Creo que las cosas van bien, Hadasita.
Mira los signos.
¿Acaso conoces algún santo que lo haya pasado bien?
Conoces mil historias. Yo te las he leído muchas noches.
Sabes de sus enfermedades; poquita salud, ¿verdad?.
Poquito dinero también: justitos, justitos, muy justitos.
Y la incomprensión, y la difamación: de todos se ha hablado mal. Con mentiras, por supuesto.
Y ellos sonreían. Y callaban. Como hacemos nosotras.
Los signos están ahí.
No se sigue al Crucificado sin cruz.
Así que no te preocupes, mi niña. Que nada te asuste.
Las cosas... van bien.
viernes, 22 de febrero de 2013
miércoles, 20 de febrero de 2013
viernes, 7 de diciembre de 2012
domingo, 23 de septiembre de 2012
Los ángeles de Hadasita
Son tres, como las de Charlie. Pero las mías son muchísimo más guapas, más listas, más buenas y más auténticas. No les podéis ver los ojos porque ningún superhéroe debe desvelar su identidad; y ellas son superheroínas en continua acción. Parecen pequeñas, pero son muy grandes.
Yo tengo muchísima suerte, porque las tres trabajan conmigo. Las conozco muy bien, y cada día me sorprende su capacidad de entrega, de superación, su optimismo y su cariño. Cada jornada a su lado es una estupenda aventura que promete un final feliz.
Desde aquí mandarles un besote enorme a las todas. Estoy muy contenta, muy orgullosa de vosotras. Es una pasada veros actuar. Me siento muy, pero que muy privilegiada.
Y un "GRACIAS" así, con mayúsculas, al Buen Dios que me ha regalado con tres de sus mejores ángeles.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Una profe peludita
- Yo quiero ser profe, como mi mami.
- Pero Tesa, ¡si ya lo eres!.
- No me entiendes. He dicho que quiero ser profe...
- Sí, te he escuchado. Y repito que ya lo eres.
- ¡Pero yo no enseño cosas a los peques!
- No, pero nos enseñas cosas a los mayores.
- ¿Qué cosas?
- Tesa, bichito. Yo he visto en acción. Te sientas a mi ladito, en silencio, mirando todo lo que hago aunque no entiendas nada. Tú todo lo miras con interés, porque lo hago yo. Siempre quieres estar conmigo, aunque no sepas qué estoy haciendo. Tú me das lo que tienes: tu compañía, tu cariño. Y vives tranquila, sabiendo que en cualquier momento te caerá un mimito, una palabra bonita, un huesito... Y así es. Y eso que tú haces, querida Tesa, me enseña a mí mucho. Cuando no sé cómo orar me acuerdo de tí; y me pongo cerquita del Señor, en silencio, aunque no entienda nada. Y allí me quedo, mirando lo que hace, aunque no sepa qué es. Y al ratito me viene la paz: en cualquier momento escucharé esa palabra de cariño, vendrá un mimo, un regalito, un pequeño premio que me haga saber que mi compañía le agrada. Como a mí me agrada la tuya...
(No había acabado de escribir estas líneas cuando me ha interrumpido una avalancha de lametones, acompañados de un movimiento de rabo descontrolado. Parece que mi peludita lo tiene todo claro).
- Pero Tesa, ¡si ya lo eres!.
- No me entiendes. He dicho que quiero ser profe...
- Sí, te he escuchado. Y repito que ya lo eres.
- ¡Pero yo no enseño cosas a los peques!
- No, pero nos enseñas cosas a los mayores.
- ¿Qué cosas?
- Tesa, bichito. Yo he visto en acción. Te sientas a mi ladito, en silencio, mirando todo lo que hago aunque no entiendas nada. Tú todo lo miras con interés, porque lo hago yo. Siempre quieres estar conmigo, aunque no sepas qué estoy haciendo. Tú me das lo que tienes: tu compañía, tu cariño. Y vives tranquila, sabiendo que en cualquier momento te caerá un mimito, una palabra bonita, un huesito... Y así es. Y eso que tú haces, querida Tesa, me enseña a mí mucho. Cuando no sé cómo orar me acuerdo de tí; y me pongo cerquita del Señor, en silencio, aunque no entienda nada. Y allí me quedo, mirando lo que hace, aunque no sepa qué es. Y al ratito me viene la paz: en cualquier momento escucharé esa palabra de cariño, vendrá un mimo, un regalito, un pequeño premio que me haga saber que mi compañía le agrada. Como a mí me agrada la tuya...
(No había acabado de escribir estas líneas cuando me ha interrumpido una avalancha de lametones, acompañados de un movimiento de rabo descontrolado. Parece que mi peludita lo tiene todo claro).
viernes, 31 de agosto de 2012
Buenos momentos
Han sido momentos breves.
Todos los momentos buenos lo son, ¿a que sí?.
Pero los hemos disfrutado mucho.
Tesa se asomaba al balcón y dejaba que el valle se le grabase en la retina. Hadasita hacía ramitos de lavanda para la casa. Y yo he sido feliz viéndolas disfrutar.
No hay nada más importante.
Y el lunes, cuando volvamos al cole, el disgusto no podrá borrarle a Tesa el recuerdo del valle, ni dejará mi casa de oler a lavanda.
Los deberes no apagarán nuestras risas.
Llegará un día en que los buenos momentos lo invadan todo.
El Cielo que espero son unas enormes Merindades de Valdivielso rebosantes de maravillas, donde disfrutar a tiempo completo y por siempre jamás.
Es un viaje que, seguro, algún día acabaremos haciendo.
Mientras, preparamos sin prisas la mochila y los libros, con tristeza pero sin amargura.
Seguro que el nuevo curso también trae consigo algunos buenos momentos.
jueves, 2 de agosto de 2012
Para dedicar un ratito
Ahora que tenemos más tiempo, hay cosas que merece la pena escuchar.
Yo os comparto esto que he encontrado navegando sin rumbo... Una grata sorpresa.
Espero que os resulte útil.
Yo os comparto esto que he encontrado navegando sin rumbo... Una grata sorpresa.
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