miércoles, 3 de febrero de 2016

Los restos del naufragio

Dice Victor Frankl: "¡Cuántas veces son las ruinas
las que despejan la mirada al cielo!".
Y me ha hecho recordar una canción de mi Enrique,
que siempre tiene la manera perfecta de cantar lo que siento.
Las ruinas de Frankl o el naufragio de Bunbury,
(lo que queda esparcido, o desaparecido, o roto,)
dejan a la vista lo que de verdad importa.

Y así nos queda el presente, 
que ya es suficiente, y no nos debe faltar.
Nos queda la suerte, que si se balancea un poco, nos puede tocar.
Nos quedan amigos, familia, compañeros
que no nos quieren cambiar.
Nos quedan canciones que llenan los corazones
(esa "canción triste para los momentos bajos,
para sentirte acompañado cuando te sientes vencido;
una canción triste para cuando estás solo,
cuando no sabes el modo de salir adelante"*).

Y nos queda "la mirada al cielo",
un cielo abierto, habitado de gente muy querida,
cercano, tan real como el naufragio y las ruinas,
como las canciones, las personas y sus abrazos.
y vosotros, los que me estáis leyendo ahora mismo.
Y un Dios de bondades inmensas, incontables... 


* "Una canción triste", Enrique Bunbury.
Nota: haz clik sobre "Dios de bondades", en la última línea.

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