que está pasando, te dedico esta canción.
viernes, 2 de abril de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
En una noche sin luna
Música de mis queridos amigos de Sal y Luz.
Para vuestra Hora Santa. Que lo disfrutéis.
sábado, 6 de junio de 2009
La mujer invisible
Os copio este video EXCELENTE que publica hoy Pensarporlibre. A mí me ha conmovido. La verdad siempre conmueve. Es sencilla, es la de siempre, invariable... ¡pero qué bien nos hace que alguien -aunque sea una mujer cuyo nombre no aparece en youtube- nos la recuerde de vez en cuando!
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