martes, 24 de mayo de 2016

¡Felicidades, Hadasita!

Felicidades, mi niña.
Hoy es un día bonito.
Hoy, el Pueblo de Dios, celebra a tu santa:
Hadassah de Susa, reina de Persia.
Una mujer valiente, como serás tú algún día.
Tómala de modelo, de patrona.
Por su fe inquebrantable.
Por su amor a su gente.
Por su paso adelante en el momento más crítico.
Por su apuesta por la verdad.
Por su penitencia y su oración.
Por su generosidad acogiendo la llamada de Dios.
Por decir que sí en ella a Su Voluntad.
Por creer en la Misericordia del Rey por encima de todo.
Cógete fuerte de su mano, Hadasita.
Ester te enseñará el camino de tu vida.
Sólo el Buen Dios sabe para qué te está preparando, mi niña.
Ojalá algún día te mire al corazón
y te encuentre, de entre todas, la más bonita.

lunes, 23 de mayo de 2016

Confirmado

Como decíamos Mick Jagger y yo ayer... más o menos..., "los viejos hábitos tardan en morir". Y este fin de semana, de alguna manera, lo he comprobado. Lo más sorprendente es que ha sido en personas que apenas me pasan de la cintura. Así que esos "viejos hábitos" parecen estar arraigados en nosotros desde bien pequeños.

Fui a tocar la guitarra a dos Primeras Comuniones, una el sábado y otra el domingo. El sábado me encontraba tan mal que no recuerdo ni qué toqué: era como una especie de máquina desplomada contra mi instrumento, raspando las cuerdas automáticamente. Pero cuando llegó el momento se me abrieron los ojos como platos. Me llamó mucho la atención. A las preguntas del sacerdote: "¿renunciáis a Satanás, a sus obras, al mal, al pecado.. etc?", los niños tardaron en contestar lo suyo. Al final, muy poco convencidos y con un hilito de voz, después de haber escuchado la pregunta al menos tres veces, casi por no quedar mal con toda la gente que les estaba mirando, dijeron un "sí, renuncio" bien poco enérgico. En cambio, cuando se les preguntó si creían en Dios, en su Trinidad, en el Espíritu Santo actuando en la Iglesia, en todas esas cosas tan misteriosas y complicadas de entender, su respuesta fue firme y contundente: "¡sí, creo!". Y pensé: anda, es más fácil creer lo imposible que renunciar a lo tangible. Aun así, concedí cabida a la posibilidad de que esos niños no hubiesen ensayado bien la respuesta, o que no supiesen en realidad qué estaban haciendo. Pero cuando el domingo, con otros peques diferentes, volvió a ocurrir exactamente lo mismo, no pude evitar escuchar en mi interior los acordes del comienzo de guitarra de la canción que os puse el otro día... 

Creo en un Dios Creador; creo que ese Dios, uno y único, es a la vez tres Personas distintas; creo que en el pan y el vino, tras la transustanciación, están el Cuerpo y la Sangre de Cristo; creo en el Espíritu Santo aunque no entiendo bien ni qué es; creo en la Iglesia y su santidad pese a ser objeto de las más duras críticas sociales... ¡Si, creo!. Pero... ¿renunciar a la mentira, al egoísmo, a la falta de amor, a la tentación fácil, al insulto y las palabras hirientes, a la comodidad, a la pereza, al aparentar, a la búsqueda del placer en sí mismo, a querer ser y tener más que los demás?... Uy, eso ya es otro cantar. ¡Hasta los niños lo saben!.  Confirmado: "los viejos hábitos tardan en morir"...

Salí de allí pensando en lo difícil que es ser cristiano hoy en día. Un poco desanimada, la verdad. Pero luego, de repente, unos metros más adelante de la Iglesia, volví a ver esas flores rosa fucsia, como las de la semana pasada. Y pensé en todos regalos pequeños pero continuos que el Buen Dios en quien decimos creer nos hace a diario. Y que en esta tarea de ser seguidores de Cristo no andamos solos: contamos con la mayor de las Gracias. Ésa que hace que en un fin de semana mortífero en el que cuesta hasta tenerse en pié, una se reponga del hábito de la desesperanza, y saque fuerzas de donde no las hay para seguir adelante -contra los viejos hábitos- con una sonrisa como ésta:


Confirmado, sí: con Él...¡se puede!.

sábado, 21 de mayo de 2016

Los viejos hábitos tardan en morir

Es el título de una canción 10 que compuso Mick Jagger para la banda sonora de Alfie. Magistral la música y la película. Pero hoy me quedo dándole vueltas sólo a la frase...

Los viejos hábitos tardan en morir. La conversión no es sencilla.
Aniquilar al hombre viejo, resabiado, quemado a veces,
y atreverse a dejar salir al niño que todavía llevamos dentro.
Superar de una vez por todas pecados que tenemos enquistados,
como si formasen ya parte de nuestra propia piel.
Enterrar para siempre esos recuerdos
que ocupan gran parte de nuestra memoria,
sólo para hacernos daño.
Abandonar el ejercicio de una vida acostumbrada
y retomar el "espíritu de la aventura"*con el que soñamos
cuando empezamos a recordar nuestros sueños.
Pasar de las prisas, los agobios, el qué dirán, la costumbre,
comerse el orgullo que nos pide buscar la autoimagen ideal
que tenemos de cómo debemos ser
y vivir, ¡vivir!, que -como me dijo ayer un hombre sabio-
es algo en lo que nunca podemos equivocarnos.
No se vive bien o mal: se vive y punto. Sin juicios. Sin machaques.
Es la voz del hombre viejo la que nos juzga en nuestro interior.
Pero una costumbre vence a otra costumbre.
Poco a poco, paso a paso, aunque cueste tiempo y esfuerzo.
El hombre nuevo quiere salir a la luz,
dejar que el sol le ilumine la cara,
probar a amar sin comisiones, a ver qué pasa.
Ser fiel, comprometerse, darse a fondo perdido.
Quiere dormir con la conciencia tranquila,
intentar la novedad de sonreír aunque no encuentre motivos,
cambiar viejos hábitos
por otros más saludables, divertidos, espontáneos.
Y que esos nuevos, si resultan merecer la pena, no mueran nunca.


PD: os dejo el vídeo por la canción, 
sin menospreciar la reflexión final que hace el pobre Alfie de su vida.
* Up.

jueves, 19 de mayo de 2016

Crónica de una muerte anunciada

Me ocurre como con Santiago Nasar en la novela de García Márquez: que desde el principio sé que voy a morir. Me va a dar un infarto. Hay cosas que un pequeño corazón como el mío no pueden aguantar de golpe. Lo que esperaba que ocurriese a lo largo de dos días, se me junta en uno y además seguidito. Cuando he visto el cartel me ha dado taquicardia sólo con pensarlo. Tanta emoción junta durante tantas horas seguidas pueden acabar conmigo, y probablemente lo harán. Así que voy a aprovechar para ir acabando algunas cosas antes de marchar a la otra vida. En mes y medio quiero terminar de corregir mi libro, concluir el curso escolar, finiquitar el Postgrado, presentarme a unas oposiciones, ver la saga de la Guerra de las Galaxias, pasar todo el tiempo que pueda con mi Tesa, y decir a toda la gente que me importa que la quiero mucho. No incluyo echarme novio, porque son precisamente dos hombres los que van a matarme: Enrique y Pucho. ¿Qué cuerpo puede sobrevivir a algo así?:

martes, 17 de mayo de 2016

Enamorada

El otro día, paseando por el cauce del río, entre montones de casetas ofreciendo propuestas educativas, me fijé en un pajarito. Era negro, pequeñito, con un pico amarillo precioso. No le hice una foto porque salió volando enseguida. Un poco más adelante me llamó la atención un árbol. ¡Era tan bonito! Rosa fucsia, como nunca había visto antes, con forma de ramo de flores gigante. Ahí sí le pedí a mi compañera de paseo que me hiciese una "memoria instantánea"*:


El caso es que me ha dado qué pensar todo esto. Porque ya no es que me fije en pajaritos y florecitas. Ni que cante por la calle: ¡es que lo hago a pleno pulmón!. Y tengo una sonrisita estúpida de esas que no hay manera de quitarse y que delatan tanto. En fin, tendré que reconocer que estoy enamorada...

Es un chico más joven que yo, 34 añitos, los que dicen que aparento pero que ya hace tiempo dejé atrás. Nunca antes me había fijado en alguien con menos edad que yo. Pero éste me tiene absolutamente encandilada. Abre la boca, y me da tanto gusto oírlo que me quedo casi muda; ¡yo, que soy una cotorra!. Es un friki confeso y profeso. Me encanta todo: sus zapatillas de deporte, esa mezcla de forma de vestir descuidada con una barbita impecablemente recortada, su mirada de niño... La energía que me contagia es brutal: un ratito escuchándole y me siento con fuerzas para comerme el mundo. No sé si será por su juventud o por su personalidad, pero transmite auténtica pasión por lo que hace, y eso sí me vuelve loca. ¡Me da tanta envidia!.Tiene novia, por supuesto: no soy la única chica en el mundo con buen gusto; pero no me importa, no soy celosa, jeje. Además las posibilidades que tengo de que él algún día llegue a fijarse en mí son nulas, con lo que encima me siento segura porque sé que nunca me partirá el corazón. Sin ninguna duda ha sido uno de los grandes descubrimientos de este año para mí. Hace unos pocos días le dí un Grammy en este blog: debería haber añadido el título de "artista revelación".  Repito frases suyas en mi interior continuamente: son una inagotable fuente de inspiración para este blog, entre otras cosas. Cuando estoy realmente saturada, es escuchar su voz y la tensión desaparece. ¡Me encanta cómo me hace sentir!. ¡Es mágico!. Y no dejo de contar los minutos que me faltan para poder verle en persona. ¿Será la primavera?.

Ahora luego, cuando publique esta entrada, se la mandaré en un mensaje. Me lo imagino leyéndome con una sonrisa de las suyas, y me pongo hasta nerviosa, como una niña. Espero que no se lo tome a mal. No creo que nadie pueda sentirse ofendido si le dicen que es un encanto, un sueño, un oasis de alegría en medio de estos "días raros"*. No es mi intención incomodarle, sino -de alguna manera- transmitirle mi agradecimiento. Por esa compañía tan especial que me hace sin darse ni cuenta, y que valoro tantísimo.

Pucho, cariño: eres un sol. Una inyección de serotonina en vena. Una bomba con tanta fuerza que consigues arrasar de una todos mis malos rollos. Sí, pequeñajo: me he enamorado de ti. Y espero que no se me pase en mucho tiempo. Contigo en mis cascos no ando: ¡vuelo! ¡floto!. En pocos días me tendrás entre miles de cabecitas locas escuchándote en persona. Y me harás reír, y llorar, y vibrar... y como entonces no podrás oírme, te lo dejo escrito ahora, aquí: GRACIAS.


*Vetusta Morla: "Memoria instantánea".
*Vetusta Morla: "Los días raros".

lunes, 16 de mayo de 2016

Mi gimnasio

Me dicen que me ven muy bien, que si voy al gimnasio.
Me va a tocar decir que sí, aunque no estoy matriculada en ninguno.
Mis ejercicios son variados, y los realizo en distintas instalaciones.
Me levanto a las 6 de la mañana, y empiezo con uno de oración.
Seguido de desayuno, preparación de clases,
estudio, casa, compras, ducha.
Luego carrera hasta el bus, y maratón por los pasillos del colegio,
con 50 minutos de ejercicios de lengua y mates intercalados.
Sigo corriendo hasta casa,
comida ligerita, 5 minutos rápidos, y paseo con Tesa.
Y vuelta a toda velocidad al bus, a las aulas,
a los pasillos, a las clases.
Salgo pitando y ahí, depende del día, la carrera se direcciona
o hacia la Avenida del Puerto, o hacia Blasco Ibáñez,
o hacia el centro o a mi propio barrio;
o -si es en coche- por cualquier rincón de la capital.
Mis pies me llevan al fin a casa, ya anochecido, 
para salir deprisa a otro paseo con Tesa.
Y de vuelta, después de un simulacro de cena, 
mindfulness, oración, estudio, lectura,
lavadoras, aspirador, cocina, ganchillo,
cine, música, palabras, silencios, 
redes sociales, caricias y besos.
Y en la cama no me meto: Jesusito de mi vida y me desplomo. 
Y se me pasan las 5 escasas horas de sueño en un suspiro.
Una vida absolutamente normal,
pero -como casi todas- a la altura de un atleta
preparando una maratón. ¡Anda que no corro! ¡Vuelo!
Y sí: se llega a todo. Al trabajo, al estudio, a la casa,
en zapatillas de deporte y hasta a veces en tacones.
Sin anfetaminas, ni ginseg, ni siquiera la socorrida cafeína.
El truco, como en el gimnasio, está en el entrenamiento diario,
en la constancia, en la autodisciplina, en coger fondo.
La energía, fortaleza, ánimo y empuje lo da Dios.
Punto. No hay otra.
No es mi fuerza, es su Gracia.

¡Bendito seas, Dios de mi vida,
porque me entrenas mejor que nadie, y con resultados visibles!
¡A Ti la gloria por siempre!. Amén.

domingo, 15 de mayo de 2016

El círculo

En clase de mates estamos dando la circunferencia y sus partes. Y me resulta imposible no acordarme de la explicación que, sobre la Trinidad, recibí en la Facultad de Teología, allá cuando los dinosaurios todavía paseaban por nuestras calles, las pizarras eran verdes y no existía la Wikipedia. Es de las pocas cosas que no se me han olvidado. 

Decía el profe que Dios es como el punto, que lo es todo, que está en todas las figuras. Es Padre y origen de todo lo creado. Cuando el punto se une con cualquier otro punto el resultado es la línea. Dentro de una circunferencia, la línea que une el punto del centro con cualquier punto de la circunferencia se llama el radio. Hay infinidad de radios, como hay infinidad de puntos en la circunferencia que pueden unirse a su centro. Ahí tenemos a Cristo, el radio, que es Dios puesto que está formado de puntos, y que a su vez une a Dios con el hombre, con cada hombre concreto o punto de la circunferencia. Puente (o Pontífice) que conecta en sí la Humanidad con la Divinidad. Pero Dios no se conforma con llegar a una persona, o a varias; en su ser Comunión, busca la unión con todos nosotros, hombres de todos los rincones del planeta y de todos los segundos de la historia. Después de la Encarnación, sigue buscando al hombre en cada punto, en cada línea: es el Espíritu Santo (que procede del Padre y del Hijo, del punto y la línea), que recorre cada punto de cada línea de la circunferencia, llenándola entera hasta formar el círculo. En cada punto del círculo estamos representados todos nosotros en unión con Dios. A mis niñas del cole, en mates, se lo dibujo así:


Es una forma de explicarlo. Hay muchas, tantas como intentos del hombre de acercarse con imágenes o palabras al Misterio. No importa si se entiende bien o no, puesto que Dios es mucho más que una circunferencia o un círculo. De todos modos yo, pequeño puntito de la enorme circunferencia del mundo, no salgo de mi asombro con el radio: que esté unida al centro me parece una prueba de Amor irrevocable. Pero que, además, junto a mi radio vea otros miles de millones de radios, y todos juntos vivamos en una comunión que nos hace uno en el círculo, mucho más allá de nuestras diferencias espacio-temporales o simplemente personales, lo encuentro la pasada de las pasadas.

Hoy me uno a la Iglesia Universal en su homenaje a este "círculo". Y grito en silencio desde lo más profundo de mi corazón: "¡Ven, Espíritu Santo!".

Ven, Espíritu que moviste a Zaqueo a subir al sicomoro, 
y ayúdame a desprenderme de todo lo que me aparta de Dios.
Ven, Espíritu que tocaste el corazón de la adúltera, 
y haz que mis lágrimas limpien la impureza de mi pobre corazón.
Ven, Espíritu que inspiraste a Pablo, 
y enséñame a rectificar posturas
y acercarme sin temores a tu Verdad.
Ven, Espíritu que sacaste a Bartimeo de la orilla del camino,
y ayúdame a pedir humildemente "Señor, que vea".
Ven, Espíritu que moviste a Pedro al arrepentimiento,
y hazme confesar: "Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo".
Ven, Espíritu de desprendimiento de la pobre viuda,
y ayúdame a ofrecer a Dios las pequeñas dos monedas 
que enriquecen mi simple personalidad.
Ven, Espíritu que sacaste a Nicodemo en plena noche,
y hazme nacer de nuevo a una vida según tu Voluntad.
Ven, Espíritu que abriste los oídos 
de los discípulos de Emaús al entendimiento,
y enciende mi interior hasta que arda a la voz de la Palabra.
Ven, Espíritu que provocaste el hambre del niño pródigo,
y llévame de regreso para siempre
al Hogar de los brazos del Padre.
Ven, Espíritu que moviste a María a darte su "sí",
y enséñame a decirte cada mañana un "serviam*" sincero.
Ven, Luz, Sol, Noche, Calma, Inquietud, Silencio,
Calor, Frío, Templanza, Descanso, Actividad, Motor, Pausa,
Fortaleza, Esperanza, Fe, Dirección, Sentido, Metanoia*.
Ven, Espíritu de Dios. Llena los corazones de tus fieles.
Y enciéndenos con el fuego de tu Amor.


*Serviam: te serviré.
*Metanoia: cambio de dirección, enfoque, conversión.
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