jueves, 23 de junio de 2016

Azul

Pase lo que pase,
sienta lo que sienta,
piense lo que piense,
ocurra lo que ocurra,
al final, arriba
el cielo sigue siendo azul.

martes, 21 de junio de 2016

Perspectiva

No sé qué escribir.
Estoy bloqueada.
Pero quería que supierais que sigo viva.
Es sólo que...
a veces es mejor esperar un poco
a ver las cosas algo más claras.
Quizás sólo necesito perspectiva.
Otra perspectiva.

viernes, 17 de junio de 2016

Buscando una chispa adecuada


Todo arde
si le aplicas
la chispa adecuada...

miércoles, 15 de junio de 2016

Escribiendo

Aquí estoy yo, dando una tercera o cuarta vuelta a mi libro... A mi libro por excelencia, a mi pequeña obra maestra, a "Un Dios que no duerme". Es uno de los tres que esperan editor valiente que quiera sacarlos a la luz. Los otros dos son un pequeño librito explicando la Navidad a los niños, y un Viacrucis según Santa Teresa. Pero éste es mi joyita. Cada capítulo es, por una parte, un cacho de mi vida que ni debo ni quiero olvidar; y por otro, un mensaje que Dios quiso mandarme a través de las teclas de mi ordenador, que ni debo ni puedo guardar sin más en un archivo. Lo repaso, lo corrijo, lo matizo, lo vuelvo a rezar, a veces lloro de nuevo porque me toca el alma... Pasa el tiempo y lo amplío, y lo vuelvo a actualizar, y lo mimo como lo que creo que es: lo mejor que he hecho en toda mi vida. Este libro que algunos ya han leído en un boceto que va quedando en mero esquema conforme pasan los meses y yo sigo escribiendo. Parece que, mientras espera salida, sigue vivo: cambiando, creciendo, como yo. Añado capítulos, imagino nuevas ilustraciones, sueño con que algún día alguien leyendo algún fragmento se encuentre con el Dios que late dentro...

Y mientras trabajo y disfruto y aprendo con esta nueva revisión, imagino a otro Escritor dando una vuelta más a otra historia: la mía. Y me da como una especie de entusiasmo que no sé explicar imaginarnos a los dos en la misma tarea, jugando con palabras, con historias, con Evangelio hecho presente, con sinónimos y antónimos, con forma y fondo, con un estilo propio y característico... Yo creo en "Un Dios que no duerme", que sigue trabajando, creando, hablando, llegando, saliendo al encuentro de cada uno de la manera más adecuada y personal posible. Y ¿quién sabe?: tal vez este nuevo capítulo que está escribiendo en mi vida últimamente se traduzca pronto también de un nuevo capítulo de mi libro... de NUESTRO libro...

martes, 14 de junio de 2016

La hora del corazón

Llego a la oración de la mañana tan cansada como si no hubiese dormido. No sé si es la medicación, la primavera, o simplemente yo; pero me cuesta. El ánimo tampoco me acompaña. Siento que no haberme dado cuenta de algunas cosas a tiempo me ha hecho retroceder; y no sé dónde colocar ni cómo encajar la rabia que esto me genera. Porque es tan brutal el esfuerzo que hago por dar un paso adelante cada día, que no consigo soportar que nada ni nadie me hagan dar medio hacia atrás. Y tampoco quiero bajo ningún concepto que las personas que se están dejando la vida en ayudarme a vivir la mía me vean triste, Intento poner todo en manos de Dios, que sabe mejor que nadie qué hacer con nuestros errores y cómo darles utilidad; pero hasta eso me cuesta. No encuentro las palabras para definir qué quiero que Él me cure: ¿es decepción, frustración, turbación, desánimo?. ¿Dónde coloco el pasado para que no afecte a mi presente?. ¿Necesito más humildad para aceptar que sigo cometiendo errores parecidos a los de siempre; fe para que las malas experiencias no me hundan; caridad para no sentir rencor hacia quienes de alguna manera me han dañado; esperanza en que todo entraba dentro de un Plan perfecto para enseñarme algo importante?...

Sigo intentando ordenar ideas y palabras en la oración; pero no hay manera. Me queda la certeza de que Dios sabe lo que hay en el fondo de mi corazón, que ve con claridad mis esfuerzos y mis intenciones, aunque yo no sepa expresar nada. Me callo, hago silencio, respiro hondo... y Él sí me hace llegar su mensajito esta mañana, para calmarme. 
Y tomo nota para rumiarlo bien durante el día:

"Tu inteligencia está torpe, inactiva: haces esfuerzos inútiles para coordinar las ideas en la presencia del Señor: ¡un verdadero atontamiento!. No te esfuerces, ni te preocupes. -Óyeme bien: es la hora del corazón" (Camino 102).

domingo, 12 de junio de 2016

El futuro no existe

Es algo que todos sabemos.
Aunque poco se nos nota...
El futuro no existe.
Lo que va a ocurrir a continuación,
ni tiene por qué ocurrir,
ni tiene por qué ser a continuación,
ni nada de nada.
Simplemente no es.
Ni ha pasado, ni tiene que pasar.
Entonces...
¿por qué narices seguimos agobiados
por algo que no nos presiona?;
¿por qué tememos a aquello
que realmente no nos amenaza?.
Si lo pasado, pasado está,
¿qué tiene el futuro
para que yo le preste mayor atención?:
¿es más guapo o qué?.

Todo lo que me da miedo del mañana 
está sólo en mi imaginación.
Todas esas cosas terribles
que, porque puede que me ocurran, me hacen sufrir,
son sólo un quizás, un tal vez, un puede que,
un acaso, un mero probablemente.
Adverbios indefinidos.
Construcciones gramaticales. 
Palabras. Sólo palabras.
Sin ningún contenido vital real todavía.

El hombre es el único ser lo suficientemente estúpido
como para autoprovocarse crisis personales
por puro Efecto Pigmalión *.
Eso mi Tesa no lo hace.
Ahora mismo ronca como un hipopótamo
sin importarle un bledo lo que vaya a ocurrir después.
Y yo, que ando despierta media noche,
dando vueltas a lo que quizás no ocurra, la envidio.
Y pienso... puestos a perder el AHORA
pensando en el LUEGO,
¿por qué no imaginar una mañana soleada,
una canción motivadora,
una Presencia sanadora,
un sueño hecho realidad,
un logro, un reto superado, un "yo puedo",
una salida del túnel, 
un final feliz?...

Hadasita: toma nota.
Aquí la penúltima lección de tu curso escolar...


* Profecía autocumplida. 
Expectativa que incita a las personas a actuar 
de manera que esa expectativa se vuelva cierta.

viernes, 10 de junio de 2016

Con buen ánimo


Ésta es mi decisión para HOY, para AHORA.
Y doy gracias al Buen Dios, por sus ayudas...
¡Por fin Tesa ha vuelto a casa conmigo!
¡Por fin puedo salir a la calle!
¡Por fin puedo asistir a Misa en directo!
¡Por fin me miro en el espejo y no me asusto!
Parece que las cosas vuelven a la normalidad
que me da estabilidad y serenidad.
Y espero que, en cuestión de días,
pueda estar de nuevo en el cole dando guerra.
Quiero acabar el curso en activo,
currándomelo hasta el final.
No es lo más fácil, pero sí lo más gratificante.

He descubierto algunas cosas importantes últimamente.
Por ejemplo, que la ansiedad sigue siendo mi enemiga,
aunque pase temporadas callada y escondida.
Que me falta humildad para reconocer
que no soy buena para determinadas personas.
Que me duele mucho más lo interior que lo exterior.
Que no es malo pedir ayuda.
Que es bueno poner límites.
Que la soledad puede ser una bendición.
Que el pasado se debe remover sólo
lo justo e imprescindible; y enterrarlo de nuevo.
Que el futuro no importa,
está a buen recaudo en manos de la Providencia.
Que ser fiel a las propias decisiones cuesta,
pero es un esfuerzo super enriquecedor y positivo.
Que es importante escuchar a Dios a tiempo.
Que mis sentimientos suelen traicionarme,
pero su Palabra no.
Que ni soy perfecta, ni lo seré jamás;
y que el Señor cuenta con ello.
Que se puede y se debe recomenzar cada mañana
con la decisión de vivir lo que venga
con un ánimo bueno:
porque motivos para dar gracias tengo de sobra.
Que me encanta robar sonrisas a la gente que quiero.
¡Y que soy mucho más valiente de lo que imaginaba!.

Así que me pongo los cascos con mi música
y me bajo YA mismo con Tesa a la calle
(¡Dios, cómo la echaba de menos!)
a celebrar que HOY es viernes;
y que si no todo va bien,
sí todo va mejorando.
Sea mi Señor por ello bendito y alabado.
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