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jueves, 2 de abril de 2020

Cuaresma 2020

Hay una película de Amenabar que se llama "Abre los ojos".
El inicio es una pesadilla en toda regla. Mirad:


Siempre que he visto esa escena me ha parecido más que inquietante, angustiosa.
Pero pasan los años, y la realidad supera la ficción.
Estamos a 2 de abril de 2020, y estas imágenes no son de ninguna película:


Así es. Nuestras calles se han vaciado.
Una pandemia de magnitud planetaria nos ha invadido.
Y cada uno está en su casa, protegiéndose
y protegiendo al resto de ser infectados.
Y ya son tres semanas.
De no quedar, de no vernos, de no tocarnos.
De soledad.
Hay miedo, hay ansiedad, hay angustia.
Por lo que está ocurriendo: ¡tanto enfermo, tanta muerte!.
Pero también por lo que se avecina:
una crisis económica como aquella de la postguerra,
de la que no nos quedan mayores que nos cuenten nada,
porque ya hace mucho; mucho y muy lejano.
Y la esperamos aislados,
sin sentir el apoyo de la cercanía del otro.

Soledad. Sí. Pero... soledad sonora.
Y no me refiero al sonido del móvil que no para de avisar
de cada mensaje que recibe, a todas horas.
Que parece que nos hemos vuelto locos
por enviar y reenviar sin ningún criterio o sentido.
Ni siquiera al sonido de los aplausos en los balcones,
alentando la labor sanitaria en primera línea de batalla,
cada día a las 8 de la tarde.

Es el sonido suavísimo, delicadísimo
del aleteo del Espíritu sobre el caos.
¿No lo escucháis?
Es la brisa suave que sopla en las mejillas
secando las lágrimas de los hijos de Dios.
Es la firmeza de la fe de la Iglesia, más doméstica que nunca,
que sostiene entre sus manos con fuerza un viejo rosario.
Es la Palabra, clara y oportuna, que nos pregunta:
"¿Por qué tenéis miedo? ¿Todavía no tenéis fe?".
Es Pedro, anciano y enfermo,
desde el centro mismo de la cristiandad,
elevando al mundo entero la bendición de Dios.
Es la mano protectora del Padre sobre tu cama,
que permite que duermas y descanses, pese a todo.
Es la gracia de poder recuperar la certeza
(tan anestesiada, casi olvidada)
de que sólo hay un nombre en el mundo que nos pueda salvar.
¡Sólo uno! ¡Sólo Él!.

Así ha sido siempre: plagas, diluvios, pandemias...
¡Y Dios llamando al hombre, a gritos, a gritooooossss!
Y en medio de la muchedumbre que corre
como pollo sin cabeza buscando papel higiénico,
el Pueblo de Dios abre los ojos, las manos y el corazón,
y vive la que probablemente será
la mejor cuaresma de nuestras vidas.
La del desierto y la cuarentena,
la de la comunión en la distancia y la oración encendida.
La de la vuelta a lo esencial.
La del 2020.

martes, 21 de junio de 2016

Perspectiva

No sé qué escribir.
Estoy bloqueada.
Pero quería que supierais que sigo viva.
Es sólo que...
a veces es mejor esperar un poco
a ver las cosas algo más claras.
Quizás sólo necesito perspectiva.
Otra perspectiva.

domingo, 24 de abril de 2016

¿Creo en el amor?

En alguna ocasión, las personas que me rodean me han escuchado decir que no creo en el amor. Y se han sorprendido. Entiendo que la afirmación, así, sin más explicación, puede no sólo sorprender sino incluso escandalizar. Por eso voy a matizarla un poquito.

No creo en el amor que nos vende Hollywood. Estoy absolutamente convencida de que el cine ha hecho muchísimo daño a las personas, creando en ellas un imaginario colectivo de lo que debería ser el amor que realmente no existe. Es bastante más probable que me encuentre a Batman saltando por los tejados de las fincas que me rodean, que a Edward subiendo las escaleras de servicio de Vivian con un ramo de flores, para rescatarla de su vida en la calle y llevarla a vivir un amor idílico donde pasarán el día bebiendo champagne y comiendo fresas. Dudo seriamente que un Colin Firth se llegase a fijar jamás, en la vida real, en alguien como Bridget Jones. Queridos Hugh Grant y Julia Roberts: ¡cuánto daño ha hecho vuestro trabajo a la humanidad!. La vida no funciona así. ¡La de lágrimas que se han derramado descubriendo que el príncipe azul, en realidad, es gris!. Este tipo de películas deberían llevar un aviso al comienzo que dijera algo como "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia", o "las autoridades sanitarias advierten que el consumo de este tipo de films puede producir a la larga efectos secundarios que dañen su salud afectiva e incluso psicológica". Sería al menos honesto.

En cambio sí puedo decir que he visto y vivido cosas. Cuando una persona regala a otra una edición limitada agotada de un disco imposible, con una dedicatoria que dice "era importante que lo conservaras tú para que todavía tenga más valor", ¿cómo se llama a eso?. Cuando alguien llora amargamente y tiene al lado a otro que la escucha con un silencio reverente, casi sagrado, ¿qué nombre le ponemos?. Cuando al final del pasillo de un hospital encuentras unos ojos familiares y un abrazo fuerte que te sostiene en pie, ¿cómo se puede definir lo que hay ahí?. Cuando puedes mostrarle a alguien tu lado más oscuro, tus pecados más vergonzosos, sin miedo porque sabes que nada va a cambiar que siga a tu lado, ¿no es eso amor?. Cuando, después de una baja, vuelves al trabajo y una de tus niñas te espera en la puerta para agarrarse a tu cuello con una sonrisa infinita, y te dice "te he echado mucho de menos", ¿no merece eso ser llevado a la gran pantalla?.

Creo en el amor, ¡por supuesto!. Pero en el amor real, del que he tenido experiencia tangible. Que se parece tanto al Amor de Dios como tan poco al amor romántico. Es más: creo que el amor es el motor de la vida, que no se puede vivir sin él como no se puede vivir sin aire. Creo en la amistad. Creo en la fidelidad. Creo en la honestidad. Creo en la gratuidad. No creo ser ni la mitad de buena de como me ve la gente que me quiere, pero sí creo que el amor que les lleva a verme así potencia mi valor, en los dos sentidos de la expresión. Creo que el amor cuesta, que el amor duele, y si no preguntadle a Aquel que me amó y se entregó por mí... a quien suplico, por su Gracia, que me ayude a romper mi frasco -como hizo aquella pecadora a sus pies (Mc 14, 1-9)- y dejar salir el nardo del amor que guardo contenido; sabiendo que, como ella, seré criticada pero que sólo así será redimida y tendrá sentido mi vida.


PD: Gracias, J: con la foto de "nuestro" disco dejo una prueba gráfica de que todo lo que cuento es cierto. El amor que simboliza es real, y recíproco. Dios te pague tanta emoción como me haces sentir.
PD2: Gracias, M: por acompañarme en este proceso de darme cuenta de las cosas, por repensar conmigo, por ayudarme a autocorregirme, por darme pista para correr y tiempo para hacerlo; pero sobre todo por estar ahí.
PD3: no me olvido de ninguno de todos los demás. ¡Os quiero!.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Una rosa, un zorro...

Hoy he tenido el privilegio de ver una película que todavía no se ha estrenado ni en nuestro idioma ni en nuestro país. Es una versión de la obra maestra "El Principito". Me ha parecido conmovedora, como todo lo que tiene que ver con el libro. A mi Hadasita le vuelve loca, se lo he leído varias veces, y se sabe muchos fragmentos de memoria. A ella, como a Antoine de Saint Exupéry, le asombra que haya personas que no lo sepan entender.
Yo conozco a una persona adulta que tiene una rosa, un zorro, un cordero, una puesta de sol, un pozo, el color del trigo y una estrella que ríe, y aún no se ha dado cuenta. Tiene "El Principito", porque yo misma se lo regalé. Pero todavía no ha tenido tiempo -o no se ha atrevido-, y no lo ha empezado. Lo hemos estado hablando mi niña y yo esta tarde, y hemos decidido leérselo a poquitines todas las noches. Porque es un tesoro que nadie se debe perder.
Y doy gracias al Buen Dios por haberme recordado, con esta película, que de entre todas sus rosas yo soy única en el mundo, puesto que soy la que Él cuida, riega y protege. Y le pido que no haga caso de mis palabras, sino del pequeño aroma que a veces puedo ofrecerle. Y que cuide de mi Hadasita para que jamás se me haga mayor...

martes, 23 de febrero de 2016

Momento publicitario

Aprovechando que me voy a dormir y, cuando me levanto, he tenido 59 visitas, y sin que sirva de precedente, voy a hacer publicidad. No puedo evitarlo. Hay productos que lo merecen. ¡Se me ha puesto la carne de gallina!. ¡Llevo tantos meses esperando este anuncio!. Aquí mi alma gemela decide hacer lo que yo -¿cómo no?-, desnudarse y dejarse ver. Quedan unos días, sólo unos días, y el corazón ya me va a mil. Dedicado a Jorge, a Angel, y a cualquier amante del buen rock nacional o del cine de autor, os informo que en marzo tendremos en la gran pantalla...

Wizard Animation