viernes, 9 de mayo de 2008

Carry

Os presento a Carry. Nos ha tenido desde las 8 de la mañana, asomadas al balcón lloviendo, ansiosas por abrazarla. La hemos recibido como toca: tiradas en el suelo, a su altura, con un cariño que el repartidor ha alucinado. Ya ha desayunado, y ahora está dormidita.

Me imagino cómo deben estar esperándonos en el Cielo. Asomados al balcón, anhelando estrecharnos entre sus brazos, con nuestros nombres grabados a fuego en el corazón. En comparación con la fiesta que ha supuesto la llegada de Carry a nuestro hogar, lo que nos espera al entrar en la Vida debe ser el éxtasis absoluto. Gracias, Carry, porque cada vez tengo menos miedo...
PD: ¿a que es preciosa?

jueves, 8 de mayo de 2008

Sobre la esperanza (II)

Y no hay 2 sin 3, que ya os digo que son simples ideas desordenadas. Pero que no puedo evitar compartir.

Hace un rato nos han llamado para decirnos que Carry está en camino, y que mañana la tendremos en casa. ¡Y el corazón nos ha dado una triple voltereta mortal! Es la alegría de la esperanza que es promesa segura. El "Ya pero todavía no" vivido en metáfora y a flor de piel. Y si esto nos ocurre con las cosas del mundo, que son tan pequeñas y limitadas, ¿¡qué será cuando lleguemos al Final!?.
Y de nuevo viene "El Principito" a expresarlo con una perfección insuperable. Habla el zorro:

- Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, a partir de las tres empezaré a ser feliz. A medida que se acerque la hora me sentiré más feliz. Y a las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento no sabré nunca a qué hora vestirme el corazón...

Vestirse el corazón.
Ese es el fin de esta vida: vestirse el corazón, prepararse para ese Encuentro, descubrir el precio de la felicidad. Y ahora que voy entendiendo la Esperanza como sinónimo de garantía, diremos que son como las 3 en mi vida, y se empieza a sentir...

miércoles, 7 de mayo de 2008

Sobre la esperanza (I)

Son pensamientos sin hilar. Cuando les de vueltas publicaré el capítulo II.
El caso es que Hadasita y yo estamos esperando un nuevo miembro en nuestra familia.
Se llama Carry, y tiene 2 meses. Desde que sabemos que va a llegar, la esperamos con una ilusión y una alegría, casi como si ya estuviera aquí. Le hemos comprado la cunita y todo. No sabemos si llegará a casa esta semana o la que viene. Lo que sabemos es que vendrá seguro, y que será una más de nosotras desde el primer segundo. Es más: ya es parte de nuestras vidas, aunque todavía no la hayamos visto. Prometo colgaros una foto en cuanto la tenga en brazos.

Y titulo la entrada "sobre la esperanza", porque no puedo evitar relacionar el tema. Cuando esperas algo realmente bueno, la espera se puede hacer más o menos larga, pero se vive con alegría desbordante. Os aseguro que ahora entiendo el "ya pero todavía no" que nos dijo el Señor. Yo sé que Carry llegará seguro: el viernes, o el sábado, o el lunes, o el martes... no sé cuándo, pero llegará seguro, porque está pagada. Y sé que el Cielo llegará también, por un camino más recto o más torcido, porque sí, porque está pagado (aunque me lo haya pagado Otro). También a mí me esperan con alegría desbordante; pensando en Carry, ¡cuánto miedo me he quitado de encima! ¡Qué rectos son los renglones torcidos de Dios, el mejor Pedagogo de la historia!

martes, 6 de mayo de 2008

¿Todo recto?

Hay un libro que me encanta.
Es uno de esos "de cabecera", que se leen y se releen decenas de veces. Y que siempre hacen bien.
Cuando en el cole, mis alumnas me preguntan "Esther, ¿cuál es tu libro favorito? y no nos digas la Biblia, porfis", siempre contesto sin dudarlo ni un segundo: "El Principito".

Anoche lo recomencé. Igual que hoy el día. Igual que ayer la semana.
Me va acompañando en mis recomenzares. Y siempre los ilumina de alguna manera.
Y dí con una frase, de esas de oro puro.
El contexto es sencillo: el protagonista le propone al niño atar a su cordero para que no se vaya...
- Es que, si no lo atas, se irá a cualquier parte y se perderá...
Mi amigo soltó una carcajada:
- ¿Pero a dónde quieres que vaya?
- A cualquier sitio. Todo recto...
Entonces el principito observó gravemente:
- No importa. ¡Yo vivo en un sitio tan pequeño!...
Y, quizá con algo de melancolía, añadió:
- TODO RECTO NO SE PUEDE IR MUY LEJOS...


Cerré el libro. Y respiré hondo. Y pensé en los reglones rotcidos de Dios.
Digan lo que digan los expertos, el espacio más corto entre dos puntos no siempre es la línea recta. A veces la línea recta no lleva a ningún punto. Una se hace sus planes, y luego llega Dios y con su Providencia nos da la vuelta al calcetín, y siempre es para bien. Aunque de entrada no entendamos nada. Hoy, sin ir más lejos, he tenido que pasar todo el día en urgencias, y me toca semanita de reposo. Llueve sobre mojado. Y de todas formas me siento privilegiada. Porque las piezas del puzle encajan (aunque no se coloquen en línea recta).

Imagino que alguien podría decirle a Dios sobre nosotros lo mismo que Saint-Exupery a su principito: "si no los atas, se irán a cualquier parte y se perderán".
Imagino que su respuesta sería bien parecida...

domingo, 4 de mayo de 2008

y 9000





razones para levantarme un domingo tempranito y dar -y daros- las gracias.
Siento la caída en calidad de las entradas de las últimas semanas,
pero así es la vida.
Al fin y al cabo, ¿qué es un blog, sino un cuaderno de bitácora?
No voy a inventarme nada. Para eso están los Cuentacuentos, no los blogueros.

Por cierto: anoche estuve en el mar y me acordé de vosotros...
De noche, y con la cámara de un móvil, no se saca más (igual que las entradas de los blogs: te pillan como te pillan, y a veces salen mejor pero otras se pixelan...
Gracias por vuestro cariño INCONDICIONAL).

sábado, 3 de mayo de 2008

50 razones

Arriesgándome a que alguno de mis lectores me tache de beata irreformable, me tomo la libertad de copiarle a Enrique Monasterio esta entrada de su Pensarporlibre, por varias razones... al menos 50.
Y se la dedico especialmente a Chon, que mañana es su santo. Y ésta es una razón más.
¿Se os ocurren otras a vosotros?

viernes, 2 de mayo de 2008

Mar adentro

Hace unas semanas solté unos cuantos rollos de lo lindo -que me aguantásteis heróicamente- con lo de la "sirena varada". Creo que al fin es agua pasada. Que se va encendiendo esa "chispa adecuada". Va encajando alguna pieza del puzle. Gracias a Dios.

Parece que cuanto más se acerca el verano, a los que vivimos en la costa se nos despierta una cierta atracción subconsciente por el mar. Y eso que yo no soy nada playera. Pero he pasado noches estupendas paseando por la orilla. Las olas y su murmullo tienen un no-sé-qué que hipnotiza. Y los ojos se agudizan y descubres a lo lejos, brillando, una pequeña luz que no sabes seguro si será un barco o una estrella.

Una mete los pies en el agua y se da cuenta que sí, que está fresquita, que quizás todavía no es el momento de echar a nadar mar adentro. Pero sé que, aunque mi vista no alcance a comprobarlo, más allá del azúl del mar vuelve a haber tierra firme.
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