jueves, 25 de febrero de 2016

El otro lado de mi cama

Abro los ojos, y al otro lado de mi cama veo esto:


Y se me llena el corazón de ternura.
Ese pequeño bichito peludo, que acompaña mis días y mis noches, 
consigue sacarme una sonrisa ya antes de amanecer. 
Y yo diría que eso no tiene precio.
Todo lo que pase después -el exceso de trabajo,
las incomprensiones, los desprecios, la soledad,
el silencio, el extra de esfuerzo,
el agotamiento hasta no poder dormir,
la tristeza, los recuerdos, los problemas, las personas...-nada,
¡nada! podrá borrar este momento de paz
y esta sonrisa que ya ha salido. 
Habrá muchas sorpresas desagradables que me espero,
pero también alguna sorpresa agradable que sin duda llegará.
Cuando diga: "Tesa, ¿vamos a la camita?",
mi peludita saltará del sofá y se irá al otro lado de mi cama.
Y en pocos minutos se quedará dormidita mientras yo la miro.
Y ese espectáculo me parece tan bonito
que no hay libro que lo sustituya.
Sólo mi osito y yo somos testigos
del calor que desprende su cuerpecito y su corazón.
Y Dios, que la inventó a posta
para sacarme una sonrisa antes del amanecer.

1 comentario:

Angel dijo...

Tengo naranjas...
tengo limones...
tengo una Tesita
que vale millones!!

Esa es la letra; la música es
la de cada día al despertar!!

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